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Derrota y fracaso
El fragor de la lucha política por los
referéndums, que ha culminado con el asalto
al congreso y la irregular e ilegal
aprobación de tres leyes, enardecerá aún más
la lucha política. Todo ese acontecer
terminará enmascarando la derrota
diplomática y el fracaso económico que el
país ha sufrido en Buenos Aires el 25/02/08,
y nada menos que con la presencia y
participación de nuestro primer mandatario.
Por: Ing. Carlos Miranda Pacheco
Desde la “nacionalización”, YPFB tiene
adquiridos los siguientes compromisos de
entrega de gas natural: Al mercado interno ±
6 Mm3/D, al Brasil un contrato con Petrobrás
por 30 Mm3/D más 2 Mm3/D para las
compresoras del gasoducto, a Cuiaba 2.2
Mm3/D y a COMGAS 1.2 Mm3/D. A la Argentina,
7.7 Mm3/D hasta 27.7 Mm3/D.
En síntesis deberíamos estar produciendo
entre 59 a 78 Mm3/D y en realidad, a duras
penas producimos cerca de 40 Mm3/D. Al no
producir lo suficiente estamos incumpliendo
compromisos con ambos países. En forma
ajustada se abastece el mercado interno con
6 Mm3/D, al Brasil se envía 30 Mm3/D y el
saldo a la Argentina, que en ningún momento
alcanzó los 7.7 Mm3/D comprometidos por
contrato. A corto plazo no se tienen
expectativas que se pueda incrementar e
inclusive se corre el peligro que descienda.
Por la gravedad de la situación y ante la
proximidad del invierno, para el que se
anticipan reducciones dramáticas de energía
en la Argentina, nuestro país promovió la
reunión presidencial de febrero pasado, con
el propósito de convencer a Brasil que deje
de adquirir parte de los 30 Mm3/D a los que
por contrato tiene derecho y nosotros
obligación de entregar. El volumen
voluntariamente cedido por Brasil seria
dirigido por YPFB a la Argentina.
Como es de rigor, se destacaron emisarios al
Brasil para lograr la aceptación previa, con
el fin que, como en toda cita presidencial,
se firme lo acordado previamente. La
respuesta de Brasil, desde el más alto
nivel, fue consistentemente negativa. A
pesar de lo anterior, se persistió en el
planteamiento, e incluso se convenció para
que la Presidenta de Argentina, Sra.
Fernández, acompañe la posición boliviana
que en términos simples era “Señores
brasileños, no nos compren tanto gas, el
volumen que dejen de comprarnos lo
venderemos a la Argentina, que a propósito
nos paga 1 Dólar/MMBTU más que ustedes. Pero
no por lograr más dinero, sino porque no
podemos producir lo suficiente para tratar
de cumplir las entregas mínimas que hemos
acordado con Argentina”.
La respuesta final fue una terminante
negativa, corroborando lo que todos
sabíamos. Inclusive, el presidente de
Petrobrás, con cierta sorna, indicó que
“Brasil no está dispuesto a renunciar ni a
una sola molécula de gas boliviano”. Hasta
ahí llegó la peregrina idea de los
vendedores, que han vendido un gas
inexistente. Bochorno diplomático, al cual
se dieron modos de hacerse acompañar por la
Argentina. Es que la necesidad tiene cara de
hereje, pero no por eso estas cosas se
olvidan.
Pero. ¿Y el cumplimiento del contrato con la
Argentina? Desde el 1º de enero del 2007
debíamos haber entregado 7.7 Mm3/D y solo se
ha llegado a un promedio diario de 4.62
Mm3/D. Ni un solo día los 7.7 Mm3/D
comprometidos. De continuar los
incumplimientos, este año seremos plausibles
a multas que implicarán que el gas que se
entregue tenga un menor precio que el
contratado.
No habiendo perspectivas a corto plazo, de
lograr un incremento de producción,
necesariamente se tendrá que acordar un
nuevo calendario de entregas.
Adicionalmente, lo anterior significa que
los niveles de ingresos regionales y del TGN,
tendrán que ser reajustados. Ojala el
reajuste no sea también una consecuencia de
la revisión de precios que Argentina podría
plantear.
Como no se ha logrado reactivar la industria
petrolera nacional, se ha concluido la
reunión estableciendo un comité de
seguimiento, conocimiento y recomendación,
de las medidas que se deben tomar para
cumplir el contrato. El comité estará
conformado por personeros de los 3 países.
Una manera peculiar de recuperar la
soberanía en el manejo de la industria, que
se proclamó al “nacionalizarla”.
Realmente, Buenos Aires, 25 de febrero
pasado, ha sido el escenario de una derrota
diplomática vergonzante y el fracaso
económico es de gran magnitud.
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