Nuevos proyectos de infraestructura     

16/01/2006     

 

Ing. Alvaro Ríos R.

Secretario Ejecutivo de OLADE

Los seres humanos, normalmente, primero gatean, luego caminan y finalmente corren dice un sabio adagio popular. Los que tratan de caminar antes de gatear o correr antes de gatear o correr o correr antes de caminar, posiblemente lo puedan hacer, pero aseguramos que habrá complicaciones. Con esta introducción y como lo hemos manifestado anteriormente, queremos manifestar que el proceso de integración energética de América Latina y el Caribe esta todavía en etapa de gestación, pero tendiente a una consolidación. Diríamos que esta por empezar a caminar para hacer uso de la analogía.


El primer paso para lograr verdadera integración, es avanzar aun mas con la construcción y materialización de muchos mas proyectos binacionales y multinacionales de líneas de transmisión eléctrica y gasoductos. Si nos remontamos solo 15 años atrás, veremos que tanto en energía eléctrica, pero principalmente en gas natural, se han implementado numerosos sistemas de transporte que son de conocimiento público. Particularmente la red de gasoductos y líneas eléctricas en Cono Sur y el Siepac en Centroamérica, son evidencias claras de estos avances.


Un segundo paso fundamental es el trabajar en un sistema armónico de reglas y condiciones para el libre transito de los energéticos, que sin duda se traducen en mejores costos y eficiencia para los mismos. A este efecto, desde OLADE, se tratara firmemente de impulsar la firma de una Carta Latinoamericana de Energía entre los diferentes países de Latinoamérica y el Caribe, misma que debe irse puliendo para así obtener un marco común que es tremendamente necesario para este efecto integrador.


Si bien este segundo paso hacia la integración es tedioso, complicado y de largo plazo, con mucho optimismo vemos que una serie de sistemas de transporte de gas y electricidad están siendo debatidos,  discutidos y planificados, principalmente en cooperación bilateral.


En este norte, México ha manifestado su interés de concluir un pequeño tramo de línea eléctrica hasta la frontera con Guatemala y estaría a la espera que este país haga lo mismo para así conectar Centro América con el país Azteca y poder llegar al SIEPAC. Más al sur, Colombia y Panamá vienen trabajando incesantemente proyectando un gasoducto para llevar gas natural hacia el país del canal. Venezuela y Colombia vienen también avanzando hacia la materialización de sendos gasoductos, uno de ida y otro de vuelta beneficiando así a las zonas sin el energético.


Desde Trinidad y Tobago se viene proyectando un gasoducto hacia los países del Caribe, de manera que puedan depender menos del petróleo y sus derivados, que han golpeado duramente la economía de esa zona.


Más hacia el sur el intercambio de gas entre Ecuador y Colombia avanza y entre Perú y Ecuador es ya una realidad el intercambio de energía eléctrica, a lo que debemos sumar un gasoducto que se proyecta desde los campos gasiferos del norte del Perú hacia el sur Ecuatoriano.


La interconexión eléctrica entre Perú y Bolivia tiene ya varios estudios y es un proyecto que se puede consolidar en cualquier momento. El gasoducto desde Pisco a Tocopilla interconectando estos dos países de ninguna manera esta muerto y los estudios y esfuerzos continuaran para así interconectar a Perú con el Cono Sur.


La reversión de gasoductos y el uso de líneas eléctricas entre Chile y Argentina esta siendo motivo de estudio y análisis. La construcción del gasoducto de Bolivia hacia la Argentina, es un proyecto que esta pendiente de decisiones políticas y empresariales, pero la oferta y demanda existen y su materialización parece inminente. En Brasil, se está proyectando ampliar el gasoducto que trae gas desde Bolivia con la adición de loops. Los estudios para una línea eléctrica desde el sur de Bolivia hacia el norte Argentino están también bien avanzados.


Los países del MERCOSUR, en base a las grandes centrales hidroeléctricas y el gas natural disponible, están trabajando en lo que denominamos verdadera integración. Los flujos de energía se optimizan dependiendo de las cargas horarias y de la estacionalidad y la integración es una realidad. La construcción de un gasoducto entre Uruguay y Brasil es otro proyecto que esta en la mira y se dará cuando se consolide el gasoducto de Bolivia a la Argentina.


Venezuela y Argentina han manifestado el ambicioso proyecto de unir a las reservas de gas con el MERCOSUR y se están analizando otras alternativas a través de la costa este del continente. Muy seguramente, muchos otros proyectos de transporte  nacerán y se estudiarán para hacer el intercambio eléctrico y de gas, mucho más dinámico y beneficioso para la región.


Dentro de este panorama de avances de infraestructura y cuando ya se ha terminado de gatear, es importante que la región se mueva con inteligencia hacia las reglas que en el futuro le permitan integrase para hacer un eficiente uso de la energía que existe en esta rica región del planeta. Todo esto, en beneficio de mejores días para sus ciudadanos, que demandarán energía más económica, más limpia y sobre todo continua.

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