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Ing. Alvaro Ríos
R.
Secretario Ejecutivo
de OLADE |
Eficiencia energética, uso racional de la energía, uso
eficiente de la energía, etc., son frases muy frecuentes
encontradas dentro de las políticas que aplican casi
todos los países, muy especialmente impulsadas cuando se
presentan etapas o periodos de crisis, ya sea por efecto
de precios elevados o por falta de oferta.
La escalada de los
precios de petróleo de los últimos tres años, que nos
tiene con un escenario de precios, en los pasados dos a
tres años, de alrededor de 60 $US/barril, ha hecho que
los diferentes países se preocupen nuevamente por hacer
un uso racional de la energía. Varios de ellos de
Latinoamérica y el Caribe, están diseñando o reactivando
políticas de ahorro y eficiencia, para tratar de paliar
los efectos, que en la economía producen los elevados
precios del petróleo y sus derivados.
No olvidemos que la
tendencia alcista y especulativa del precio de este
energético, resulta en que los precios de los
combustibles alternativos, como el gas natural, los
biocombustibles renovables como el biodiesel y el
etanol, el carbón, y otros, tengan también la misma
tendencia alcista, al ser combustibles alternativos de
un producto inelástico.
Así, la realidad nos
muestra que no se trata solo de diversificar la matriz
energética, sino de preocuparse por dar un uso racional
y eficiente a la energía. Dos condiciones deben ser
consideradas a este efecto: Primero, mediante buenas
costumbres de uso, se debe evitar el desperdicio, que
solo se logra a través de profunda educación. Segundo,
promoviendo la utilizando de artefactos y equipos
modernos, altamente eficientes, es decir, que tengan un
menor consumo de energía, sin necesidad de disminuir la
capacidad deseada.
Cuba es miembro de la
Organización Latinoamérica de Energía y es uno de los
muchos países que hemos podido visitar recientemente, y
donde hemos podido evidenciar que es el que mas en serio
ha tomado el concepto de uso racional y eficiente de la
energía. Se están plasmando una serie de
transformaciones muy de fondo, que explicaremos
brevemente a continuación, en lo que se ha venido a
denominar como el “Año de la Revolución energética en
Cuba”
En primer lugar, fruto
de los muchos huracanes que han afectado la zona en los
pasados dos años, se ha determinado realizar generación
distribuida con motores altamente eficientes, que dejan
de lado un sistema de generación centralizada, con
equipos antiguos y altamente ineficientes. No solo se
produce un ahorro por el uso con equipos más eficientes
en la hora base y pico, sino se tiene energía continua,
en caso se presenten mas desastres naturales en el
futuro.
En segundo lugar, esta
la proyección a instalar mayor electricidad en base a
gas natural que es definitivamente mucho más económico
que generar con productos derivados del petróleo. Para
esto, se esta acelerando la perforación de pozos
exploratorios y de desarrollo en la zona productora. Las
plantas de ciclo abierto y ciclo combinado, que se han
instalado y que se tienen previstas, son sin duda una
acertada decisión para tener energía más segura y a
mucho menor costo.
Tercero, es que, dentro
del plan que se ha instaurado, se esta trabajando en una
concientizacion ciudadana, que llega los habitantes de
todos los niveles. A nivel escolar, a manera de ejemplo,
existe un plan educativo profundo para no mantener
artefactos encendidos sin necesidad en la hora pico. La
concientizacion, ha sido acompañada de un alza en las
tarifas eléctricas, para los niveles de consumo más
elevados, que son ciertamente el arma más efectiva de
“palo y zanahoria” que debe estar imbuido en todo plan
de ahorro energético.
En cuarto lugar y donde
esta centrado el ahorro el plan en Cuba, es en la
substitución inmediata y masiva de una serie de
artefactos y equipos bastante antiguos e ineficientes.
Se esta reemplazando refrigeradores de mucha antigüedad,
ventiladores, hornillas y calentadores de agua, ollas de
todo tipo, bombillas (focos) ahorradores y muchos otros
que están disminuyendo tremendamente el consumo por
domicilio, comercio e industria. El plan es auto
sustentable y con el mismo ahorro se paga la inversión
muy rápidamente, ciertamente dentro del modelo adoptado
que tiene Cuba.
Todas estas acciones
sumadas, constituyen una verdadera revolución
energética, que en la medida de las posibilidades y
dadas las características de cada país, deberíamos tomar
como ejemplo en Latinoamérica y el Caribe,
principalmente para imitar una voluntad política
tendiente a un uso racional y eficiente de la energía.
Lo anterior, no solo es beneficio para la economía, sino
para la vida sustentable del planeta.
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