Programa regional de biocombustibles     

19/06/2006     

 

Ing. Alvaro Ríos R.

Secretario Ejecutivo de OLADE

Los altos precios del petróleo y su extrema volatilidad, tienen en vigilia y apesadumbrados a casi todos los habitantes del planeta. Los especuladores intermediarios, que son los más beneficiados de todo este proceso, son sin lugar a dudas, uno de los más activos contribuyentes para que tengamos la volatilidad e incertidumbre que estamos observando.


Los hidrocarburos, base de la energía del planeta, no podrán ser reemplazados en el corto ni mediano plazo y por ende, seguirán jugando un papel altamente político en la relación entre países y bloques económicos. En este orden de cosas, tenemos a muchos gobiernos revisando sus políticas energéticas para tratar de depender en el largo plazo, en menor grado de los hidrocarburos.


Para la generación de energía eléctrica, existen substitutos como la nuclear, la térmica en base a carbón, energía hidráulica, eólica, solar, geotérmica y otras, que aunque muchas veces repudiadas y más contaminantes que el gas natural, por ejemplo, se están analizando a profundidad. Programas y políticas que se inicien ahora en 5 a 15 años, fácilmente pueden marcar una nueva tendencia.


Con el petróleo el cantar es de otra naturaleza. Los derivados de este energético, son usados mayormente para dar movilidad al planeta y su uso en los vehículos o sistemas de transporte ocupa gran parte de la demanda mundial y no hay substituto a la vista de corto, mediano y hasta de largo plazo.


Estados Unidos utiliza aproximadamente el 25% del petróleo con solo el 5% de la población global. Esto debido al hábito que han adquirido los norteamericanos de manejar largas distancias y no usar masivos sistemas de transporte.


La China e India, sin duda que aspiran a tener un PIB per capita similar al de USA o Europa en las próximas décadas. Esto se traducirá en un incremento notable de vehículos en el mundo. Las estadísticas indican que en 1975 habían alrededor de 220 millones de vehículos, en el 2005 este número subió a 900 millones y para el 2025 se espera que existan 1.200 millones de vehículos. Este incremento pondrá una seria presión en la demanda por los derivados del petróleo, en especial el diesel y la gasolina.


Los países de Latinoamérica y el Caribe no escaparán a esta realidad mundial del petróleo y por lo tanto es imprescindible, comenzar la búsqueda de soluciones, que permitan iniciar un viraje en la diversificación de las matrices energéticas, en especial para el transporte en uso vehicular.


Una alternativa viable para disminuir el consumo de combustibles fósiles y así aliviar en algo el problema económico, es la producción nacional de bio-combustibles (etanol y biodiesel) utilizando productos agrícolas como: caña de azúcar, maíz, soja, higuerilla, resino, palma y otras oleaginosas, que se utilizan en mezcla con la gasolina y el diesel. Brasil ha desarrollado una experiencia sólida sobre producción y comercialización de etanol y biodiesel como combustibles, con ahorros significativos en el consumo de gasolina y diesel, desarrollando su producción agrícola y su industria de equipo, maquinaria y tecnología de punta.


Si bien estos productos no serán muy diferentes  los precios internacionales de los combustibles que se reemplazaran (léase commodity), tienen una serie de beneficios alternativos que merecen que los países de Latinoamérica y el Caribe hagan todos los esfuerzos necesarios para introducir los mismos en sus matrices energéticas en el largo plazo.


Cuando un país es importador neto de derivados de los hidrocarburos, los beneficios por la balanza comercial son muy grandes. Cuando un país es exportador de petróleo o sus derivados, se puede tener excedentes exportables, cuando se sustituye con los biocombustibles, favoreciendo también la balanza comercial, por productos elaborados internamente.


Los biocombustibles, por otro lado favorecen y fomentan la generación de mucho mas empleo, especialmente en el sector agrícola, aliviando así un gran problema de la regional. Más aún, el incremento en la producción agrícola, fija al agricultor en el área rural, evitando la migración hacia las grandes urbes y fomenta la utilización de esquemas productivos participativos en estas áreas.


La producción y uso de biocombustibles, es también, mucho más amigable en el cuidado y protección del ambiente, dada su característica de combustibles limpios, por lo que pueden aplicar a los mecanismos ambientales establecidos en el Protocolo de Kyoto. Por lo tanto, los financiamientos a través de los Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL) pueden favorecer a una gama de pequeños agricultores.


Un buen programa de biocombustibles, de largo plazo, debe ser considerado por todos los países de Latinoamérica y el Caribe, tendiendo siempre a utilizar áreas agrícolas que no comprometan la producción y crecimiento del sector destinado a los productos alimenticios.


Desde la Organización Latinoamericana e Energía, se esta trabajando, con el apoyo de Brasil, en un proyecto de largo aliento para apoyar el desarrollo de biocombustibles en aquellos países que manifiesten su voluntad política de hacerlo y tengan la condiciones, principalmente agrícolas.


• Álvaro Ríos Roca, es el actual secretario ejecutivo de la Organización Latinoamericana de Energía (Olade) por el periodo 2006-2008. Ex ministro de Hidrocarburos de Bolivia. Experto en áreas relacionadas con el sector energético que le ha permitido desempeñarse como asesor en varios proyectos energéticos internacionales, conferencista, analista y articulista en varios medios de comunicación de América Latina. Estudios de Ingeniería Química en Estados Unidos.
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