Edición 348 - 11/06/2007

 

Opinión

El potencial energético del carbón, todo un desafío

 

>> Por: Matthew L. Wald

El País (España) 

 

El carbón es tan barato y abundante que es inevitable usarlo cada vez más, pero superar el obstáculo de su combustión a gran escala -separar el dióxido de carbono y capturarlo- podría convertirse en uno de los grandes retos del siglo para la ingeniería.

En Washington DC hay 12 propuestas para capturar el carbono derivado de la combustión del carbón, y el Comité de Energía del Senado abría recientemente sesiones para averiguar la forma de reorientar la investigación sobre el problema. Es un desafío que ha cautivado a ingenieros de todo Estados Unidos, que esperan perfeccionar una tecnología del carbón limpia, capaz de proporcionar durante cientos de años energía no perjudicial para el clima, y con un coste moderado.

"El carbón tiene que estar en nuestra mezcla energética, por su valor para la sociedad y su importancia para el país", afirma Mark Gray, director de ingeniería de American Electric Power, empresa que acaba de anunciar tres proyectos para capturar carbono. "Tenemos suficiente carbón para unos 200 a 450 años". Los ingenieros tratan de aislar el carbono emitido en la combustión del carbón. Han barajado opciones tan diversas como congelar los gases según salen de las chimeneas o ligarlos a una sustancia química líquida después de la combustión.

Otras dos posibilidades son la de modificar el carbón antes de quemarlo, o cambiar el aire con el que se quema.

Pero aislar el gas es sólo una parte de la ecuación. Encontrar el modo de almacenarlo puede resultar igual de difícil. La mayor posibilidad la proporcionan los campos petrolíferos, en los que podría inyectarse dióxido de carbono para hacer fluir más petróleo a los pozos. Pero la capacidad de los viejos campos es muy pequeña para esto. Además, están llenos de pozos por donde el dióxido de carbono se podría filtrar.

El trabajo se ha centrado también en obtener una corriente pura de dióxido de carbono. Todo un reto porque los gases de combustión de una central térmica de carbón sólo tienen un 12% de dióxido de carbono, por peso. El componente mayoritario de la mezcla es el nitrógeno, el 78% del aire consumido en la combustión.

El Departamento de Energía de EEUU se ha centrado en la Gasificación Integrada en Ciclo Combinado (GICC). Esta tecnología G ICC usa estaciones generadoras para quemar gas en una turbina, lo cual proporciona energía a un eje giratorio conectado a un generador. Después los gases producidos se usan para hervir agua, cuyo vapor hace funcionar una segunda turbina, para fabricar más electricidad. En la variante del carbón, el gas se obtiene quemando el carbón en un medio pobre en oxígeno, para obtener una mezcla gaseosa de monóxido de carbono e hidrógeno.

En EE UU hay dos centrales de este tipo funcionando, y se prevén más, pero no aíslan su carbono. El Departamento de Energía tiene un programa para construir centrales de GICC que sí lo separen. Con el programa FutureGen, las nuevas centrales GICC fabricarían el mismo gas a partir del carbón, pero el monóxido de carbono reaccionaría con el vapor para obtener dióxido de carbono y más hidrógeno. El hidrógeno iría a la turbina, aislando el dióxido de carbono para su captura.

 

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