Péndulo económico

Opinión 301

10/07/2006     

 

Por: Dante N.Pino Archondo

 

No hay razón para no vivir bien, dijimos en un anterior artículo; basados, en la grandilocuente oferta de recursos económicos publicitada por el Gobierno: ingresos por el aumento de la participación del Estado en los hidrocarburos, por disminución de la deuda externa, por impuestos que se prolongan como el ITF, por convenios de cooperación externa con Venezuela y también por la continuidad de las donaciones de países amigos.

Esperábamos que todo esto se traduzca en planes de desarrollo nacional, regional y local, cuyo efecto inmediato debía ser la generación de empleo. Muy al contrario. El Gobierno anuncia un Plan de Desarrollo Económico, que nos invita a pasar de la economía neoliberal, a la economía “socialista” basada en formas de producción comunitarias, manteniendo a la vez, una economía de mercado para las importaciones y exportaciones, para la venta de servicios, que incluyen el transporte y las comunicaciones, la política monetaria, crediticia y financiera, combinada con una centralización de los recursos destinados a la inversión pública, para atender la salud, educación, vivienda, gas domiciliario y carreteras. Es decir, una ensalada rusa, donde todo puede caber.

Es un Gobierno, de tendencias autoritarias en materia económica, pero asentado en lógicas de producción, distribución e inversión liberales, quiere modificar el odiado neoliberalismo por una economía comunitaria, y al final se convierte en una economía liberal con centralización estatal en la inversión pública y organizaciones sociales creadas para dar un toque de estatismo económico, que al final devendrán en gastos para el Estado sin ninguna función real en el manejo de la economía.

Parado en este andamio económico, el Gobierno se apresura con anuncios de victoria sobre el modelo neoliberal y cambios en su orientación. Vemos los efectos:

Decide frenar el proceso de las autonomías regionales (a pesar del Referéndum y sus resultados) porque la lógica autonomista, es contraria a la lógica centralista en el manejo planificado y centralizado de la economía, léase Inversión Pública. No debemos olvidar que la Inversión Pública, es al final, la que otorga el premio político. A mayores obras, mayor rédito político y viceversa. El Gobierno quiere que toda la Inversión Pública sea capitalizada por el Presidente Morales Ayma y no por los Prefectos seleccionados por el voto, menos por aquellos que considera sus potenciales enemigos políticos; ubicados en Santa Cruz, Cochabamba, Beni, Pando, Tarija y La Paz.

Decide también, aliarse con Venezuela y PDVSA, anteponiendo los intereses con PETROBRAS y el Gobierno del Brasil. Prefiere la carga ideológica antiimperialista que los intereses económicos establecidos con sus mercados y resuelve facilitarle a PDVSA la penetración a esos mercados, sumándose a un proyecto alternativo y competitivo como es el gasoducto del Sur.

Decide satanizar y rechazar el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos a quien califica como Eje del Mal, y con ello sepultar a la industria textilera establecida en la ciudad de El Alto. Una vez más es mejor ideologizar que hacer buenos negocios, en franca contradicción con sus propias aspiraciones.

Decide continuar con los programas neoliberales de asistencialismo económico como el PLANE, PIE y otros programas de empleo temporal, al mismo tiempo que ahoga la inversión interna con impuestos financieros y apreciación de la moneda nacional.
En suma, el Gobierno marcha como el péndulo, de un lado para el otro, sin parar. Y nos lleva sin rumbo definido, con gritos de guerra enseñados a los movimientos sociales, con desinformación sobre el contenido de las autonomías, con incitaciones a la disgregación social en las regiones, enarbolando las autonomías comunitarias e ideologizando la economía y sus resultados.

No es aventurero, afirmar que el daño económico que se le está infiriendo al pueblo de Bolivia, es muy grande, aislando a la República del contexto internacional, para reducirnos a ser un Protectorado cubano - venezolano, sin futuro.

 

 

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