Javier Jironda Cuba

Chile, voz baja y gas natural  

Enero 2006     

 

Sin duda alguna que las primeras señales de un  mayor acercamiento entre Bolivia y Chile que se dieron estos últimos días, son de gran beneficio y deben ser explotadas para poder obtener los mejores resultados para Bolivia.

 

Es también muy saludable entender que las negociaciones deben llevarse a cabo en voz baja, ya que de esta manera se evitará la distorsión de los medios de comunicación, que en su afán de informar pueden desmejorar las negociaciones.

 

Siempre sostuve que nuestra relación con Chile debe cambiar, con el objetivo de lograr avances que nos puedan llevar a una recuperación de nuestro mar.

 

Pero para poder avanzar, a veces es necesario mirar atrás y en esta mirada vemos que los avances hasta hoy son CERO, no avanzamos ni un solo milímetro ni por las armas ni diplomáticamente, este resultado tan negativo, nos señala que todas las estrategias ejecutadas no dieron resultado, ya que en todas las negociaciones el primer elemento de negociación de Bolivia fue la reivindicación marítima, por los resultados vemos que colocar este elemento por delante fue negativo.

 

Por lo tanto, es prioritario cambiar la forma de encarar este problema, esto no significa dejar de lado nuestra reivindicación marítima, sino colocar este punto en segundo plano, esto no significa claudicar, es mas bien un tema de estrategia.

 

De acuerdo al Presidente Lagos si Chile continúa su crecimiento del 6% anual, en los próximos 8 años su requerimiento de energía será el doble del que hoy requieren.

 

No debemos tener miedo a acercarnos a Chile, de entablar relaciones diplomáticas y de incrementar nuestra balanza de negocios.

 

Hoy en día tenemos un balance muy precario entre la oferta y la demanda de energía en el mundo, que nos hace prever que los precios ya no volverán a los niveles del año 2003, sumado a esto los desastres naturales y problemas políticos, hacen que los precios se mantengan en las franjas mas altas.

 

Esta realidad mundial nos indica que los mejores negocios de energía se podrán hacer con los proveedores que puedan entregar el combustible de manera segura en el tiempo y con un marco legal que garantice la provisión, este es un valor agregado a la venta de energía que inclusive podría mejorar los precios de venta.

 

Por lo tanto debemos encarar negocios de gas natural con Chile con un horizonte de largo plazo y además otro tipo de negocios.  Esta entrega de energía a Chile provocará en un plazo mediano una gran dependencia de este energético por nuestro vecino y será en ese momento que Bolivia estará en una mejor posición para negociar su soberanía marítima y en esto, no debemos pretender una devolución total del territorio, no olvidemos que la guerra (justa o injusta) se perdió y esto trae las consecuencias que hoy vivimos.

 

En estos tiempos las relaciones comerciales entre países, marcarán un grado de dependencia tal, que impondrá concesiones de ambas partes, de una manera inimaginable.

 

Esta nueva postura planteada, debería ser fruto de una política desarrollada por Bolivia, la misma debería perdurar gobiernos y políticos y debería constituirse en una visión nacional de largo plazo.

 

Creo que de esta manera podremos avanzar de manera seria y concreta y las posibilidades de éxito serán mejores que las décadas pasadas en donde lo único que recibimos fueron unos rotundos “nos”, que no hacían otra cosa que desvalorizarnos.

 

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