Por Dante N. Pino Archondo
Ahora podemos entender mejor, el
contenido de la política hidrocarburífera que lleva a
cabo el Gobierno del MAS. Recordemos que sus
declaraciones y acciones realizadas desde el 1ero de
mayo pasado, estuvieron remarcando la decisión soberana
y digna para refundar YPFB y hacer de esta empresa el
motor del desarrollo hidrocarburífero con su correlato
de industrialización.
Le dieron atribuciones
únicas, para efectuar operaciones descartando la
posibilidad de operar bajo contratos de operación u
asociación con el sector petrolero, que la ley 3058
prevé como posible. Pues bien, han transcurrido tres
meses y más allá de fotos para los medios, reuniones con
promesas de inversiones millonarias, actos de presencia
para remarcar la presencia de YPFB en representación del
Estado, y amenazas, ¡cuando no! de descubrir supuestas
ilegalidades de las empresas capitalizadas en el sector,
lo cierto es que la cúpula directiva de YPFB, con asesor
ideológico por medio, no ha dado un paso serio y
responsable en dirección a encabezar los negocios del
sector.
No conocemos el avance
de las negociaciones para la suscripción de los nuevos
contratos para operar, no conocemos que inversiones
reales, no imaginarias, se están llevando a cabo, cuales
los resultados de la toma estatal de las refinerías y
distribuidoras de gasolina, que nuevos campos se están
licitando y cuales las empresas que los requieren,
porqué causa se han paralizado las negociaciones con
Petrobras, para modificar el precio del gas, cuanto y
como se invertirá en los actuales campos de producción
gasífera para incrementar volúmenes de exportación y
facilitar procesos de industrialización. Nada de esto
tenemos en mesa, con proyectos serios, con cifras
trabajadas y capitales dispuestos a hacerlos realidad.
Lo que si conocemos es
la decisión de
la Superintendencia de Hidrocarburos,
cuyo funcionario fue impuesto por el señor Ministro del
ramo, por ser su amigo de confianza, lo que nos libra de
cualquier sospecha de animadversión personal, étnica o
política, frenando una venta irregular de crudo al
Brasil, remitiendo la documentación al Ministerio
Público, (no a la Contraloría General de la Republica)
lo que equivale a imputación de delito, por parte de
este Superintendente, por la suscripción de un contrato
de compra - venta para la exportación diaria de 2 mil
barriles de petróleo.
La operación de
comercialización tiene como intermediaria a la empresa
Iberoamericana Trading SRL, que como vemos es una
sociedad mercantil de responsabilidad limitada y que de
acuerdo a
la Resolución No 1014/2006 habría
incurrido juntamente con el Presidente de YPFB Jorge
Alvarado, “en indicios en la comisión de infracciones al
ordenamiento jurídico vigente”
Llama la atención que
el Presidente de YPFB no conozca
la Resolución señalada pero sí
confirme la suscripción del contrato (La Razón A12
26/07/06) que siendo uno de los enemigos de asociaciones
con empresas privadas y declarado defensor del monopolio
absoluto del Estado para que YPFB sea el único operador
en la cadena productiva, haya suscrito o autorizado la
suscripción de este contrato.
En la consabida actitud
del Gobierno sobre casos de sospecha de delitos y más
aún de una imputación seria como la efectuada por el
Superintendente, amigo del Ministro de Hidrocarburos,
debía procederse a la inmediata suspensión, cuando
menos, del Presidente de YPFB, y alto dirigente del MAS.
¿Será que se obrará en este caso, como en los otros, que
sin la presentación de prueba contundente, como en este
caso, sufrieron el rigor de la mano dura para no tolerar
casos de corrupción?