Independencia energética urgente

 

Opinión 305

07/08/2006     

 

Por Dante N. Pino Archondo

 

Nos están rodeando, cercando, lentamente, colocando una tela de araña alrededor nuestro y nosotros les estamos facilitando la tarea. Me refiero a las reacciones que se han sucedido en Brasil y Chile. Fruto, no cabe duda, de la decisión boliviana de elevar el precio del gas.


Para estos países nos hemos convertido, en algo así, como la piedra en el zapato, molesto, fastidioso y que te obliga a quitártela de inmediato. Y eso es precisamente lo que han decidido hacer. Sacarse la molestia y caminar cómodamente.


Por una parte, Brasil, ha dispuesto congelar los volúmenes de importación de gas boliviano, transferir e incrementar la inversión programada para explorar y explotar gas y petróleo en su propio territorio, se habla de 21.100 millones de dólares americanos, desde este año hasta el 2011, con el objetivo concreto de liberar al Brasil de la dependencia del gas boliviano y exigir compensaciones legales si el Gobierno de Evo Morales si decide quedarse con los activos construidos por Petrobras y adicionalmente, ha definido no variar la formula de cálculo para pagar las actuales importaciones de gas, de acuerdo al contrato suscrito. Mayores pruebas de la irritación brasilera, por la manera desconsiderada, con la que ellos se sienten tratados no se pueden pedir.


Chile mientras tanto, ha tomado el camino directo y corto, en dos años, con el fin de liberarse de la dependencia del gas que importa de Argentina. Invertirá en plantas de regasificación para obtener LNG con lo cual importará desde donde sea necesario, pero no dependerá de una sola fuente de provisión. ¿La causa? El incremento de precios establecidos entre Bolivia y Argentina, que les fueron transferidos por estos, mediante impuestos al valor de las exportaciones argentinas. Lo que ocasionó el envío de una nota oficial de la Presidente Bachelet a su homólogo Kirchner, de términos muy duros, quejándose del incumplimiento acordado para limitar el incremento del gas que importa. No se debe perder de vista, que las relaciones Chileno Bolivianas, no avanzan substancialmente, por la posición nuestra de condicionar la demanda marítima pendiente a cualquier proceso de negociación para venderles gas directamente.


Conciente de esta situación, Chile, al establecer en sus puertos las plantas de LNG, se libera también de la presión boliviana para tratar su demanda marítima y actuar con mayor libertad en ese terreno.
Ahora bien, con el mercado Brasilero congelado al envío de no  mas de 30 millones de pies cúbicos por día, con los puertos chilenos copados por plantas de regasificación, ¿en que situación quedamos?. La respuesta es lógica, dependeremos de ambos países para cualquier proyecto de inversión futura en el gas y su colocación en mercados externos. De hecho, los inversores, pedirán a Bolivia las condiciones óptimas para tener acceso a los mercados externos. Momento en el cual tendremos nuevamente que decidir si tomamos el camino de los puertos chilenos o peruanos.


Hemos girado en círculo, volviendo al punto de partida, pero en peores condiciones, ya que el Brasil, con autosuficiencia energética, Chile sin dependencia de un solo proveedor y Argentina como un volumen de importación lo suficiente para cubrir su demanda interna, nos deja con una sobre oferta de gas, con dificultades para acceder mercados y limitaciones para efectuar mayores inversiones. De esta forma las relaciones de interdependencia cambian y Bolivia pierde.


Mientras Brasil y Chile, anuncian millonarias inversiones en el camino de su independencia energética, Bolivia espera que las empresas petroleras, firmen los nuevos contratos, que las convertirán en empresas de servicios prestados, que el Brasil pase el proceso electoral actual para definir el nuevo precio del gas y que YPFB logre acuerdos de inversiones futuras.


Para Bolivia, lo hechos son posibilidades, para los otros son realidades. Esa diferencia entre lo real y lo imaginario, nos va quitando poco a poco, imagen como proveedor serio, mercados regionales importantes e inversiones futuras para ampliar nuestra capacidad exportadora. El Gobierno cree que todos deben bailar la cueca que le gusta tocar y la respuesta a sido que cada quien tiene su propio baile, con lo que nos dejan solos con nuestro charango, quena y llanto en los versos.


 

 

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