Comestibles y combustibles

 

Opinión 340

16/04/2007     

 

Por: Francesco Zaratti

 

La clásica diferencia entre comestibles y combustibles, según la cual los primeros alimentan a los seres vivientes y los segundos a las máquinas, está camino a desaparecer. Y no porque, como la ciencia ficción especulaba, las máquinas se hubieran convertido en seres vivientes, sino porque los comestibles han resultados ser excelentes alimentos para las máquinas. Obviamente estoy hablando de los bio-combustibles, los cuales, gracias al Cambio Climático y al incremento de precios de los hidrocarburos, han vuelto de moda en las matrices energéticas de un número creciente de países.

LA CONTROVERSIA IDEOLÓGICA
Como todo cambio, también los bio-combustibles han tenido repercusiones en la política y en la ideología. Está todavía fresca la memoria de la gira de George W. Bush por América Latina, cuyo resultado tangible ha sido el acuerdo con Brasil para la producción en gran escala y el desarrollo tecnológico de los combustibles derivados de la agricultura. Desde la otra orilla se ha registrado la firme oposición de Hugo Chávez, junto a su aliado (me refiero a Nestor Kirchner, que los demás son más ahijados que aliados) y del Comandante Fidel Castro, desde su cama de convalecencia. La reacción de Chávez no debería sorprender por ser algo como “Cicero pro domo sua”, o sea en defensa de su economía. Más sorprendente es la reacción de Castro, quien cuantifica en tres mil millones de humanos la población afectada por la hambruna a raíz de los cambios energéticos anunciados por G.W. Bush y su aliado (me refiero a Lula, que los otros más parecen gobernadores de provincias). En efecto, ese reclamo suena a prédica de fariseo, si consideramos que gran parte de la superficie agrícola de Cuba está destinada a “tabaco y ron”, productos que no ayudan precisamente a mejorar el hambre del mundo.


Sin querer esquivar el debate filosófico en torno a los bio-combustibles, de lo que se trata ahora es de economía y de tecnología, antes que de ideología, razón por la cual paso a describir características, ventajas y desventajas de los bio-combustibles

¿QUÉ SON LOS BIO-COMBUSTIBLES?
Con ese nombre se designan los combustibles derivados de productos agrícolas cíclicos. Se dividen en dos grandes grupos: el bio-diesel y el bio-etanol. El primero se obtiene de la refinación de productos agrícolas oleaginosos (soya, girasol, etc.) y el segundo de cereales (maíz y sorgo principalmente) o de la caña de azúcar.

 
Para empezar, es importante señalar que los bio-combustibles no suelen usarse puros, sino como aditivos a los combustibles fósiles. El porcentaje de bio-combustible que se añade a la gasolina o al diesel varía entre el 5 y el 15%; por encima de este valor hay más complicaciones que ventajas para los motores ordinarios.


Muchos países, ricos en tierras cultivables o en tecnología agrícola, han entrado ya en la carrera de producir y comercializar bio-combustibles. Podemos nombrar a Estados Unidos, Brasil y varios países de la Unión Europea (España, Alemania e Italia en primera línea).

VENTAJAS Y DESVENTAJAS DE LOS BIO-COMBUSTIBLES
La pregunta del millón es: ¿son realmente ventajosos los bio-combustibles comparados con los hidrocarburos?
Me parece que la comparación entre las dos fuentes de energía nombradas debería realizarse por lo menos en cuatro áreas: la sustentabilidad, los costos de producción y comercialización,  el rendimiento energético y el impacto ambiental y social.
Ahora bien las cosechas agrícolas son renovables, una ventaja innegable frente al carácter no renovable de las reservas hidrocarburíferas del planeta. Si bien ese argumento debería ser relativizado por el desgaste del suelo y el uso de insumos necesarios para la producción agrícola (muchos de ellos no renovables), no deja de ser sólido a la hora de buscar la autonomía energética de países que poseen grandes extensiones de tierras cultivables, improductivas o no económicas.


El cálculo de los costos de producción no es simple y la mayoría de los analistas se inclina por un resultado desfavorable para los bio-combustibles. Una razón es el uso de energías tradicionales en el proceso de producción (los medios mecánicos se alimentan con diesel). Es obvio que existen umbrales de precios del petróleo que vuelven el bio-etanol competitivo, pero está en juego también la eficiencia del proceso industrial: se sabe, por ejemplo, que el etanol obtenido de la caña de azúcar en Brasil es cinco veces más eficiente que el mismo producto obtenido del maíz en los Estados Unidos o de la remolacha en Europa. Tampoco hay que descartar el aporte a la mejora de este rubro que provendrá de los cultivos transgénicos o del uso de energías alternativas en el proceso de producción.


En cuanto a rendimiento energético, la comparación debe ser realizada a paridad de condiciones: un litro de etanol versus un litro de gasolina, por ejemplo. En este sentido, el bio-etanol tiene un octanaje mayor que la gasolina, pero tiene un poder calorífico menor.


Finalmente, con referencia al impacto ambiental de cada combustible hay controversia entre los estudiosos, pero sin duda la diferencia social más importante reside en el mayor empleo de mano de obra no calificada y de agricultores independientes en la producción de los bio-combustibles.

CONCLUSIONES
De lo expuesto quedan claras tres conclusiones. La primera es que la incursión de los bio-combustibles en la matriz energética mundial es real, sólida y sostenible, lo cual debería ser tomado en cuenta por las políticas publicas de nuestro país. La segunda es que el desarrollo e investigación de los bio-combustibles recién esta madurando, razón por la cual se puede prever novedades tecnológicas que mitigaran los efectos mas controvertidos de esa energía. La última conclusión es que no hay nada “milagroso” en los bio-combustibles: de hecho están destinados a convivir y competir con los hidrocarburos, cada cual tratando de ocupar, incrementar y defender su nicho en el mercado energético, sin descartar el rol de otras fuentes energéticas, como la nuclear y las no-tradicionales, que silenciosamente empiezan a hacerse presente en la escena mundial.

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