Hidro y termoelectricidad en la region     

18/12/2006     

 

Ing. Alvaro Ríos R.

Secretario Ejecutivo de OLADE

Es por todos conocido que la energía que utilizamos en el planeta está tendiendo cada vez más hacia la descarbonización, es decir a usar cada vez más productos con menos relación de carbono a hidrogeno. En otras palabras, el mundo camina de una u otra manera hacia el hidrogeno. Esto es fácil de comprobar, cuando vemos la evolución de la leña, al carbón, al petróleo al gas natural y muy probablemente en este siglo hacia el hidrogeno. Estos son conocidos como los energéticos del siglo XVIII, XIX, XX, XXI y XXI respectivamente.


Tender al uso de energías abundantes, cada vez más limpias en su combustión y por supuesto económicamente competitivas son constantes en el desarrollo de la industria energética. Todo esto por supuesto, detrás del ser humano, que no ceja en la innovación y desarrollo tecnológico para tener abastecido al planeta, que es cada vez más ávido de energía, no solo por los crecimientos vegetativos, sino también por el grado de desarrollo de los países, tal cual lo están haciendo la China en India en estos años.


Dentro de este panorama tendiente a diversificación de los combustibles fósiles y uso de recursos renovables limpios, es importante la consideración y uso de la hidroelectricidad en Latinoamérica y el Caribe. Según datos de OLADE, el potencial regional de hidroelectricidad al año 2005 es de 582,033 MW. De este potencial, únicamente 139,688 MW (aproximadamente 24%) están siendo aprovechados con una producción bruta de 3,153,804 Gwh/año.


Como sabemos, los países de América Latina y el Caribe, son, o preponderantemente hidroeléctricos, como en el caso de Brasil, o preponderantemente térmicos como en el caso de algunos países del Caribe y de Centro América. Los más, sin embargo, tienen un balance mas equilibrado entre la generación hidro y térmica, con gran inclinación en los últimos años hacia el gas natural para la termoelectricidad.


El año 2005 la potencia instalada termo en Sudamérica fue de 64 GW, mientras que la potencia instalada en hidro fue de 122 GW. Es decir que la termo representa el 34% y 66% para la hidroelectricidad.


En este mismo continente Sudamericano, los datos de OLADE nos señalan otra clara tendencia.


De 1980 a 1995 el crecimiento promedio anual fue de 2.2% para la termoelectricida, mientras que para la hidroelectricidad fue de 5.5%. Anótese que en este periodo, las decisiones sobre las inversiones eran guiadas mayormente todavía por los estados a través de empresas estatales verticalmente integradas y donde la utilización del gas natural en particular, no estaba muy desarrollada.


Si analizamos el periodo de 1995 a 2005, los datos de crecimiento anual en la región para la hidroelectricidad se reducen a 2.7% y los de la termoelectricidad se incrementan a 6.5%. Recordar que a partir de 2002 a 2004, se inicia y producen en América Latina una mayor apertura a inversión privada y también se dan una serie de privatizaciones en varios países y se multiplican los gasoductos, muy especialmente en el Cono Sur.


Excluyendo que el gas natural estuvo mucho más disponible, es también cierto que por naturaleza, el sector privado prefiere mirar más hacia los proyectos térmicos que tienen un costo de casi el 50% de la hidroelectricidad. En otras palabras, la hidro compromete mayor capital con tiempos de recuperación mucho más largos y por supuesto es más riesgoso desde un punto de vista netamente empresarial.


Es más, en algunos países de la región y particularmente en los últimos tres años, se han venido dando una serie de inversiones en centrales térmicas con derivados del petróleo pesados y diesel, que no solo son mucho más caros que la hidroelectricidad, sino también mucho más contaminantes.


En esta dirección, por ejemplo, podemos indicar que las emisiones en la región se han incrementado de 2.19 Ton CO2/hab en 1995 a 2.5% Ton CO2/hab el 2005. Si analizamos esto en términos globales, empero, vemos que la contribución de emisiones de la región es baja en comparación con los países de la Unión Europea que es de 9 Ton CO2/hab y para Estados Unidos de 21 Ton CO2/hab.


De este análisis solo queremos rescatar unas tres lecciones. Primero, que la región tiene gran potencial hídrico que debe ser base para la generación térmica, siempre con una adecuada protección al medio ambiente en su desarrollo. Segundo, que la región también tiene abundantes reservas de gas natural distribuidas en varios países que sirven para complementar el desarrollo hídrico. Este balance hidro y térmico en la generación de energía eléctrica, que solo es posible mediante la integración energética y con entendimiento entre las naciones, también nos permitirá apoyar a la protección del planeta.

 

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