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Ing. Alvaro Ríos
R.
Secretario Ejecutivo
de OLADE |
Los seres humanos, normalmente, primero gatean, luego
caminan y finalmente corren dice un sabio adagio
popular. Los que tratan de caminar antes de gatear o
correr antes de gatear o correr o correr antes de
caminar, posiblemente lo puedan hacer, pero aseguramos
que habrá complicaciones. Con esta introducción y como
lo hemos manifestado anteriormente, queremos manifestar
que el proceso de integración energética de América
Latina y el Caribe esta todavía en etapa de gestación,
pero tendiente a una consolidación. Diríamos que esta
por empezar a caminar para hacer uso de la analogía.
El primer paso para
lograr verdadera integración, es avanzar aun mas con la
construcción y materialización de muchos mas proyectos
binacionales y multinacionales de líneas de transmisión
eléctrica y gasoductos. Si nos remontamos solo 15 años
atrás, veremos que tanto en energía eléctrica, pero
principalmente en gas natural, se han implementado
numerosos sistemas de transporte que son de conocimiento
público. Particularmente la red de gasoductos y líneas
eléctricas en Cono Sur y el Siepac en Centroamérica, son
evidencias claras de estos avances.
Un segundo paso
fundamental es el trabajar en un sistema armónico de
reglas y condiciones para el libre transito de los
energéticos, que sin duda se traducen en mejores costos
y eficiencia para los mismos. A este efecto, desde
OLADE, se tratara firmemente de impulsar la firma de una
Carta Latinoamericana de Energía entre los diferentes
países de Latinoamérica y el Caribe, misma que debe irse
puliendo para así obtener un marco común que es
tremendamente necesario para este efecto integrador.
Si bien este segundo
paso hacia la integración es tedioso, complicado y de
largo plazo, con mucho optimismo vemos que una serie de
sistemas de transporte de gas y electricidad están
siendo debatidos, discutidos y planificados,
principalmente en cooperación bilateral.
En este norte, México
ha manifestado su interés de concluir un pequeño tramo
de línea eléctrica hasta la frontera con Guatemala y
estaría a la espera que este país haga lo mismo para así
conectar Centro América con el país Azteca y poder
llegar al SIEPAC. Más al sur, Colombia y Panamá vienen
trabajando incesantemente proyectando un gasoducto para
llevar gas natural hacia el país del canal. Venezuela y
Colombia vienen también avanzando hacia la
materialización de sendos gasoductos, uno de ida y otro
de vuelta beneficiando así a las zonas sin el
energético.
Desde Trinidad y Tobago
se viene proyectando un gasoducto hacia los países del
Caribe, de manera que puedan depender menos del petróleo
y sus derivados, que han golpeado duramente la economía
de esa zona.
Más hacia el sur el
intercambio de gas entre Ecuador y Colombia avanza y
entre Perú y Ecuador es ya una realidad el intercambio
de energía eléctrica, a lo que debemos sumar un
gasoducto que se proyecta desde los campos gasiferos del
norte del Perú hacia el sur Ecuatoriano.
La interconexión
eléctrica entre Perú y Bolivia tiene ya varios estudios
y es un proyecto que se puede consolidar en cualquier
momento. El gasoducto desde Pisco a Tocopilla
interconectando estos dos países de ninguna manera esta
muerto y los estudios y esfuerzos continuaran para así
interconectar a Perú con el Cono Sur.
La reversión de
gasoductos y el uso de líneas eléctricas entre Chile y
Argentina esta siendo motivo de estudio y análisis. La
construcción del gasoducto de Bolivia hacia la
Argentina, es un proyecto que esta pendiente de
decisiones políticas y empresariales, pero la oferta y
demanda existen y su materialización parece inminente.
En Brasil, se está proyectando ampliar el gasoducto que
trae gas desde Bolivia con la adición de loops. Los
estudios para una línea eléctrica desde el sur de
Bolivia hacia el norte Argentino están también bien
avanzados.
Los países del
MERCOSUR, en base a las grandes centrales
hidroeléctricas y el gas natural disponible, están
trabajando en lo que denominamos verdadera integración.
Los flujos de energía se optimizan dependiendo de las
cargas horarias y de la estacionalidad y la integración
es una realidad. La construcción de un gasoducto entre
Uruguay y Brasil es otro proyecto que esta en la mira y
se dará cuando se consolide el gasoducto de Bolivia a la
Argentina.
Venezuela y Argentina
han manifestado el ambicioso proyecto de unir a las
reservas de gas con el MERCOSUR y se están analizando
otras alternativas a través de la costa este del
continente. Muy seguramente, muchos otros proyectos de
transporte nacerán y se estudiarán para hacer el
intercambio eléctrico y de gas, mucho más dinámico y
beneficioso para la región.
Dentro de este panorama
de avances de infraestructura y cuando ya se ha
terminado de gatear, es importante que la región se
mueva con inteligencia hacia las reglas que en el futuro
le permitan integrase para hacer un eficiente uso de la
energía que existe en esta rica región del planeta. Todo
esto, en beneficio de mejores días para sus ciudadanos,
que demandarán energía más económica, más limpia y sobre
todo continua.
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