Rusia, lecciones a aprender     

30/01/2006     

 

Ing. Alvaro Ríos R.

Secretario Ejecutivo de OLADE

Es conocido por todos que Rusia tiene las mayores reservas del gas natural del planeta, con aproximadamente 1,680 trillones de pies cúbicos (TPC), que representan el 32% de las reservas totales. Para efectos meramente comparativos, América del Sur  tiene aproximadamente 260 TPC de reservas, es decir el 15% de las reservas de ese país.


Rusia, es también el mayor productor de este limpio energético, llegando a una producción de 22.4 TPC por año, que representa el 27% de la producción total mundial. Además, es el mayor exportador de producto del planeta con 7.1 TPC por año. Para efectos también comparativos, el mayor exportador en la región es Trinidad y Tobago con exportaciones de 1.0 TPC por año, con principal destino Estados Unidos y le sigue Bolivia con exportaciones de 0.5 TPC por año con principal destino Brasil y Argentina.


Gran parte de la exportación de gas natural de Rusia tiene como mercado a Europa, que representa para este continente el 25% de las importaciones totales de gas natural y por lo tanto son parte fundamental de la seguridad de suministro energético que Europa requiere. Este suministro desde Rusia, es casi totalmente realizado a través de inmensos gasoductos  que cruzan una parte del extenso territorio Ruso, parte de países de la ex Unión Soviética, como Ucrania, antes de llegar al mercado Europeo.


Antes de los años ochenta, gran parte de las exportaciones de gas natural Rusas estaban destinadas a Europa del Este, pero este país fue diversificando y ampliando sus exportaciones a Europa Occidental, Turquía, Japón, países del Commonwealth of Independant States (CIS) y otras naciones en el Asia.


Rusia por varios años ha venido insistiendo e intentando por todos los medios en alzar los precios del gas natural para los países del CIS principalmente y poder igualarlos a los de Europa. Estas manifestaciones de incremento de precios no llegaron a diálogos fructíferos, y Rusia a través de Gazprom, realizo su primer recorte de suministro de gas natural a Ucrania a partir del 1ro de Enero del 2006.  Es importante recordar que el 80% del gas de Rusia, que tiene como destino Europa, cruza por suelo Ucraniano.


Si bien el problema esta reflejado como económico, el fondo del asunto es también político y Rusia esta tratando de ablandar posiciones bastante liberales que se expresan desde Ucrania. En este sentido, Rusia le pide a Ucrania que debe pagar precios de mercado cercanos a los 6.50 $US/MMBTU que paga Europa y no los 1.40 $US/MMBTU que le viene pagando.


Lo cierto es que Ucrania no se quedara sin el energético y ha tomado parte de los envíos que se estaban destinados a Europa, creando un cierto pánico en países Europeos como Austria, Hungría, Alemania, Holanda y hasta Inglaterra. Todo lo anterior, acrecentado por el duro invierno que esta atravesando esa parte del planeta, que hace que la demanda se incremente algo más de lo normal.


La situación se torna mas complicada aun, cuando Ucrania decide contratar gas natural de Asia Central vía RosUkrEnergo, para así poder abaratar los costos del energético, pero Rusia quiere elevar las tarifas de transito en el transporte en 47%, complicando así el suministro de gas a este ultimo país.


Para completar el tremendo lío en torno al gas natural, Rusia a través de Gazprom ha estado también realizando importaciones de gas desde Turkmenistán hasta el 2004, para así poder atender los contratos que había pactado con Europa principalmente. Estos dos países, por supuesto que también se han enfrentado en disputas intensas sobre los precios de gas y las tarifas de transporte, situación que ciertamente agrava el suministro desde esa zona y tiene en vigilia a los compradores Europeos, que no saben donde acudir para solucionar el conflicto.


Este complejo panorama debería ser visto como un antecedente para no replicarlo en el proceso de integración de la Latinoamericana y del Caribe. El problema se presenta, cuando no se tiene un marco jurídico apropiado que permita a los países integrados, que ciertas condiciones de libre transito, libre acceso, tarifas y precios con señal económica y otras se respeten y cumplan. Es decir, que las condiciones de suministro no deben estar sujetas a condicionamientos políticos sino también a variables económicas y técnicas.


Así mismo, en un proceso de integración energética, es importante contar con uno o más organismos internacionales que permitan dar solución efectiva, independiente y rápida a este tipo de conflictos cuando se presenten. Todo esto, precautelando en primer lugar, seguridad en el abastecimiento y posteriormente, realizadas las investigaciones y arbitrajes, realizar las compensaciones respectivas.


La seguridad en el suministro es clave para la integración de los mercados,  que recién empieza a gestarse en  Latinoamérica y el Caribe y para lo cual se deben dar los pasos concretos en afán de constituir algún tipo de mecanismo jurídico y normativo que sea avalado por los países participantes del proceso. La experiencia Rusa y de toda esa región, debe servir como experiencia para no repetirla en esta parte el continente.

 

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