Opinión

 Edición 386 - 10/03/2008

 

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Derrota y fracaso

 

El fragor de la lucha política por los referéndums, que ha culminado con el asalto al congreso y la irregular e ilegal aprobación de tres leyes, enardecerá aún más la lucha política. Todo ese acontecer terminará enmascarando la derrota diplomática y el fracaso económico que el país ha sufrido en Buenos Aires el 25/02/08, y nada menos que con la presencia y participación de nuestro primer mandatario.

 

Por: Ing. Carlos Miranda Pacheco

 

Desde la “nacionalización”, YPFB tiene adquiridos los siguientes compromisos de entrega de gas natural: Al mercado interno ± 6 Mm3/D, al Brasil un contrato con Petrobrás por 30 Mm3/D más 2 Mm3/D para las compresoras del gasoducto, a Cuiaba 2.2 Mm3/D y a COMGAS 1.2 Mm3/D. A la Argentina, 7.7 Mm3/D hasta 27.7 Mm3/D.

 

En síntesis deberíamos estar produciendo entre 59 a 78 Mm3/D y en realidad, a duras penas producimos cerca de 40 Mm3/D. Al no producir lo suficiente estamos incumpliendo compromisos con ambos países. En forma ajustada se abastece el mercado interno con 6 Mm3/D, al Brasil se envía 30 Mm3/D y el saldo a la Argentina, que en ningún momento alcanzó los 7.7 Mm3/D comprometidos por contrato. A corto plazo no se tienen expectativas que se pueda incrementar e inclusive se corre el peligro que descienda.

 

Por la gravedad de la situación y ante la proximidad del invierno, para el que se anticipan reducciones dramáticas de energía en la Argentina, nuestro país promovió la reunión presidencial de febrero pasado, con el propósito de convencer a Brasil que deje de adquirir parte de los 30 Mm3/D a los que por contrato tiene derecho y nosotros obligación de entregar. El volumen voluntariamente cedido por Brasil seria dirigido por YPFB a la Argentina.

 

Como es de rigor, se destacaron emisarios al Brasil para lograr la aceptación previa, con el fin que, como en toda cita presidencial, se firme lo acordado previamente. La respuesta de Brasil, desde el más alto nivel, fue consistentemente negativa. A pesar de lo anterior, se persistió en el planteamiento, e incluso se convenció para que la Presidenta de Argentina, Sra. Fernández, acompañe la posición boliviana que en términos simples era “Señores brasileños, no nos compren tanto gas, el volumen que dejen de comprarnos lo venderemos a la Argentina, que a propósito nos paga 1 Dólar/MMBTU más que ustedes. Pero no por lograr más dinero, sino porque no podemos producir lo suficiente para tratar de cumplir las entregas mínimas que hemos acordado con Argentina”.

 

La respuesta final fue una terminante negativa, corroborando lo que todos sabíamos. Inclusive, el presidente de Petrobrás, con cierta sorna, indicó que “Brasil no está dispuesto a renunciar ni a una sola molécula de gas boliviano”. Hasta ahí llegó la peregrina idea de los vendedores, que han vendido un gas inexistente. Bochorno diplomático, al cual se dieron modos de hacerse acompañar por la Argentina. Es que la necesidad tiene cara de hereje, pero no por eso estas cosas se olvidan.

 

Pero. ¿Y el cumplimiento del contrato con la Argentina? Desde el 1º de enero del 2007 debíamos haber entregado 7.7 Mm3/D y solo se ha llegado a un promedio diario de 4.62 Mm3/D. Ni un solo día los 7.7 Mm3/D comprometidos. De continuar los incumplimientos, este año seremos plausibles a multas que implicarán que el gas que se entregue tenga un menor precio que el contratado.

 

No habiendo perspectivas a corto plazo, de lograr un incremento de producción, necesariamente se tendrá que acordar un nuevo calendario de entregas. Adicionalmente, lo anterior significa que los niveles de ingresos regionales y del TGN, tendrán que ser reajustados. Ojala el reajuste no sea también una consecuencia de la revisión de precios que Argentina podría plantear.

 

Como no se ha logrado reactivar la industria petrolera nacional, se ha concluido la reunión estableciendo un comité de seguimiento, conocimiento y recomendación, de las medidas que se deben tomar para cumplir el contrato. El comité estará conformado por personeros de los 3 países. Una manera peculiar de recuperar la soberanía en el manejo de la industria, que se proclamó al “nacionalizarla”.

 

Realmente, Buenos Aires, 25 de febrero pasado, ha sido el escenario de una derrota diplomática vergonzante y el fracaso económico es de gran magnitud.