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Ing. Alvaro Ríos
R.
Secretario Ejecutivo
de OLADE |
Recientemente, la Organización Latinoame-ricana de
Energía (OLADE), ha concluido un Estudio de Prospectiva
Energética de sus 26 Países Miembros de América Latina y
el Caribe. El estudio ha sido planteado por países y sub-regiones:
México, Centro América, Caribe, Países Andinos y Cono
Sur, con un horizonte hasta el año 2018.
Este esfuerzo,
financiado por la Comunidad Europea y apoyado por
Fundación Bariloche Argentina y la UNAM de México, es
sin duda una contribución mas de la Organización hacia
el análisis de la oferta y demanda de energía en
nuestros países y sub regiones, tendientes a poder
mostrar los beneficios de lograr seguridad de
abastecimiento y las ventajas económicas palpables de la
integración.
Como todo estudio de
esta naturaleza, se han considerado algunos supuestos de
orden mundial como el alto crecimiento de la demanda de
China, India y Estados Unidos, que presionarán la
demanda principalmente de petróleo para el segmento del
transporte. De la mima manera, el mundo no duerme y se
ha desatado una intensa búsqueda de alternativas al
petróleo convencional y derivados.
En este panorama
mundial, es que se ha asumido precios volátiles del
petróleo en los próximos 3 a 4 años con una banda entre
45-70 $US/bbl y con posibles picos 80 a 100 $US/bbl. El
escenario base mundial, después del 4 año plantea un
precio promedio de 55 $US/Bbl, mientras que el escenario
alternativo, después de 4 años, asume un promedio de 45
$US/bbl.
También, el estudio ha
considerado supuestos regionales. Un escenario de baja
integración, es decir que se consoliden muy pocos
proyectos de infraestructura principalmente en gas
natural y electricidad, lo que se espera afecte y
repercuta en menor competitividad y menores tasas de
crecimiento y bajo desarrollo. Un escenario de alta
integración, que permite mayor competitividad regional,
mayor crecimiento y mas elevado desarrollo. Esta
diferencia de escenarios plantea un 1% de diferencial de
crecimiento del PIB para la región.
Es conocido por todos,
que la región ha utilizado únicamente un 26% de su
potencial energético hídrico, y que las abundantes
reservas probadas de gas en varios países (50 años), son
una fuente de energía abundante, limpia y económica, que
genera complemtariedades para fomentar e impulsar
integración energética por sub-regiones.
El estudio de
prospectiva, presenta la relación oferta demanda por
país y por sub-región para toda la gama de productos
energéticos que se demandan y ofertan bajo los
escenarios considerados de baja y alta integración.
Muy en particular,
podemos hacer referencia a la demanda de electricidad
que hasta el año 2018 nos muestra lo siguiente para los
escenarios estudiados: México 5.9 y 6.4%, América
Central 5.9 y 7.1%, Caribe 4.6 y 5.8%; Cono Sur 4.5 y
6.7% y finalmente los países Andinos con 3.5 y 4.6%
En relación a la
demanda de gas natural, los crecimientos pronosticados
son algo más elevados que para la electricidad en ambos
escenarios, notándose penetración del energético en
Centro América en el escenario de alta integración. Los
resultados para cada sub-región, respectivamente, son:
México 5.5 y 5.7%; América Central 0.0 y 24.6%; Caribe
5.4 y 6.3%; Cono Sur 6.1 y 8.1% y países Andinos 3.8 y
5.3%.
El resultado neto para
el crecimiento del gas natural para todas las sub-regiones
es de 6.6% para alta integración y de 5.5% para el de
baja integración. Esta diferencia de crecimiento en los
escenarios se estima en 692 billones de metros cúbicos
en el horizonte hasta el 2018.
Un análisis de los
resultados del estudio de prospectiva, nos señala
claramente los beneficios económicos de la integración
por sub-regiones, fruto de las potencialidades
energéticas en algunos países y las necesidades en
otros. Solo en gas natural, los cálculos iniciales nos
aproximan a un beneficio neto de 90 billones de dólares
hasta el 2018, por supuesto si tenemos la voluntad
política de entendernos y hacer las cosas bien.
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