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Todos
estamos conscientes, que los tiempos que nos toca vivir,
son de un cambio constante y cada ves mas frecuente; las
nuevas generaciones, no pueden imaginar como hasta los
años 70 los cálculos se resolvían mediante la “Regla de
cálculo”, hoy para esta generación la regla de cálculo
es una pieza de museo y pensar que solo han pasado 35
años.
Hoy la
tecnología de la telecomunicación con los teléfonos
celulares tiene una velocidad de cambio asombrosa, no
pasa ni un mes que sale un nuevo celular con una mejor
performance. Llega un momento que nos cuesta decidir la
compra de estos equipos, ya que en un mes valdrán la
mitad y existirá otro mejor.
Sin duda
alguna que este gran desarrollo tecnológico es el factor
determinante para lo que hoy conocemos como
globalización, mediante la tecnología las fronteras
fueron pulverizadas y la información en línea de todo el
mundo está disponible a cualquier hora del día y en
cualquier parte del mundo.
Esto por
supuesto que cambio la forma de afrontar los negocios,
ya no existen los conceptos de empresas que operan en un
país determinado y que toman sus propias decisiones ,
ahora con la globalización los mercados son vistos como
uno solo, por lo que las acciones de marketing y
portafolio son desarrolladas en todos los países de
igual manera, es por esta razón que las fusiones de
empresas están de moda, porque de lo que se trata ahora
es de tener una presencia mundial, esta será la única
manera de mantenerse competitivos.
En el
campo de los hidrocarburos pasa lo mismo, existen
grandes fusiones y las estrategias para los mercados se
aplican a regiones enteras, también se perdió el
concepto de Empresa – País, ahora se lo ve como región,
continente, global.
En este
momento es muy fácil determinar el grado de
competitividad para el mercado americano, entre el LNG
(gas natural líquido) de Nigeria con el LNG que se
podría generar en Bolivia, hoy en día en un pequeño
escritorio se manejan de igual manera negocios del
Africa y de Latinoamérica con una eficacia altamente
productiva.
Es en
este contexto que Bolivia debe desenvolverse, y es aquí,
donde Bolivia debe ser agresiva para tomar mercados
internacionales completamente abiertos, donde nos
encontraremos con competidores, como Nigeria, Rusia,
Venezuela, etc, etc. Y créanme que no es pequeña cosa
disputar el mercado, sobre todo para Bolivia que no
forma parte de la vorágine de los negocios globalizados.
Este
análisis tiene por objeto visualizar nuestra actual
situación frente al mercado globalizado, vemos con
angustia que seguimos entrampados en disputas internas
de poder, que nos impide ver el mundo, que nos impide
proyectarnos al mundo, que no nos permite que el mercado
nos considere como proveedores alternativos a sus
fuentes de energía actuales y que además solo nos
conozcan por un país informal que deambula en sus
problemas internos.
Estamos
atravesando una de las épocas mas importantes para
nuestra nación, ya que de los resultados que podamos
obtener, las próximas generaciones podrán acceder a un
mejor nivel de vida.
Hoy en
día tenemos las mejores posibilidades de convertirnos en
un país exportador de energía, energía que en un futuro
estará extinta y que en su lugar surgirán energías
alternativas, mas eficientes, baratas y menos
contaminantes. De nada nos servirá tener gas bajo la
tierra, cuando en el futuro, las otras energías
alternativas ocupen el lugar que hoy tienen los
hidrocarburos.
Si no
hacemos algo, sucederá lo mismo que con el carbón, que
era considerada la única fuente de energía en el mundo,
hasta que apareció el petróleo y los precios del carbón
quedaron por los suelos. Hoy en día tener carbón no es
un valor en el mundo.
Por lo
tanto, debemos, de manera inequívoca, dirigir todas
nuestras energías en busca de presentar al mundo, una
Bolivia estable, ordenada, con ideas claras y con un
marco legal confiable. Debemos proyectarnos al mundo
como una fuente de energía competitiva y segura, esto
nos permitirá tomar posiciones ventajosas, ya que el
mayor mercado del mundo está cerca de Bolivia.
No
debemos dejarnos confundir con el estribillo de que la
solución está en la industrialización del gas. Si
destinamos entre un 10 al 15% de nuestro gas para la
industrialización podremos generar subproductos que
pueden tener aceptación en mercados cercanos, las
utilidades no generan expectativa, ya que la tecnología
es costosa y la logística existente es deficiente,
además los productos a obtener se transan en los
mercados internacionales y que en su mayoría solo
compiten por precio (los comodities)
Hoy en
día la energía es apetecida por todos los países
desarrollados y emergentes, un país que tenga energía se
convierte en el proveedor natural.
Por lo
tanto, estamos ante una gran oportunidad, que si no la
tomamos ahora, mañana será tarde, y cargaremos en
nuestras espaldas, la frustración de las próximas
generaciones. |