Por: Ing. Carlos Miranda Pacheco
El proceso para la firma de los contratos petroleros de
exploración y explotación que reemplacen a los contratos
de riesgo compartido, parece haberse iniciado
firmemente. Se ha publicado un calendario de reuniones
con las compañías y una lista de las auditorias que se
están realizando a ciertos campos y empresas. Además,
se indica oficialmente que se cumplirá con el plazo de
180 días para el cambio de contratos previstos en el
Decreto Nacionalizador No. 28701.
Lo anterior está muy
bien. El final de la época de incertidumbre parece
cierto y cercano. El gobierno de turno, desde que se
adoptó el Agenda de Octubre, ha sumido a la industria
petrolera nacional en la incertidumbre, quitándole el
ritmo pujante con el que se movía, situación que se fue
agravando al punto tal que a la fecha estamos muy cerca
del tope de nuestra capacidad productiva, que inclusive
insinúa problemas a corto plazo para el abastecimiento
interno.
La reactivación que
podría producirse si las negociaciones son
satisfactorias para el Estado y empresas, sería muy
oportuna, ahora que se anuncia estar muy cercanos a
firmar un contrato de suministro de gas a la Argentina
por 27.5 MMm3/d por 20 años. Cumplir ese compromiso
significaría casi duplicar nuestra producción mientras
se construye el gasoducto respectivo. Esa labor
requerirá fuertes inversiones, gran capacidad
organizativa y gerencial.
Pero, volvamos a los
contratos. Sobre el futuro gasoducto hablaremos cuando
se conozca el contrato de venta con la Argentina.
Unas notas informativas. YPFB reporta haber suscrito 71
contratos de riesgo compartido. Eso no quiere decir 71
empresas. Cada contrato es por un área específica y han
sido suscritos con 17 empresas. Algunas tienen varias
áreas, otras agrupadas están en una o varias áreas. En
palabras simples, se tienen 71 áreas contratadas con 17
empresas solas y/o mezcladas entre sí.
Por otro lado, con la
nacionalización, YPFB es socio minoritario de Chaco S.
A. y Andina S. A. Entre las dos han firmado 37 de los
71 contratos. Como, según el D.S. 28701, YPFB debe
llegar a tener el control accionario de esas empresas
(todavía no se sabe cómo), se llegaría al punto que YPFB
esté renegociando 37 contratos consigo misma. Lo cual
dejaría 34 áreas con contratos a ser renegociados.
Dentro de esos 34 contratos, existen 6 áreas en las que
también están Chaco S. A. y Andina S. A., asociadas con
otras empresas.
De todas maneras, todas
las empresas, por cada área, han suscrito un contrato de
adhesión después de haber ganado la misma en una
licitación, de las que se efectuaban dos veces al año y
ya no se realizan en los últimos dos años. El contrato
era el mismo para todas, no habiendo necesidad de
ninguna negociación porque todas sus obligaciones y
derechos estaban en la Ley 1689 (abolida). Esta
metodología transparente fue el fruto de experiencia
desde los 70 y es la utilizada mundialmente.
Ahora bien, la Ley
actual No. 3058 establece que los nuevos contratos a los
que deben cambiarse los actuales, pueden ser de
cualquiera de estas tres modalidades: Operación,
Asociación o Producción compartida. Sin entrar en
detalles, el rasgo fundamental de todas ellas es que el
Estado reconocería a la empresa una retribución por sus
servicios, en dinero o en especie, y que esa retribución
debe ser fruto de una negociación.
Con lo anterior se
podía tener un inmenso número de alternativas de
contratos. Pero no. Se nos informa que el gobierno
está sometiendo a consideración de las empresas un solo
tipo de contrato de operación. Decisión correcta,
uniformiza los contratos. Ahora queda el espinoso tema
de cómo establecer contrato por contrato la
participación o remuneración que dará el Estado y no
caer en criterios discrecionales, tan proclives a la
corrupción. Finalmente, queda que las empresas estén
dispuestas a ser contratistas de YPFB, no socios y menos
patrones, que nunca lo fueron. Llegó la hora de la
verdad.
Una acotación final.
En repetidas ocasiones las autoridades de gobierno han
indicado que a partir del 1° de Noviembre se contará con
nuevos contratos, cumpliendo con el plazo de 180 días
señalado en el D.S. Nacionalizador. Como este gobierno
es tan amigo del simbolismo (Tiwanaku, milluchadas,
etc.), me permito hacerle notar que los 180 días se
cumplen el 28 de Octubre y no el 1° de Noviembre, que es
el Día de Difuntos. Mal día para iniciar cualquier
emprendimiento. ¡Kencha!