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Sin duda alguna
que las primeras señales de un mayor acercamiento entre
Bolivia y Chile que se dieron estos últimos días, son de
gran beneficio y deben ser explotadas para poder obtener
los mejores resultados para Bolivia.
Es también muy
saludable entender que las negociaciones deben llevarse
a cabo en voz baja, ya que de esta manera se evitará la
distorsión de los medios de comunicación, que en su afán
de informar pueden desmejorar las negociaciones.
Siempre sostuve
que nuestra relación con Chile debe cambiar, con el
objetivo de lograr avances que nos puedan llevar a una
recuperación de nuestro mar.
Pero para poder
avanzar, a veces es necesario mirar atrás y en esta
mirada vemos que los avances hasta hoy son CERO, no
avanzamos ni un solo milímetro ni por las armas ni
diplomáticamente, este resultado tan negativo, nos
señala que todas las estrategias ejecutadas no dieron
resultado, ya que en todas las negociaciones el primer
elemento de negociación de Bolivia fue la reivindicación
marítima, por los resultados vemos que colocar este
elemento por delante fue negativo.
Por lo tanto, es
prioritario cambiar la forma de encarar este problema,
esto no significa dejar de lado nuestra reivindicación
marítima, sino colocar este punto en segundo plano, esto
no significa claudicar, es mas bien un tema de
estrategia.
De acuerdo al
Presidente Lagos si Chile continúa su crecimiento del 6%
anual, en los próximos 8 años su requerimiento de
energía será el doble del que hoy requieren.
No debemos tener
miedo a acercarnos a Chile, de entablar relaciones
diplomáticas y de incrementar nuestra balanza de
negocios.
Hoy en día
tenemos un balance muy precario entre la oferta y la
demanda de energía en el mundo, que nos hace prever que
los precios ya no volverán a los niveles del año 2003,
sumado a esto los desastres naturales y problemas
políticos, hacen que los precios se mantengan en las
franjas mas altas.
Esta realidad
mundial nos indica que los mejores negocios de energía
se podrán hacer con los proveedores que puedan entregar
el combustible de manera segura en el tiempo y con un
marco legal que garantice la provisión, este es un valor
agregado a la venta de energía que inclusive podría
mejorar los precios de venta.
Por lo tanto
debemos encarar negocios de gas natural con Chile con un
horizonte de largo plazo y además otro tipo de
negocios. Esta entrega de energía a Chile provocará en
un plazo mediano una gran dependencia de este energético
por nuestro vecino y será en ese momento que Bolivia
estará en una mejor posición para negociar su soberanía
marítima y en esto, no debemos pretender una devolución
total del territorio, no olvidemos que la guerra (justa
o injusta) se perdió y esto trae las consecuencias que
hoy vivimos.
En estos tiempos
las relaciones comerciales entre países, marcarán un
grado de dependencia tal, que impondrá concesiones de
ambas partes, de una manera inimaginable.
Esta nueva
postura planteada, debería ser fruto de una política
desarrollada por Bolivia, la misma debería perdurar
gobiernos y políticos y debería constituirse en una
visión nacional de largo plazo.
Creo que de esta manera podremos avanzar de manera seria
y concreta y las posibilidades de éxito serán mejores
que las décadas pasadas en donde lo único que recibimos
fueron unos rotundos “nos”, que no hacían otra cosa que
desvalorizarnos.
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