Luis Carlos Kinn

¿Sirvió o no el Referéndum del gas?

Julio 2005

Luis Carlos Kinn

A un año de la realización del Referéndum del gas, es necesario hacer un balance para saber donde estamos, pues a partir de él, nuestro país ha sufrido marcados eventos sociales, políticos y económicos.

 

El Referéndum marca un punto de profundo cambio en un sector tan importante y estratégico en nuestro país como  es el sector de hidrocarburos: dio lugar a desarrollar una Política de Estado en el manejo de los hidrocarburos, la cual se ha iniciado con la nueva Ley de Hidrocarburos (aun con sus limitaciones y excesos, perfectibles ambos), y que debe tomar en cuenta la interrelación de la energía con las demás áreas económicas, sociales, geopolíticas y de desarrollo sostenible del país. Dicha interrelación se sustenta en tres aspectos centrales:

 

1.La energía es un insumo esencial para nuestra economía: la calidad de vida de la población y la productividad industrial requieren un suministro de energía confiable, seguro, y a precios internos competitivos y de fomento. Esto es especialmente critico con el diesel.

 

2.La energía incide directamente en la seguridad de nuestro país: interrupciones en el transporte o el suministro, o fenómenos de inestabilidad en los precios de los energéticos pueden originar procesos recesivos que  impacten en la economía y en la seguridad de nuestro país.

 

3.La energía afecta la calidad del medio ambiente: la producción y el consumo de energía tienen impactos ambientales, que incluyen contaminación de aire y agua, disposición de residuos, emisiones de gases de invernadero, alteración de ecosistemas, y otros.

 

Precisamente, a raíz del Referéndum, la nueva Ley de Hidrocarburos incluye elementos que dan una mayor presencia del Estado en las decisiones y actividades del sector, en atención a los puntos listados arriba. Desde que se promulgó dicha Ley hace dos meses, se pueden listar ya dos resultados  concretos:

 

1.Los ingresos fiscales por la producción de hidrocarburos prácticamente se han duplicado (322 millones adicionales por año);

 

2.Los proyectos de transformación del gas a diesel han entrado en etapas avanzadas de concreción: uno ya está en etapa de  ingeniería financiera; otro en etapa de ingeniería técnica; y un tercero en etapa de estudio de factibilidad. Nuestro futuro tiene un mejor talante: lograremos  nuestra independencia energética, pues en pocos años más tendremos diesel propio -se eliminará la importación-  y lo tendremos en las cantidades y en los precios necesarios para un desarrollo sostenible en nuestro país.

 

Se está iniciando la era de la industrialización del gas en nuestro país.

 

Otro fruto del Referéndum  es que ya se tienen las bases legales para que la nueva versión de YPFB sea el estandarte del desarrollo del país en el siglo XXI,  si se encuentran las maneras de blindarlo contra la injerencia política. Otro gran desafío es lograr un cambio de paradigma: dirigir el nuevo YPFB a una actividad operativa prioritariamente orientada a lo que más tenemos (el gas); orientada a lo que más necesita el país en materia de combustibles (la producción de diesel); orientada a la actividad que mayores beneficios deje a todo el país, (la industrialización del gas); y orientada a la actividad que tiene el mayor potencial de crecimiento y de exportación: la exportación de productos energéticos con valor agregado. En paralelo también la exploración de nuevas áreas, en sociedad con socios que corran el riesgo de inversión, será otra de las actividades que ya puede efectuar el nuevo YPFB.

 

Por otro lado, bajo una mejor presencia estatal, pronto se reinicia la inversión privada en el sector petrolero, pues se están retomando los contactos y negociaciones para la construcción del gasoducto del noreste argentino, y para alimentarlo hay que perforar los nuevos pozos que producirán desde Bolivia 20 millones de metros cúbicos por día. También  el proyecto del Polo Petroquímico en la frontera con Brasil también se está reactivando, según lo anunciado por al Agencia Nacional de Petróleo del Brasil.

 

Sin duda tales cambios profundos, en parte movidos por motivos políticos, también han conllevado ciertos errores y excesos. Se debe entrar en una etapa de acomodo final. Uno de estos temas es el impositivo: todavía no esta claro que tan cerca del 50% está el balance final de regalías e impuestos, con pago adicional  del IU, con el descuento del CEDEIM, etc. Es necesario abrir con completa transparencia la negociación de este punto para que el balance final sea 50% neto para cada lado.

 

En resumen, el Referéndum del gas, a un año de su realización, aun con una nueva ley imperfecta que debe ser mejorada a través de conversaciones y negociaciones de buena fe, ha permitido avances de trascendental importancia para nuestro futuro y, luego de los ajustes finales, permite ver un horizonte de mayor estabilidad en el sector de hidrocarburos, y por ende, en todo el país.

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