Integración energética de Latinoamérica y el Caribe     

09/01/2006     

 

Ing. Alvaro Ríos R.

Secretario Ejecutivo de OLADE

Los procesos de integración, son parte de la relación que tienen los diferentes países y regiones del planeta, con el único objetivo de gestar mejores días, más progreso y bienestar para los seres humanos que habitan estos países o regiones. Así por ejemplo, carreteras, vías férreas, intercambio aéreo y marítimo, son parte del proceso de integración, que se viene dando desde ya hace mucho tiempo y en el cual se continúa avanzando.


La integración energética, de la misma manera, es otro proceso que requieren los países y regiones del globo terráqueo, para poder acceder y compartir fuentes cada vez más económicas, confiables, seguras y limpias de energía, también para beneficio último de los ciudadanos. Cuando hablamos de integración energética, es prudente referirse y hacer mucho hincapié en que mayormente nos referimos a gas natural y electricidad. Esto no elimina de ninguna manera, los procesos de integración que se han dado o que se pueden dar con el petróleo y sus derivados a través de oleoductos, poliductos o tanques petroleros, pero que mas revisten una característica de productos que se tranzan como “commodites”.


Los procesos de integración energética, se profundizan  hacia el gas natural y la energía eléctrica cuando la preferencia para generar este ultimo, en base al primero, es parte de la realidad energética del planeta. La gran demanda global para el gas natural en los próximos 10 a 20 años, estará dada por la demanda de energía eléctrica. Principalmente, por el desarrollo de las eficientes turbinas de ciclo combinado, que son mucho menos intensivas en capital, de mas fácil implementación, con menos problemas para alterar el medio ambiente. Muchos han calificado al gas natural como el energético del siglo XXI y creemos que nos se equivocan.


Es por esta razón, que los procesos de integración energética deben evaluar muy detenidamente la interrelación gas natural y energía eléctrica y tratar de optimizar esta dinámica para beneficio de los pueblos y sus habitantes. Así lo vienen realizando por ya varias décadas Norte América y parte de Europa, donde el intercambio energético y los procesos de integración están bastante maduros.


Latinoamérica y el Caribe no escapan para nada a este proceso de integración energética, pero que recién empieza a gestarse con mucha mayor fuerza. Existen infinidad de motivos para esto y comparar su avance, como ser el tema de distancias, núcleos de desarrollo productivo y de alto consumo, reglas más estables, armónicas para que los flujos de energía se puedan dar, etc.


Nadie puede dudar que un primer paso para lograr la tan ansiada integración energética de Latinoamérica y el Caribe, es la construcción de infraestructura de transporte de gas y de transmisión de energía eléctrica. La región, ha dado ya pasos fundamentales y concretos en este norte y los continúa dando con una serie de proyectos que se materializaran en los próximos años. En este contexto, es fácil poder visualizar 6 subregiones en la región, que posteriormente, se irán interconectando e integrando entre ellas.


El Cono Sur, donde están Brasil, Bolivia, Paraguay, Uruguay, Argentina y Chile, existe ya un importante sistema de gasoductos y líneas eléctricas que mediante el esfuerzo de los gobiernos, empresas e instituciones, debe ya dar sus primeros avances, para lograr una verdadera integración. Esta es una subregión importante, a la que en algún momento debe integrase, en primera instancia Perú y luego los demás países Andinos


En el otro extremo del continente, recordar que en Centroamérica el sistema de integración eléctrica, SIEPAC, ha avanzado notablemente y requiere fortalecimiento con líneas eléctricas desde México por el norte y Colombia por el sur. Es mas, existe ya un potencial proyecto de energía eléctrica de México hacia Guatemala y un gasoducto de Colombia a Panamá. Esta es otra subregión, a la cual posteriormente se irán integrando los otros países Andinos, principalmente Venezuela y porque no Trinidad y Tobago.


Otra subregión que se visualiza es la de Trinidad y Tobago con el propuesto gasoducto a los países del Caribe y donde Venezuela juega un papel preponderante en la relación de intercambios con Trinidad y Tobago y el Caribe.


Otra subregión, es la de los países de la costa oeste de Sudamérica. Perú y Ecuador ya tienen una línea de interconexión eléctrica y se proyecta un gasoducto desde el norte del Perú hacia Ecuador. De la misma manera hay ya proyectos de ductos entre Colombia y Venezuela.
Por el este de América del Sur, también se avanza, y existe ya un proyecto de gasoducto, que es la poder unir Venezuela con Brasil y así también los países del MERCOSUR y porque no Trinidad y Tobago.


Finalmente esta otra subregión oceánica, que es la de poder conectar e integrar con gas natural los países de Suramérica con México, como es el caso de las reservas de Perú, Bolivia, Venezuela y Trinidad y Tobago, y porque no considerar potenciales cuencas de Brasil y Argentina.


Parece todo un sueno utópico de integración energética. Pero de sueños vive el hombre. Desde la Secretaria Ejecutiva de OLADE, contribuiremos y aportaremos todo el capital humano y de conocimiento para que los proyectos de integración de Latinoamérica y el Caribe avancen, en beneficio de una región que quiere optar por más desarrollo y progreso.

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