Luis Carlos Kinn

Carta al Presidente Carlos D. Mesa Gisbert

Julio 2004

Luis Carlos Kinn

Santa Cruz de la Sierra, 29 de Junio de 2004

 

 

Señor

Carlos D. Mesa Gisbert

EXCMO. PRESIDENTE CONSTITUCIONAL DE LA REPÚBLICA

Palacio de Gobierno

La Paz.-

 

Asunto:            A) LOS COMENTARIOS DE SU EXCELENCIA RESPECTO A LA INDUSTRIALIZACION DEL GAS.

                        B) LA “EXPORTACION INTELIGENTE DEL GAS”

 

Señor Presidente:

 

Con mucho respeto le solicito que tome unos minutos se su apretada agenda, y lea con detenimiento esta carta. Al final de leerla, estimo que me dará la razón, lo cual será provechoso para Su Excelencia y para el país.

El Presidente de los bolivianos, a 20 días del Referéndum, en un país que se debate entre la vida y la muerte por la desinformación sobre los hidrocarburos, no ha sido indemne a dicha situación y también está desinformado sobre un tema crucial para el país: la industrialización del gas.

Hace tres días, en ocasión de un foro con los estudiantes de La Paz, según el diario La Prensa de ayer, Su Excelencia habría expresado: “Del gas que se extrae, sólo una mínima parte sirve para ser industrializado, el resto habría que reinyectarlo a la tierra o quemarlo. Este es un pésimo negocio, una mala visión económica”. Eso no es correcto, Su Excelencia. Esta aseveración mía puede ser corroborada por dos profesionales que forman parte del equipo asesor del Ministerio de Hidrocarburos: los ingenieros Carlos A. Contreras y Gonzalo Saavedra, quienes conocen de este tema. Es imperiosamente necesario que Su Excelencia esté bien informado al respecto, pues las buenas decisiones dependen de la buena información que se tenga. Como expongo más abajo, de ello puede depender la pacificación y el futuro de nuestro país, y la continuidad del Gobierno de Su Excelencia.

Una de las principales formas de industrializar el gas es transformarlo en diesel mediante el proceso conocido como GTL (ver artículo de prensa adjunto). Para nuestro país, esa es la más importante forma de industrializarlo, la que mayores beneficios a corto, mediano y largo plazo nos traerá, pues el mercado para el diesel, aparte del mercado interno, es inmenso: todos los países del mundo usan diesel, y -debido a la calidad del diesel de GTL- podemos ser competitivos en cualquier país a donde exportemos dicho diesel. Solamente con el mercado regional (Brasil[1], Argentina, Chile) nos da para que desarrollemos al menos tres grandes plantas de más de 100.000 BPD. Si miramos un poco mas allá, veremos que EEUU importó, en el 2003, 9,65 millones de BPD de petróleo y 2,6 millones de BPD de diesel y gasolina, y esos volúmenes crecerán. En México, por la gran base de crudos pesados y contaminantes, fácilmente las refinerías de PEMEX pueden comprar 100.000 BPD de diesel de GTL para mejorar su propia producción. Ante esta demanda, en base a recientes desarrollos tecnológicos, en Qatar se han iniciado ya tres plantas de más de 100.000 BPD de GTL[2] (ver anexo 2).

Su Excelencia, es un grave error histórico y es un grave daño al país, el continuar basando principalmente nuestra política de hidrocarburos – al igual que los presidentes Banzer, Quiroga y Sánchez de Lozada- en solamente en la exportación del gas como materia prima. Debemos ver la realidad que la tendencia energética mundial ofrece para nuestro país (ver Anexo 2, GTL y DME). Pero es necesario verla como una política fundamental del Estado Boliviano, no sólo con el postulado obligado del Articulo 60 del Proyecto de Ley de Hidrocarburos presentado por Su Excelencia. Las grandes coyunturas históricas y políticas de un país exigen también grandes definiciones de parte de sus gobernantes.

Para transformar el gas en diesel, en la primera parte del proceso se  transforma el gas en otro llamado “syngas”, una mezcla de monóxido de carbono, dióxido de carbono e hidrogeno. Y aquí viene el punto en que Su Excelencia está desinformado: se puede usar todo el gas para ello; el metano (90%), el etano (5%) y el propano y el butano. Generalmente sólo se usa el metano, pues el etano se lo utiliza en la petroquímica convencional (plásticos), y el propano y el butano se los convierte en GLP[3].

