Editorial

 Edición 453 - 29/06/2009

 

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La Independencia energética de Chile

 

ELa Terminal de Recepción, Almacenamiento y Regasificación de Gas Natural Licuado (GNL), en la bahía chilena de Quintero, que permitirá abastecer de gas natural, en forma permanente y segura a la zona central de Chile, habla, cuando menos, de la necesidad de independencia que tienen los vecinos del gas transandino.


El grupo Quintero S.A., cuenta con un financiamiento internacional de US$1.110 millones y al momento ha incorporado los más altos estándares de calidad, seguridad y respeto medio ambiental en su diseño, construcción y operación. Sus socios, BG Group, ENAP, Endesa Chile y Metrogas permiten proyecciones halagueñas de este proyecto que hasta fines de junio estaría consolidado, con la llegada de la primera embarcación de GNL, desde Trinidad Tobago.


Si bien esta Terminal no significará la solución integral al aprovisionamiento de energía en Chile, sí constituye una iniciativa importante a tomar en cuenta en materia de diversificación energética y a la hora de observar la relativa independencia de nuestros vecinos respecto de países productores de gas como el nuestro.


En poco tiempo más, la llegada de GNL a Chile significará cierta seguridad energética y una independencia parcial del gas transandino. Sin embargo, no incidirá de manera significativa en el valor del gas residencial, comercial o industrial ni tampoco hará caer las tarifas eléctricas en ese país.


Por ahora, el carbón no ha dejado de ser una alternativa más económica en Chile por lo que el cambio de matriz energetica tampoco será una meta de corto plazo. En ese marco, nuestras espectativas de seguir contando con mercados en la región no estan muertas pero están comenzando a verse limitadas.


Lo importante es reconocer que el proyecto de Quintero exige que Bolivia reposicione en la agenda pública nacional, el tema del cambio de nuestra matriz energética a un uso intensivo del gas en consideración a las importantes reservas de gas con las que contaríamos y a la necesidad que tenemos de encarar nuestra ausencia de hidrocarburos líquidos.
En la coyuntura actual, países productores como el nuestro, deberían estar a la altura de enfrentar estas iniciativas de independencia, de determinar nuestra correlación de fuerzas y de encarar cambios. Por el momento, el desafío mayor continúa siendo el de superar, a partir de los recursos naturales con los que contamos, las condiciones de inequidad en las que se desenvuelve nuestra condición de país primario exportador.          
 

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