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Brasil busca independizarse
del gas de Bolivia
Mientras nosotros nos debatimos en problemas primarios,
de firma y protocolización de contratos, para que
después recién podamos hacer frente a grandes desafíos
como la exploración y explotación, Brasil, fruto del
trabajo institucionalizado de Petrobras, esta llevando a
cabo sus planes de largo plazo.
Vemos con cierta
envidia como Petrobrás, que ya definió la construcción
de dos terminales para la regasificación del gas natural
líquido (LNG), ahora está encarando las negociaciones
para abastecerse de LNG con la empresa Sonatrach, que es
la estatal Argelina (África) de petróleo.
Esta empresa es la
décima segunda en el mundo y la mas importante de
África, y acaba de firmar con Petrobras un memoradum de
entendimiento que contempla una serie de inversiones en
África y en Brasil, además del compromiso de venta de
LNG a Petrobras.
Observamos con mucha
pena como nuestra posición, que en algún momento pudo
haber sido hegemónica en el cono sur, ahora se debilita
cada ves mas y ahora debemos competir con el LNG que
viene del África.
No nos cabe la menor
duda que Brasil ya no apuesta al gas boliviano, ya que
la relación con Bolivia es demasiado tormentosa y no
permite avizorar un futuro exitoso. Creo que lo máximo
que podemos aspirar es a la renovación del contrato de
venta de gas al Brasil en los mismos volúmenes que se
exportaría al máximo de su capacidad, vale decir 30
millones de metros cúbicos por día (MMM3D).
Brasil requiere en el
mediano plazo, por lo menos otros 30 MMM3D y para eso
tiene dos opciones el gas boliviano o el gas del mundo
globalizado. La inclinación del Brasil por la segunda
opción obedece a que en la compra de gas natural, se
debe contar con una certeza en el abastecimiento, además
el mismo debe ser seguro en la provisión, sustentable en
el tiempo y con precios competitivos y al parecer Brasil
ve que Bolivia no cumple estas exigencias
Esto nos debe llamar a
la reflexión sobre el destino de nuestra industria
petrolera que desde hace décadas no se afirma y por lo
tanto no puede despegar.
Esperamos que ahora que
se protocolizarán los contratos petroleros, YPFB pueda
comenzar a elaborar una estrategia que nos permita
recuperar en algo, lo que debería ser nuestra posición
en el cono sur como el único abastecedor de gas natural.
Lamentablemente ha
pasado tanto tiempo en nuestras peleas internas, que el
mundo avanzó a pasos agigantados y con el apoyo
tecnológico, vemos ahora que el LNG se convierte en una
seria amenaza para los negocios de Bolivia.
Nuestra única
alternativa es la de limpiar la casa (YPFB), dotarle de
una planta de profesionales idóneos y sobre todo dejarla
de manosear políticamente, esto es lo peor que le puede
pasar a una empresa petrolera, caer en su totalidad en
manos políticas, entendemos el rol político que debe
llevar a cabo YPFB, pero no necesariamente debe estar
lleno de políticos para alcanzar los objetivos de un
gobierno.
Ya no se puede tolerar
a presidentes interinos en una empresa que lo menos que
necesita es eso y por el contrario requiere una
estabilidad y continuidad para su trabajo, por lo tanto
es imprescindible dotar a YPFB de autoridades
institucionalizadas.
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