Otra forma de industrializar el gas es la de solamente usar el etano vía la petroquímica convencional –y es a la que Su Excelencia se refiere cuando dice que “sólo una mínima parte sirve para ser industrializado”. Si bien es una importante forma de industrialización del gas para nuestro país, no es la de mayor potencial ni de inversión ni de mercado, pues se necesitan producir 30 millones de MCD de gas para sacarle el etano (el 5%) que alimente una planta petroquímica de 600,000 toneladas por año. Y sucede, Su Excelencia, que una planta de GTL de 100.000 BPD también consume 30 millones de MCD de gas, y esto nos da pie a ver la mejor opción: sin excluir la exportación del gas –como se describe mas abajo- podemos lograr una planta de petroquímica convencional por cada planta de GTL de 100.000 BPD. Y podemos instalar tres, cinco o diez o más plantas de GTL, y aun así tendríamos mercado. Prácticamente no hay limitaciones en ese sentido.

La “exportación inteligente del gas”

Para mejor explicar lo expuesto hasta el momento, Su Excelencia, es necesario ver el marco general de cómo se podría dar el futuro del manejo de nuestros hidrocarburos. Y para ello es necesario hablar de la exportación del gas y de nuestro entorno regional, más aún considerando que pronto Su Excelencia tendrá reuniones de suma importancia con los presidentes de Brasil y Argentina.

Debemos exportar gas, como materia prima, pero convirtiendo dicha exportación en un artífice de la industrialización del gas y del país – es decir una “exportación inteligente del gas”-  bajo las siguientes tres condiciones básicas:

  1. Precios altos: Los precios en boca de pozo deben ser lo suficientemente elevados que permitan que se logre el 50% de ingresos fiscales independientemente de los volúmenes, y que al mismo tiempo ello sea rentable para la empresa productora. Esto se puede lograr solamente con los mercados regionales para nuestro gas, es decir, con Brasil, Argentina y eventualmente Chile. Los dos primeros necesitan – y van a comprar- gas boliviano, independientemente de que pase en nuestro país en el Referéndum, e independientemente de que ellos desarrollen sus reservas o encuentren más gas en sus territorios, pues desde el punto de vista de seguridad energética -la base para la vida de cualquier país- y ante la dependencia creciente en cuanto al gas de la gran economía de esos dos países[4], ellos no agotarán sus propias reservas, sino que también comprarán de afuera de sus fronteras (Brasil, con crecimiento anual del consumo de gas del 14.2%[5], tiene apenas 8.6 TCF de reservas probadas, y Argentina 23.4 TCF, con una relación producción/reserva de apenas 16 [6]). Se puede argumentar que tienen la alternativa de comprar el gas vía LNG, pero les costaría mínimo 3.5 dls/millar de pie cúbico (MPC). Por ello, para esos dos países la mejor opción es el gas de Bolivia, aun a precios en boca de pozo arriba de los 1.5 dls/MPC. Las actuales ventas de gas a Brasil, cercanas a 1.6 dls/MPC en boca de pozo, lo confirman.  En Argentina la necesidad creciente de gas, las fuerzas del mercado, y la desregulación paulatina de los precios harán que paguen en ese orden. Ni que decir de Chile: el “gas por mar” no nos llevará a buena costa, como lo estamos percibiendo tempranamente[7]. En lugar de posibilitar que Argentina nos compre a nosotros gas a la mitad del precio con el cual ellos venden a Chile- ¿acaso, Su Excelencia,  no es más conveniente que nosotros les vendamos a los chilenos - a buenos precios y bajo las condiciones de los dos puntos siguientes-, mediante el sistema “swap”?: le entregamos gas a Argentina en Yacuiba, y que ellos entreguen a Chile[8] desde Neuquén o desde Salta a cuenta nuestra. Esto se puede hacer ya mismo, sin que se construya un gasoducto que lleve el gas a la costa, pues aparte de la gran resistencia social a esa posibilidad, ello representa un gran riesgo para la industrialización del gas en nuestro país: una vez el gas esté en la costa, allí se asentaran los grandes proyectos de industrialización del gas, y ya no en Yacuiba u otras zonas del país. Bajo este enfoque, en un futuro a mediano plazo, cuando la integración energética del Cono Sur  en base al gas boliviano, y cuando Chile esté más integrado a nuestro gas, a nuestro diesel y a nuestra energía eléctrica, y nosotros tengamos una gran fortaleza económica en base a la industrialización del país que se iniciará con la industrialización del gas, entonces sí, Su Excelencia, podremos negociar con éxito y lograr una salida útil y soberana al mar.

