Javier Jironda Cuba

La globalización y los hidrocarburos  

Diciembre 2005     

 

Todos estamos conscientes, que los tiempos que nos toca vivir, son de un cambio constante y cada ves mas frecuente; las nuevas generaciones, no pueden imaginar como hasta los años 70 los cálculos se resolvían mediante la “Regla de cálculo”, hoy para esta generación la regla de cálculo es una pieza de museo y pensar que solo han pasado 35 años.

 

Hoy la tecnología de la telecomunicación con los teléfonos celulares tiene una velocidad de cambio asombrosa, no pasa ni un mes que sale un nuevo celular con una mejor performance.  Llega un momento que nos cuesta decidir la compra de estos equipos, ya que en un mes valdrán la mitad y existirá otro mejor.

 

Sin duda alguna que este gran desarrollo tecnológico es el factor determinante para lo que hoy conocemos como globalización, mediante la tecnología las fronteras fueron pulverizadas y la información en línea de todo el mundo está disponible a cualquier hora del día y en cualquier parte del mundo.

 

Esto por supuesto que cambio la forma de afrontar los negocios, ya no existen los conceptos de empresas que operan en un país determinado y que toman sus propias decisiones , ahora con la globalización los mercados son vistos como uno solo, por lo que las acciones de marketing y portafolio son desarrolladas en todos los países de igual manera, es por esta razón que las fusiones de empresas están de moda, porque de lo que se trata ahora es de tener una presencia mundial, esta será la única manera de mantenerse competitivos.

 

En el campo de los hidrocarburos pasa lo mismo, existen grandes fusiones y las estrategias para los mercados se aplican a regiones enteras, también se perdió el concepto de Empresa – País, ahora se lo ve como región, continente, global.

 

En este momento es muy fácil determinar el grado de competitividad para el mercado americano, entre el LNG (gas natural líquido) de Nigeria con el LNG que se podría generar en Bolivia, hoy en día en un pequeño escritorio se manejan de igual manera negocios del Africa y de Latinoamérica con una eficacia altamente productiva.

 

Es en este contexto que Bolivia debe desenvolverse, y es aquí, donde Bolivia debe ser agresiva para tomar mercados internacionales completamente abiertos, donde nos encontraremos con competidores, como Nigeria, Rusia, Venezuela, etc, etc. Y créanme que no es pequeña cosa disputar el mercado, sobre todo para Bolivia que no forma parte de la vorágine de los negocios globalizados.

 

Este análisis tiene por objeto visualizar nuestra actual situación frente al mercado globalizado, vemos con angustia que seguimos entrampados en disputas internas de poder, que nos impide ver el mundo, que nos impide proyectarnos al mundo, que no nos permite que el mercado nos considere como proveedores alternativos a sus fuentes de energía actuales y que además solo nos conozcan por un país informal que deambula en sus problemas internos.

 

Estamos atravesando una de las épocas mas importantes para nuestra nación, ya que de los resultados que podamos obtener, las próximas generaciones podrán acceder a un mejor nivel de vida.

 

Hoy en día tenemos las mejores posibilidades de convertirnos en un país exportador de energía, energía que en un futuro estará extinta y que en su lugar surgirán energías alternativas, mas eficientes, baratas y menos contaminantes. De nada nos servirá tener gas bajo la tierra, cuando en el futuro, las otras energías alternativas ocupen el lugar que hoy tienen los hidrocarburos.

 

Si no hacemos algo, sucederá lo mismo que con el carbón, que era considerada la única fuente de energía en el mundo, hasta que apareció el petróleo y los precios del carbón quedaron por los suelos. Hoy en día tener carbón no es un valor en el mundo.

 

Por lo tanto, debemos, de manera inequívoca, dirigir todas nuestras energías en busca de presentar al mundo, una Bolivia estable, ordenada, con ideas claras y con un marco legal confiable. Debemos proyectarnos al mundo como una fuente de energía competitiva y segura, esto nos permitirá tomar posiciones ventajosas, ya que el mayor mercado del mundo está cerca de Bolivia.

 

No debemos dejarnos confundir con el estribillo de que la solución está en la industrialización del gas.  Si destinamos entre un 10 al 15% de nuestro gas para la industrialización podremos generar subproductos que pueden tener aceptación en mercados cercanos, las utilidades no generan expectativa, ya que la tecnología es costosa y la logística existente es deficiente, además los productos a obtener se transan en los mercados internacionales y que en su mayoría solo compiten por precio (los comodities)

 

Hoy en día la energía es apetecida por todos los países desarrollados y emergentes, un país que tenga energía se convierte en el proveedor natural.

 

Por lo tanto, estamos ante una gran oportunidad, que si no la tomamos ahora, mañana será tarde, y cargaremos en nuestras espaldas, la frustración de las próximas generaciones.

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