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El fuego de la autonomía
>> Centa Reck
La
concentración que dio fin a la campaña por
el referendum por estatutos tuvo por eslogan
“Jenecherú”, un vocablo chiquitano que
significa “fuego que nunca se apaga”.
Recordemos que el descubrimiento del fuego
se constituye en un gran paso dentro de la
etapa salvaje de los grupos humanos, tanto
así que les permite entrar en la barbarie.
El fuego significa la posibilidad de salir
de la oscuridad y sus peligros, protegerse
de las inclemencias climáticas, tener lumbre
y calor, poder cocinar los alimentos, y todo
esto redunda en un mejor nivel y calidad de
vida, en posibilidad de generar actos
sociales para generar una cultura,
instituciones, núcleo, gen, grupo, familia,
fratria, leyes, justicia. Por todas estas
bondades las tribus chiquitanas esparcidas
en los montes que luego dieron lugar a
nuestro departamento, le asignaron al fuego
el sonoro nombre de jenecherú.
Se vuelve enormemente significativa la
metáfora del fuego que nunca se extingue;
mucho más si nos imaginamos los desvelos y
la gran hazaña que significó para nuestras
tribus de origen el mantener el fuego vivo,
el enorme esfuerzo que han debido desplegar
quienes se constituían en guardianes del
fuego sagrado.
Nuestra comunidad se reunió para jurar a los
pies del Cristo Redentor que extiende sus
paternales brazos sobre nuestra ciudad, que
nunca dejarán apagar el fuego de la
autonomía, que estas tienen que cumplir el
papel de sacarnos de las cavernas del
centralismo, que tienen que constituirse en
una luz que nos permita encontrar el camino
por el que se debe conducir nuestro pueblo
hacia el horizonte de progreso y bienestar
que se merece.
A los pies del Cristo, el presidente del
Comité Cívico Branko Marinkovic prometió que
sembraremos la semilla de la democracia, la
libertad y la autonomía; semilla de la que
nacerá el país que esperamos construir.
La gran concentración se constituyó en una
marea humana que despejó toda duda, que le
respondió por si misma al gobierno de Evo
Morales, que lo dejó out side a su amigo de
la OEA Dante Caputo, quien vino a tratar de
hacerle un maquillaje internacional a las
derrotas que ha comenzado a cosechar su
gobierno.
Dante Caputo dijo que le aliviaba comprobar
que Santa Cruz no quiere violencia, lo que
quiere decir que si hay focos de violencia
con seguridad que serán provocados por
sectores que apoyan al gobierno y que se
encuentran desbandados ante la posibilidad
de que las autonomías se impongan sí o sí.
El prefecto del departamento Rubén Costas
respondió a propósito de las expresiones de
Caputó: Frente al amedrentamiento el voto,
le vamos a devolver con voto, acotando luego
cuando se dirigía a la multitud que exigía
autonomía: Nosotros somos sin dueño, lo que
significa que el fuego de la autonomía nos
permite ver que debemos comenzar a labrar
nuestro futuro desde la condición y el
ejercicio de gobiernos departamentales
autónomos, que nos llevarán a salir de lo
crudo a lo cocido, con todo lo que esto
significa en el sentido de apreciarnos, de
exigir nuestros derechos, de aprender a
cuidar lo que nos corresponde, de salir del
canibalismo, de pasar de la violencia pasiva
o activa al arte de vivir con calidad.
Santa Cruz volvió a decirle SI a la
autonomía, volvió a confirmar que desea
vivir dentro de un régimen de autonomía
departamental que respeta su origen, su
identidad, los principios y la visión de
país que profesa.
Santa Cruz, se confesó una vez más autónoma
a los pies del Cristo Redentor.
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