Y sólo con estos tres mercados regionales, a buenos precios, es tan grande el volumen que se puede exportar[9] que hace innecesario buscar mercados que necesitan precios bajos en boca de pozo como el precio de largo plazo utilizado en el proyecto LNG, para México o EEUU,  pues ese bajo precio en boca de pozo es la única manera de poder competir -en esos mercados- con las ofertas de gas de Indonesia, Rusia o Australia. Y ahí viene el punto más crítico: ese bajo precio para el mercado mexicano o norteamericano es también un precio que impide que las empresas tengan operaciones rentables si tienen que tributar el 50%.

Y lo más importante: así podemos evitar la potencial división y la confrontación que sufre el país por lo que en el fondo es la posibilidad de la salida del gas por un puerto chileno y sus consecuencias para nuestro país.

  1. Gas “casado”: La exportación de gas a nuestros vecinos debe estar estrechamente relacionada (y no solo “en el marco de...”) con la venta de productos industrializados del gas: diesel, energía eléctrica, urea y otros, pues Brasil, Argentina y Chile necesitan esos productos. El mismo Petrobras podrá monetizar sus reservas bolivianas sin mercado y producir diesel ecológico para San Pablo. No es una idea descabellada. Es una buena posición negociadora. Como en el mercado: ante la necesidad del ama de casa y ante la escasez, la casera la hace comprar cebollas “casadas” a las papas, pues sabe que al final necesita ambas y que no tiene muchas opciones.

De esa manera, al haber mercados seguros y contratos a largo plazo, se estimulará a que los capitales brasileros, argentinos o chilenos serán los primeros en venir para diversos proyectos industriales o proyectos de industrialización del gas, para exportar a sus mismos países, más aún si damos las condiciones descritas en el próximo punto.

  1. La “maquila energética”: Se debe, a toda costa, mantener un diferencial importante entre el precio del gas para uso industrial dentro de nuestras fronteras y el precio del gas vendido a nuestros vecinos: ese es un elemento clave para atraer  inversión, para que diversos tipos de industrias[10] se asienten en polos de desarrollo en nuestras regiones fronterizas y ciudades. Sin que el Estado ni las empresas pierdan dinero, se puede lograr ese diferencial, optimizando el costo del transporte del gas hasta esos puntos, y así también posibilitando que sean más los departamentos que tengan acceso al 11% de las regalías por producción de gas: para los proyectos industriales de Puerto Suárez, se debe usar gas de Santa Cruz, pues existe capacidad instalada de producción sin uso, es sólo abrir válvulas (caso Río Grande); para los proyectos industriales de Yacuiba, se debe usar gas de Tarija; para los proyectos industriales de La Paz (Tambo Quemado, El Alto, Patacamaya) o de Cochabamba, se debe usar gas del Chapare. O en otras regiones de nuestro país como Santa Cruz, Potosí, donde hayan otras ventajas como infraestructura u otras materias primas que precisen energía barata, se pueden desarrollar parques industriales en zonas francas industriales dedicadas a la exportación.  Todo ello  aprovechando el bajo costo del gas que permita bajos costos de energía eléctrica para diversas industrias que sean intensivas en energía eléctrica, o para proyectos de industrialización del gas. Así se pueden tener menores costos de producción en el lado boliviano de las fronteras, para producir productos industrializados y exportar en condiciones muy competitivas. Sería una “maquila energética” que daría inicio a la industrialización del país. Las condiciones están ahí. Su Excelencia, tenemos esa oportunidad, no la desechemos.

El control real del gas

Para lograr todo el panorama expuesto, Su Excelencia, es imprescindible tener el control real del negocio del gas para definir sus condiciones de venta.  Se necesita una real recuperación de la propiedad de los hidrocarburos que se producen. Y se puede lograr, sin confiscar ni expropiar, con tan sólo el siguiente cambio en la Cláusula 3 de los Contratos de Riesgo Compartido:

En lugar del párrafo : “…mediante el cual la EMPRESA XXX adquiere el derecho de propiedad de la producción de hidrocarburos que obtenga…”, insertar el párrafo : “…mediante el cual la EMPRESA XXX adquiere el derecho de comercializar la producción de hidrocarburos que obtenga, bajo condiciones sujetas a aprobación por parte del Estado Boliviano…”.

