Luis Carlos Kinn

Tiempos de cambio

Noviembre 2005

Luis Carlos Kinn

En el recientemente llevado a cabo “2do Foro de Responsabilidad Social Empresarial y Desarrollo Sostenible” en nuestra ciudad, organizado por CAINCO, el BID y COBORSE, se expuso un concepto muy adecuado para nuestros tiempos: “un sector privado responsable  con el resto de la sociedad y el medio ambiente es el motor del crecimiento y el desarrollo económico sostenible”.


Sin pretender que las empresas solucionen lo que es tarea del Gobierno y de los bolivianos, ellas deberían analizar más a fondo ese concepto y sus desempeños en Bolivia, y sopesar cual realmente ha sido el impacto de sus inversiones y operaciones en la realidad cotidiana de la mayoría de los bolivianos, pues no se puede negar que las empresas han participado en la estructuración del marco legal para sus operaciones en Bolivia, en el establecimiento de las leyes y de los reglamentos que rigieron el sector desde 1996.


Los resultados son los que cuentan, y para los bolivianos los resultados dichas políticas y leyes no son satisfactorios. Esa es una de las realidades que están motivando la necesidad de cambios. Y los motivaría en cualquier país del mundo.


Por ello los cambios que incluye la nueva Ley de Hidrocarburos son parte de un cambio más amplio que se está dando en nuestro país, y sería un error seguir oponiéndose a ellos de una manera absoluta y seguir ignorando la realidad de los bolivianos. Ya vimos los resultados de dicha actitud: uno de ellos es que los impuestos y regalías fueran más allá del 50% aprobado en el Referéndum.


Y será más contraproducente a la imagen del sector y a su relacionamiento con los bolivianos, si no hay cambios también en el sector mismo,  cambios que tengan que ver con algunos actores visibles que representan a las empresas -en su mayoría artífices de la actual situación- y también cambios del enfoque corporativo en cuanto a la real responsabilidad social de las empresas petroleras en Bolivia.


Se debe hacer un “borrón y cuenta nueva”, estableciendo y aceptando la necesidad de transparencia en las relaciones, en la actitud. Ya no se debe generar más desconfianza ni descrédito para las empresas con actitudes soberbias; declaraciones amenazantes, ni incurrir en acciones que puedan ser descalificadas aún  por los propios códigos de ética establecidos en las casas matrices.


Los bolivianos y nuestras instituciones necesitamos debemos ser más respetados, como socios de largo aliento. Esa es la actitud que generará confianza y estabilidad. Y ese es el ambiente de negocios que todos necesitamos.


Y eso incluye el tema de migrar o no migrar, y en que condiciones migrar. Y lograr resultados satisfactorios para ambos lados no pasa por negociaciones sólo con ejecutivos del Gobierno. Se debe negociar también con los actores sociales, o por lo menos analizar sus necesidades en un nuevo marco de responsabilidad social de la empresa. Difícil tarea, pero es una necesidad.


Recordemos que todo partió de la Ley 1194 (Paz Zamora,1990), cuando los hidrocarburos se explotaban por YPFB y también por las empresas privadas. Estas últimas lo hacían bajo contratos de Operación y Asociación. En ambos casos la propiedad de los yacimientos de hidrocarburos y de la producción de hidrocarburos que se obtenía en boca de pozo, era del Estado. Las empresas entregaban el 100% de su producción a YPFB, quien a su vez distribuía un 50% a las regiones y al Estado, y el otro 50% para la empresa, de libre disponibilidad y sin más impuestos.


Y tuvimos largos y buenos años de actividad estable, aun con menores mercados para el gas, y aún con precios internacionales bajos.


Y por más vueltas que le demos, la verdad en cuanto a los contratos la definió el Tribunal Constitucional el 7 de Abril pasado:

• “Primero.- …  para la suscripción de los respectivos contratos de concesión por parte del Estado, el órgano Ejecutivo deberá o debió haber recabado la respectiva autorización y consiguiente aprobación de los contratos por el órgano Legislativo, conforme a lo previsto por el Art. 59º,5ta de la  Constitución.


• Segundo.- Consiguientemente, el Poder Legislativo no está eximido de cumplir con la atribución que le confiere el Artículo 59º.5ta de la Constitución, referido a la autorización y aprobación que debe otorgar a los contratos relativos a la explotación de las riquezas nacionales, ...”


No obstante, los bolivianos necesitamos a las empresas petroleras, y debemos flexibilizar ciertas posiciones extremas. También las empresas.

Son tiempos de cambios.  Que sean buenos para todos.

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