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El
problema marítimo boliviano desde mi perspectiva es una
tara que nos ha impedido, por mucho tiempo, mirar de
frente al futuro, creo firmemente que la posición de
Bolivia es frustrante, ya que condiciona el progreso del
país a tener una salida soberana al Pacífico.
Este
es, y ha sido un tema que cada gobierno utilizó para
provecho y para crear falsas expectativas.
Concuerdo con el hecho de que Bolivia no puede dejar de
lado su aspiración a una salida soberana al Pacífico,
pero no debemos olvidar que esta salida la perdimos
fruto de una guerra (justa o injusta) en valores
absolutos es una guerra perdida.
Por
lo tanto la aspiración de Bolivia debe ser enfocada con
otra perspectiva y desechar el chauvinismo de “que hasta
que no tengamos una salida soberana al Pacífico nuestras
relaciones con nuestro vecino se mantendrán en un perfil
muy bajo casi inexistente”
Si
partimos de la premisa de que el Litoral se perdió por
una guerra y que nos guste o no nos guste existen
tratados que ratifican este hecho, entonces podremos
partir con una mente mas amplia en diseñar una
estrategia, que, como perdedores nos permita obtener una
salida al Pacífico, dentro de las limitaciones políticas
y geopolíticas existentes.
Para
esto debe haber un consenso nacional en torno a este
tema, por lo tanto creo que debe ser abordado con toda
amplitud para sincerar este tema entre los bolivianos.
Para
colmo en el Referéndum de Julio de 2004, colocamos otro
candado que no nos permite enfrentar el futuro.
Condicionando a que la venta de gas a Chile debe pasar
por la obtención de una salida soberana al pacífico (no
vale la pena hablar en detalles de que tipo de
territorio o cualidades del mismo).
Lamentablemente este candado es fruto de una votación
mayoritaria de los bolivianos, que a mi juicio optaron
por el sí, debido al momento de exacerbación social y
porque sobre todo hemos recibido, desde muy niños
señales negativas sobre nuestro vecino.
Respetando nuestro marco democrático, lo que ahora resta
es, a mi juicio promover una nueva visión de nuestro
viejo conflicto, partiendo para esto de una reubicación
en el nuevo orden global del mundo, donde se vislumbra
que en un tiempo mas, es posible que no existan
fronteras, salvo la nuestra con nuestro vecino.
Si no
comenzamos a romper este trauma Boliviano, ponemos en
serio riesgo el crecimiento y futuro de Bolivia.
Por
lo tanto debemos comenzar a rediseñar nuestra política,
estableciendo elementos que nos permitan en futuras
negociaciones con Chile, por ejemplo, incrementar en
nuestro favor la balanza comercial, que hasta ahora es
negativa y no se ha movido un ápice.
Que
quiere decir esto?, muy sencillo, debemos fortalecer
nuestra presencia económica en el sector, para crear una
dependencia, que como se vé es muy posible. ( ver cuadro
de balanza comercial, donde por ejemplo con el Brasil
ahora es muy positiva por la exportación de gas natural
y la de Argentina que estaba negativa, ahora con la
exportación del gas vuelve a ser positiva). Del análisis
del cuadro vemos que nuestra balanza puede ser positiva
con todos los países excepto Perú que cuenta con
medianas reservas de gas natural y la pregunta es porque
no lo hacemos, que nos pasa?
Para
esto, nuestro gas se convierte en nuestra carta bajo el
brazo, por lo tanto, debemos intentar llegar con nuestro
gas a esta región geográfica, para su exportación al
mundo y a Chile, con lo que nuestra balanza comercial
será positiva y de esta manera podremos conversar con
nuestro vecino con mayor fortaleza.
Esta
actitud de salir al pacífico, necesariamente será
seguida por otras actividades económicas que encontrarán
una gran salida a los mercados, como el LNG (gas natural
licuado).
De
llegarse a este punto, con relaciones mas amigables (una
política de Estado invariable en cuanto a la
recuperación marítima), y con una posición económica
dominante en la región, es posible tocar el tema
neurálgico, con mayores probabilidades de tener éxito.
Debemos recordar que hasta el momento no hemos avanzado
ni un milímetro por la vía diplomática y menos por la
vía de las armas, por lo tanto lo mas inteligente es
cambiar de estrategia y seguir los pasos (de manera muy
inteligente) a la propuesta de Chile de que primero se
deben reanudar las relaciones diplomáticas.
Ya
comenzamos a escuchar voces que manifiestan su
desacuerdo con la vieja y ancestral posición boliviana y
creo firmemente que se debe formar una nueva corriente
de pensadores que promuevan un cambio de nuestra
política exterior, siempre bajo el encuadre democrático.
No
hacerlo, será mantener la postergación de nuestro país,
que pudiendo tener en la región de conflicto una
posición hegemónica con el gas, mas bien ahora es un
invitado dentro del anillo energético en la región.
Creo
que vale la pena repensar en este tema. |