Su Excelencia, los mejores mercados para la exportación de gas, en cuanto a precio y volumen, están aquí, son nuestros vecinos. Y eso también es cierto para la exportación de energía eléctrica, diesel y otros productos industriales que usen energía eléctrica intensivamente. Con voluntad política de integración, es seguro que los presidentes Lula, Kirchner, y porque no, Lagos, apoyarán un enfoque de este tipo, pues no hay relación más estable y duradera que una relación justa y equitativa. Démosle vital importancia a la relación Sur-Sur, aún para la captación de inversiones y préstamos. Es completamente necesaria esta re-orientación de la visión del gobierno de Su Excelencia al respecto del tema hidrocarburos, con el aliciente de que, ante los cambios en Bolivia, también son las mejores opciones para las empresas. Así el Estado podrá recaudar el 50% y las empresas podrán tener operaciones suficientemente rentables y de largo plazo, sin el temor de la nacionalización, pues parece que de aquí en adelante será una espada de Damocles para ellas si no hay cambios en las condiciones actuales.

Sr. Presidente, dénos una Política Energética que nos llene de dignidad, esperanza y orgullo. Recuerde que este último es una de las más grandes fuerzas que mueven a un pueblo.

Con este motivo, reciba Sr. Presidente, las expresiones de mi más alta consideración,

 

Luis Carlos Kinn F.

CI 1693870, lkinn@scbbs.net


 

ANEXO 1

Gas: Desinformación e información “basura”

Luis Carlos Kinn F.[11] (Parte I de II)                                              “El Deber”, 5 de Abril de 2004

 

En Ingles es muy expresiva y usual la frase “garbage in, garbage out”, cuando se refiere a un proceso de análisis cuya base –la información para el análisis-  es “garbage”, o sea “basura” (inexactitudes, incoherencias, mentiras), lo cual condiciona de antemano a que las conclusiones de dicho análisis no puedan ser otra cosa que también “garbage”, o sea más “basura”.

Tal es el caso de un artículo de opinión publicado en El Deber (7 de Abril de 2004), bajo el título de “Referéndum: ¿una pesada soga al cuello?.  Ahí se describe una serie de argumentos que el líder cívico tarijeño Roberto Ruiz habría utilizado, en un reciente debate televisivo con el dirigente alteño Roberto de La Cruz para demostrar que el gas primero debe exportarse para, recién posteriormente, poder industrializarlo.

No sería tan grave tal conclusión si proviniese de una persona común, que ha estado bombardeada por “expertos” que sistemáticamente han desinformado a la opinión pública con respecto al tema. Lo grave es que tales aseveraciones provienen de supuestos formadores de opinión, de dirigentes sectoriales y regionales, y por lo tanto, se supone que son gente que se informa e investiga a fondo los temas sobre las cuales emite públicamente juicios de valor.

Veamos por partes el artículo de marras.

Dice: “...en el momento de iniciar una hipotética industrialización del gas, tendría que, para llegar al etano, perforar un pozo, y en el proceso, ver primero salir entre un 85 y un 90 por ciento de metano; luego un 2 o 3 por ciento de propano y butano…; y finalmente, el 5 por ciento de etano que, junto con el propano, es el que se utiliza en la industria señalada (la petroquímica). En otras palabras, solo es posible obtener el gas etano después de que salgan a flote los otros componentes...”

Nada más lejos de la verdad! Cuando se produce el gas natural, sale del pozo simultáneamente – y no primero lo uno y después lo otro-  una mezcla de hidrocarburos, la cual se dirige a un tanque llamado separador, donde, como su nombre lo indica, se separan una parte gaseosa y otra parte liquida, transparente, llamada “condensado”. El contenido gaseoso que se separa en ese punto es el que constituye el “gas natural”. El principal componente de ese gas es el metano (90%), El segundo componente en porcentaje es el etano (5%). El resto está formado por un 3% de propano y butano (GLP), más otros componentes menores.

En general tanto para la exportación como para la industrialización lo que más se utiliza es el metano.

La forma más usual de industrialización del metano es su transformación en electricidad. Ese es el principal uso del gas boliviano que se exporta a Brasil.

