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No
podía ser de otra manera, este es el final esperado del
anillo energético y esta vuelve a convertirse en una
gran oportunidad para Bolivia.
En
anteriores artículos señalaba la triste realidad de que
Bolivia era un invitado en el anillo energético y que
sentía mucho que Bolivia no haya sido capaz de liderizar
esta idea, convirtiéndose en promotor de los negocios de
gas natural en el sur.
Pero
también comentaba que no podía existir el anillo
energético sin la inclusión activa de Bolivia, ya que
las reservas de gas del Perú son insuficientes para
abastecer a todos los países que la componen.
Tenemos ahora frente a nosotros otra oportunidad de oro,
para revertir la situación de invitado.
Para
este efecto debemos impulsar de forma activa y militante
la elaboración de un plan que pueda retomar este
proyecto, pero ahora encabezado por Bolivia.
La
actual situación preelectoral que vivimos, está
confabulando sobre todas las posibles acciones que se
puedan tomar, ante esta situación apelamos a las
autoridades de gobierno, para que se puedan tomar
algunas acciones inmediatas que nos permitimos sugerir:
·
En vista que no se podrá
hacer efectiva la migración de los 71 contratos
petroleros, se debe extremar los esfuerzos para llegar a
acuerdos amigables y preliminares con las empresas
petroleras, con el objeto de que se pueda planificar en
forma conjunta YPFB y petroleras un plan de largo
alcance cuyo objetivo principal será el de poder ser una
fuente de exportación para la región.
·
YPFB debe convencer a las
petroleras, de que en la actual coyuntura y bajo la
nueva Ley de Hidrocarburos, es posible mejorar las
utilidades de las empresas, mediante un incremento
sustancial de las exportaciones de gas natural.
·
Debemos planificar una
capacidad mínima de exportación de gas natural del orden
de los 90 millones de metros cúbicos por día, esto
equivale a una exportación anual de 1,16 TCF (trillones
de pies cúbicos por año), esto incluye los casi 34
MMM3/día de exportación actual.
·
Sin duda que esperar
exportar un adicional de 56 MMM3/día, es un desafío de
gran magnitud, y que debe ser encarado con toda energía,
pero definitivamente todo esto pasa por una definición
clara por parte del estado, basado en una política
energética de largo alcance, que permita abordar la
ejecución del plan de manera independiente de cuales
sean las condiciones internas del país (se que es mucho
pedir).
·
Por otro lado debemos
también pensar en que, debemos brindar a las empresas
petroleras, incentivos que puedan movilizar el interés
en hacer inversiones, esto pasa por revisar la Ley de
Hidrocarburos, entendemos que de acuerdo al referéndum,
existe un mandato que no se lo puede soslayar y no lo
pongo en duda, entonces desde mi perspectiva debemos
trabajar en brindarles ventajas que no nos afectaran,
como el caso de la declaración de los impuestos pagados
en Bolivia en sus casas matrices, esto por ejemplo no
afecta a nuestros ingresos por impuestos o regalías.
Este proceso debe ser tomado como una ngociación entre
dos partes, en donde una de ellas pide sus derechos
basados en el referendum, y además impone una la ley de
manera unilateral, esta situación provoca en la otra
parte un razonable y entendible rechazo.
·
Varios sectores de
nuestra patria, nos hacen creer que las empresas
transnacionales son nuestras enemigas y por esa razón
hacen una ley unilateral que los trata como enemigos.
Bolivia debe trabajar con socios que se sientan
contentos de trabajar con nosotros, somos los bolivianos
que debemos brindarles un ambiente adecuado para sus
inversiones, dentro el marco de justas ganancias para
ambos.
Este
es un enfoque que apunta al fondo del problema, debemos
hacer algunos matices a la Ley de Hidrocarburos, que no
van a significar poner en duda la dignidad de Bolivia,
por el contrario, nos permitirá contar con socios que
inviertan y que nos permitan retomar el liderazgo del
anillo energético. |