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Ing. Alvaro Ríos
R.
Secretario Ejecutivo
de OLADE |
La gran mayoría de los habitantes del planeta tierra,
andamos todos muy inquietos, nerviosos, y frustrados por
la volatilidad de los precios del petróleo, que no dejan
de seguir subiendo. Esta coyuntura, esta siendo
tremendamente agravada por los especuladores del
mercado, que saben cómo moverse y manipular al mismo,
para llevarse unas jugosas ganancias. Nadie duda que
exista presión de demanda sobre la oferta y que ello se
deba más a restricciones en la infraestructura
disponible de producción y comercialización que a las
reservas existentes.
Todos sabemos que los
combustibles fósiles son finitos (no renovables) y que
algún día podrían agotarse, pero tenemos la plena
seguridad que alguna nueva fuente masiva de energía será
desarrollada por el ingenio humano y la tecnología mucho
antes que los mismos se agoten. Citando un sabio adagio
popular de la jerga petrolera, se dice que la edad de
piedra no se acabo porque las mismas se agotaron. Para
sustentar lo anterior, a continuación algunas
reflexiones y datos sobre esta temática.
Debe quedarnos
totalmente claro que los recursos de petróleo y gas
natural son enormes y suficientes para abastecer la
demanda global por muchas décadas más, incluyendo los
altos crecimientos de demanda pronosticados para países
como la China e India y el insaciable apetito por parte
de Estados Unidos, principalmente en el transporte.
Nadie duda tampoco, que
el gas natural seguirá siendo el energético primario de
mayor crecimiento por sus ventajas ambientales y
económicas, principalmente con loa avances tecnológicos
del LNG, que lo esta convirtiendo en un commodity. será
por lo tanto el combustible del siglo XXI.
Una de las razones de
preocupación (bastante válida por cierto) es que desde
los primeros descubrimientos y usos del petróleo hace
aproximadamente 110 a 120 años, el planeta ha consumido,
hasta el 2001, 1 billón de barriles y consumirá otro
billón en los próximos 30 años. Otra razón, es que desde
principios de la década de los años ochenta,
definitivamente, estamos consumiendo más de lo que
descubrimos en una relación de dos a uno.
Los mas pesimistas
establecen las reservas probadas en 820 billones de
barriles, mientras que los mas optimistas establecen que
hay 1,150 billones de barriles con una duración en el
primer caso hasta el año 2024 y 2032 en el segundo, es
decir una diferencia de 8 años.
Si a lo anterior le
sumamos la realidad de que cada vez es mas difícil
encontrar petróleo convencional poco profundo (léase
económico) entonces podemos entender a los demasiado
preocupados y los más pesimistas, que no desean dormir
tranquilos y que pronostican que se ha llegado o estamos
llegando al límite máximo de producción de petróleo a
nivel mundial, y por más esfuerzos que se realicen, esta
curva no cambiara, será hacia abajo en adelante y que
habrá caos y escasez.
Sinceramente, creemos
que lo que mas falta al momento es infraestructura de
producción, transporte y comercialización, que se debe
desarrollar para satisfacer la demanda que se presentará
en los próximos 20 años, y que una vez resuelto esto,
veremos algún tipo de caída en los precios del petróleo
del nivel de 60 a 70 u 80 $US/barril que estamos
experimentando. Tal vez es cuestión de 3, 4, 5 o 6 años.
Lo anterior, en función
que hay muchos billetes bajo el brazo y se busca
petróleo en lugares convencionales y no convencionales y
ni dudar de las alternativas que se están gestando con
los precios actuales (léase biocombustibles en el caso
del transporte y nuclear, eólica, solar, carbón y otras
para el caso de la generación de energía eléctrica). El
mundo no duerme y busca otras alternativas muy
rápidamente.
Se han producido 1
billón de barriles de petróleo convencional al 2001 y
existe 1 billón en reservas probadas que se consumirán
en los próximos 30 años. Existe otro _ billón de
barriles por encontrar. Mediante recuperación
secundaria, se estima que se pueden desarrollar 1.5
billones de petróleo convencional con tecnología que se
esta probando. Existen otros 3 billones de petróleo
extra pesado y bitúmenes que también se están probando y
produciendo con nueva tecnología y otros 2.3 trillones
de barriles de calizas que se pueden desarrollar mucho
mas adelante.
Tenemos petróleo
convencional y no convencional para los próximos 350
años y estamos seguros que la tecnología los hará
disponibles oportunamente. De algo estamos seguros, que
habremos migrado a alguna otra fuente de energía más
limpia y tal vez más económica que el petróleo en todas
sus formas, mucho más antes que las reservas se agoten.
Creemos que podemos dormir tranquilos.
• Álvaro Ríos Roca,
es el actual secretario ejecutivo de la Organización
Latinoamericana de Energía (Olade) por el periodo
2006-2008. Ex ministro de Hidrocarburos de Bolivia.
Experto en áreas relacionadas con el sector energético
que le ha permitido desempeñarse como asesor en varios
proyectos energéticos internacionales, conferencista,
analista y articulista en varios medios de comunicación
de América Latina. Estudios de Ingeniería Química en
Estados Unidos.
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