Otra forma de industrialización del metano, es su transformación en diesel: eso es el GTL.

Una tercera forma de industrializar el gas es la petroquímica convencional, aunque de menor potencial que las dos anteriores, pues solo utiliza  el etano, o sea el 5%, aunque hay una petroquímica de nueva tecnología que usa el metano en lugar del etano.

Conclusión: para  industrializar no es imprescindible exportar.  Usando el metano y el etano -95% del gas natural- podemos producir y exportar energía eléctrica, diesel y petroquímica, sin mencionar urea, amoniaco, metanol y otros.

Con estas aclaraciones, veamos la parte final del artículo de marras, que en su parte conclusiva (el “garbage out”) dice que “tenemos que pensar seriamente en hacerle caso al Ing. Ruiz”“vender primero el gas y – en un futuro- con parte de la plata recibida, recién encarar su industrialización. Obrar al revés seria irracional e irresponsable. Tan irresponsable como tratar de seguir con la esperanza de que los cientos de miles de desinformados del país saldrán de sus tinieblas…”.

Las nuevas exportaciones de gas tienen otros y mejores argumentos, especialmente si se hacen teniendo en cuenta los intereses económicos, geopolíticos e históricos del país. Reacuérdese la reciente pretendida exportación de gas vía el ramal de Puerto Suárez, la cual iba a matar la opción de generar energía eléctrica en nuestro país para exportarla a Brasil. Cuidado con la información basura!


 

Gas: Desinformación e información “basura”

Luis Carlos Kinn F.           Parte II                                                “El Deber”, 19 de Abril de 2004

 

Otros elementos de desinformación muy utilizados respecto a la industrialización del gas son: contraponer la industrialización a la exportación del gas; sembrar dudas sobre las tecnologías de industrialización (“no hay plantas comerciales”, “eso es experimental”); afirmar que los mercados  para los productos de la industrialización “son limitados”; y mostrar que “es imposible que Bolivia atraiga las inversiones necesarias”. Veamos por que cada una de estas afirmaciones carece de sentido.

Los que hemos estudiado la industrialización del gas no proponemos suspender la exportación del mismo a la Argentina y al Brasil, pues si bien es una exportación de simple materia prima, existen contratos firmados y necesitamos ingresos. En todo caso, para nuevos contratos de exportación que se hagan a futuro debemos simplemente aprovechar la actual coyuntura regional y ser buenos negociadores, como cualquier empresario: si hay demanda, sacar el mejor provecho en la oferta. Brasil, Argentina y Chile necesitan no solo gas sino también energía eléctrica y diesel.  Vendamos gas pero “casado” a energía eléctrica y diesel, según el caso. Que ellos inviertan en proyectos de industrialización en nuestro territorio, o nos aseguren la compra de los productos (con mercado seguro se consigue la inversión). Nuestra pobreza y nuestra crisis  nos obligan a ser buenos negociadores, y la coyuntura es favorable. Inclusive México podría aceptar un planteamiento similar, pues compra diesel relativamente “sucio” y gasolina de EEUU. Así ganamos todos: las empresas, nuestros vecinos y nosotros. Industrialicemos, y aumentemos la exportación pero en mejores condiciones para el país.

¿”Problemas de mercado” para la industrialización del gas?. Veamos el principal producto, el diesel.

Bolivia importa el 45% del diesel que consume, con una fuga de divisas de 100 millones de dólares por año, con tendencia a aumentar. A nivel mundial se prevé un aumento sostenido de su consumo y un crecimiento limitado de la oferta. Para el 2010 el consumo será de 25 millones de barriles por día, y la mayor demanda la tiene el diesel limpio, ecológico. Precisamente ese es el diesel que proviene del proceso de industrializar el gas denominado Gas To Liquids o GTL.

No hay problemas de mercado si Bolivia decide convertirse en un país productor y exportador de diesel.

¿”Tecnologías experimentales”, no “comerciales”?. Existen varias plantas de GTL en operación en Malasia y en Sud África desde hace varios años, en operación comercial. En Nigeria ya se ha iniciado la construcción de una planta de 34.000 BPD en Escravos; Qatar ha iniciado ya 3 plantas de GTL: una de Sasol de 100.000 BPD (http://www.chevrontexaco.com/news/press/2004/2004-03-23.asp); otra de 140.000 BPD de Shell, y una más de 120.000 BPD de Conoco (New York Times, Octubre/16/2003). Con tan solo ingresar “GTL, Qatar” en cualquier buscador de Internet, se puede ver que la tecnología existe, funciona, está en expansión, y tiene un gran futuro.

