Edición 375 - 17/12/2007

 

Opinión

¿Petróleo a 200 dólares?

 

>> Por Primo González

     Estrella Digital (España)

 

En las últimas horas, el precio del petróleo se batía de nuevo contra los elementos tratando de romper la barrera de los 100 dólares. Bien es verdad que los dólares de ahora no son como los de antes, pero 100 dólares son muchos dólares en cualquier caso. El jeque Yamani, uno de los personajes más importantes de este negocio (fundador de la OPEP y 25 años ministro saudí del Petróleo, hasta que le despidieron en 1987) dijo en Londres que si hay conflicto bélico con Irán y este país corta los suministros, el crudo puede irse a los 200 dólares por barril, aunque en caso contrario (ausencia de conflicto bélico) todo debe apuntar hacia un petróleo a 75 dólares por barril en los próximos meses. El petróleo, en cualquier caso, nos va a tener en vilo durante bastantes años y será un compañero inevitable de viaje en las previsiones económicas durante mucho tiempo, aunque hay algunos motivos para pensar que los márgenes en los que se mueven los protagonistas de este negocio no van tan sobrados como podría parecer a primera vista.

 

La OPEP, la organización nacida hace 40 años para defender los precios del producto, tendrá este año unos ingresos del orden de los 510.000 millones de dólares, de los cuales algo más de 150.000 irán a parar a los sauditas, 47.000 a Irán y unos 40.000 a Chávez, el caudillo bolivariano que últimamente ha hecho buenas migas con algunos colegas del Golfo Pérsico, en especial con Irán, para constituir una especie de “núcleo duro” en el seno de la organización petrolera.

 

Su propósito de utilizar el petróleo como arma política ha fracasado en la reciente cumbre de RIAD de los países petroleros de la OPEP, como no podía ser de otro modo, ya que la suma de los países árabes que podríamos denominar “moderados”, con Arabia a la cabeza, suma una producción de crudo muy superior a la de estos dos iluminados. Kuwait, los Emiratos o Angola o Nigeria, o el mismo Irak, producen por sí mismas casi tanto crudo como cualquiera de los dos díscolos miembros de la OPEP. Y todos los moderados juntos, con Arabia Saudí a la cabeza, impedirán posiblemente cualquier deriva de la organización por senderos intransitables. Ahora mismo, en la OPEP existe una línea “profesional” claramente dominante, frente a la cual Irán y Venezuela tienen pocas cartas que jugar si su objetivo es desestabilizar el comercio mundial de crudo.

 

La producción de estos dos países no sería fácilmente reemplazable, pero durante un periodo corto de tiempo quizás podrían llegar a ser prescindibles. En todo caso, ni Irán ni Venezuela, embarcados en una diplomacia agresiva frente a Occidente, pero también enfrentados a los países dominantes de la OPEP, no podrán permitirse el lujo de mantenerse durante mucho tiempo sin ingresas las rentas del petróleo. El régimen de Chávez, sin petróleo, se derrumbaría como un castillo de naipes y su cacareada revolución bolivariana o socialismo del siglo XXI, como gusta llamarlo el comandante, quedarían seriamente en entredicho. De Irán puede decirse casi otro tanto.

 

La misma Arabia Saudí, con sus inalcanzables 151.000 millones de dólares ingresados este año (según las últimas previsiones) tiene una arquitectura social, económica y política que sin el petróleo por encima de los 50 dólares resultaría difícilmente sostenible. Se ha llegado a especular en algunos momentos con una hipotética maniobra de Arabia, inundando el mercado de crudo para rebajar el precio y generar de esta forma serios problemas en su incómodo vecino iraní, que en los últimos años se ha convertido en toda una potencia militar y que en plazo no muy lejano dispondrá también del arma atómica.

 

Pero Arabia no resistiría una caída en picado de los precios del petróleo. Sus delicados equilibrios religiosos internos, con una poderosísima población adicta al credo mayoritario en Irán, provocarían una grave situación política a la Monarquía gobernante. Arabia Saudí necesita tan imperiosamente el petróleo por encima de los 50 dólares el barril como la alianza defensiva y militar con Estados Unidos, ante el cariz que está tomando la agresiva política militar y exterior del régimen de los ayatolas.

 

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