El potencial energético
del carbón, todo un desafío
>> Por: Matthew L. Wald
El País (España)
El carbón es tan barato y abundante que es
inevitable usarlo cada vez más, pero superar
el obstáculo de su combustión a gran escala
-separar el dióxido de carbono y capturarlo-
podría convertirse en uno de los grandes
retos del siglo para la ingeniería.
En Washington DC hay 12 propuestas para
capturar el carbono derivado de la
combustión del carbón, y el Comité de
Energía del Senado abría recientemente
sesiones para averiguar la forma de
reorientar la investigación sobre el
problema. Es un desafío que ha cautivado a
ingenieros de todo Estados Unidos, que
esperan perfeccionar una tecnología del
carbón limpia, capaz de proporcionar durante
cientos de años energía no perjudicial para
el clima, y con un coste moderado.
"El carbón tiene que estar en nuestra mezcla
energética, por su valor para la sociedad y
su importancia para el país", afirma Mark
Gray, director de ingeniería de American
Electric Power, empresa que acaba de
anunciar tres proyectos para capturar
carbono. "Tenemos suficiente carbón para
unos 200 a 450 años". Los ingenieros tratan
de aislar el carbono emitido en la
combustión del carbón. Han barajado opciones
tan diversas como congelar los gases según
salen de las chimeneas o ligarlos a una
sustancia química líquida después de la
combustión.
Otras dos posibilidades son la de modificar
el carbón antes de quemarlo, o cambiar el
aire con el que se quema.
Pero aislar el gas es sólo una parte de la
ecuación. Encontrar el modo de almacenarlo
puede resultar igual de difícil. La mayor
posibilidad la proporcionan los campos
petrolíferos, en los que podría inyectarse
dióxido de carbono para hacer fluir más
petróleo a los pozos. Pero la capacidad de
los viejos campos es muy pequeña para esto.
Además, están llenos de pozos por donde el
dióxido de carbono se podría filtrar.
El trabajo se ha centrado también en obtener
una corriente pura de dióxido de carbono.
Todo un reto porque los gases de combustión
de una central térmica de carbón sólo tienen
un 12% de dióxido de carbono, por peso. El
componente mayoritario de la mezcla es el
nitrógeno, el 78% del aire consumido en la
combustión.
El Departamento de Energía de EEUU se ha
centrado en la Gasificación Integrada en
Ciclo Combinado (GICC). Esta tecnología G
ICC usa estaciones generadoras para quemar
gas en una turbina, lo cual proporciona
energía a un eje giratorio conectado a un
generador. Después los gases producidos se
usan para hervir agua, cuyo vapor hace
funcionar una segunda turbina, para fabricar
más electricidad. En la variante del carbón,
el gas se obtiene quemando el carbón en un
medio pobre en oxígeno, para obtener una
mezcla gaseosa de monóxido de carbono e
hidrógeno.
En EE UU hay dos centrales de este tipo
funcionando, y se prevén más, pero no aíslan
su carbono. El Departamento de Energía tiene
un programa para construir centrales de GICC
que sí lo separen. Con el programa FutureGen,
las nuevas centrales GICC fabricarían el
mismo gas a partir del carbón, pero el
monóxido de carbono reaccionaría con el
vapor para obtener dióxido de carbono y más
hidrógeno. El hidrógeno iría a la turbina,
aislando el dióxido de carbono para su
captura.
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