 

¿“Se necesita mucha plata”, “nadie va a invertir en Bolivia por el alto riesgo-país”?. Esto es cierto, pero tiene una solución rápida, ya propuesta al Gobierno pero sin respuesta positiva. La posta la debe tomar el Congreso: se debe emitir una ley que permita un contrato entre el inversionista y el estado, mediante el cual se garantiza la estabilidad jurídica e impositiva. Dicho contrato permite la compra de un seguro en organismos que proveen este respaldo a las inversiones en países de alto riesgo. Así se disminuye “virtualmente” el “riesgo-país”. Perú ya lo hizo, con grandes resultados (ver www.proinversion.gov.pe, Decreto-Ley 662). Colombia lo está haciendo en estos momentos (“Gaceta del Congreso  590 del 13 de noviembre de 2003”). Nigeria también lo hizo, y en materia de inestabilidad, corrupción, delincuencia, Nigeria no es mejor que Bolivia, y en ese país ya se ha iniciado la industrialización el gas natural, con una planta de GTL y una de petroquímica de nueva tecnología. En Bolivia también se puede conseguir la inversión necesaria.

Concluimos que, pese a la desinformación sobre el tema gas, la industrialización del mismo es, categóricamente, una realidad en otros países del mundo, y es para Bolivia la mejor oportunidad de salir rápidamente de la pobreza. En condiciones similares Trinidad Tobago lo hizo en 20 años.

Podemos -y debemos-  “sacarle el jugo” a nuestro gas.


 

[1] Según el “Plano Estratégico Petrobras 2015”, el crecimiento medio anual de la demanda de derivados del petróleo, principalmente diesel y gasolina, será de 2,4%.  De una reserva probada actual de 12,6 billones de boe, entre 2004 y 2010 se consumirán 6 billones de boe, casi la mitad. Según el mismo plan, para el 2010, debido a la falta de capacidad de refinación, Brasil importará 150 mil BPD de derivados de petróleo, con tendencia al aumento de esa cifra.

[2] Qatar ya ha despegado con gran fuerza en la industrialización del gas vía GTL, ver http://www.shell.com/home/Framework?siteId=qatar

[3] Para mayor información por favor ver los artículos del Anexo 1, publicados en El Deber en Abril 2004

[4] Brasil: el gas en su matriz energética llegará al 10%  en el 2010; en Argentina el gas ocupa el 50% de la matriz energética.

[5] “Plano Estratégico Petrobras 2015”

[6] BP, “Statistical Report of World Energy”, 2004

[7] Ver las declaraciones del Presidente Lagos al periodista hijo de Vargas Llosa, y la  entrevista del Presidente de ENAP sobre  los planes para LNG en Valparaíso, Chile, “Energy Press”, 28 de Junio

[8] Chile importa actualmente 23 MM MCD desde Argentina, prácticamente lo mismo que Bolivia exporta  a Brasil.

[9] Según el  “Plano Estratégico Petrobras 2015”, de 30.7 MM MCD en 2003,el consumo de gas en Brasil llegará,  en el 2010,  a 77 MM MCD.

[10] Brasil:”el mercado” para Bolivia; una de las diez mayores economías del mundo, con 170 millones de habitantes; con un crecimiento anual de 2,5 millones de personas; con la mayor y más diversificada base industrial de América Latina y del Caribe; uno de los mayores productores mundiales de energía eléctrica; con una capacidad industrial instalada de 32,4 millones de toneladas; con el 22% das tierras cultivables del mundo; es el primer productor mundial de aviones regionales, el cuarto mayor productor de aeronaves comerciales; tiene la séptima industria química del mundo;  la octava industria mundial de producción de acero -27 millones de ton por año, y con la décima industria mundial de automóviles (1.8 millones de vehículos por año),…parte de ello se puede hacer competitivamente en Bolivia con energía barata.

[11] Ingeniero Petrolero, Master en Producción Mejorada, Vicepresidente Ejecutivo de GTL Bolivia, 1er Vicepresidente Frat. Petrolera “Dionisio Foianini”, Director de la SPE, Society of Petroleum Engineers, Bolivian Section.

 

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