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Ing. Alvaro Ríos
R.
Secretario Ejecutivo
de OLADE |
La compra del
9.9% del paquete accionario de Endesa por parte de Enel, realizada hace hacia
finales del mes de febrero del presente año, después de la intensa batalla de
casi de dos años de intento de compra por Eon de Endesa, no hace mas que
confirmar la estrecha vinculación entre la política y la energía en Europa.
Antes de entrar en análisis del tema, es importante realizar algunas
recapitulaciones y puntualizaciones sobre la integración energética Europea, la
desregulación de los mercados y finalmente la liberalización de los mismos.
Para entender la
problemática que vive Europa, es necesario hacer un poco
de memoria y establecer los orígenes de la Carta
Energética. Anterior a la firma y establecimiento de
este marco jurídico, Europa mantenía intercambios y
negocios energéticos, mediante convenios o contratos
bilaterales. Esta situación de bilateralidad, es por
ejemplo la que se da actualmente en casi toda América
Latina y el Caribe.
Al multiplicarse la
construcción de infraestructura de gasoductos y líneas
eléctricas por la demanda en Europa y la necesidad de
vincular a Europa del Este con Europa Central, en un
proceso mas dinámico y confiable para seguridad de
abastecimiento, en 1990 el Ministro Holandés, Lubbers,
durante el consejo Europeo, celebrado en Dublín, en
junio de ese año, propuso la Carta Europea de la Energía
o Carta Energética.
La Carta Energética, es
un compromiso político reconocido en 1991 entre el Este
y Oeste de Europa, para la cooperación relativa a la
energía, sin obligación legal y que fue firmado por 52
Estados y por las Comunidades Europeas.
Cabe señalar que el
debate sobre la propuesta de la Carta Energética para
hacerla vinculante o de carácter obligatorio para los
países firmantes, duro aproximadamente tres años. En
diciembre de 1994, 49 Estados y las Comunidades
Europeas, firmaron aceptando la legalidad de lo que hoy
se conoce como el Tratado de la Carta de la Energía. Es
decir que la Carta de la Energía, fue el primer acto de
voluntad política para llegar al Tratado que tiene
características vinculantes.
El Tratado de la Carta
Energética, es nada más que un conjunto de reglas o
marco jurídico que hacen posible el cumplimiento de los
enunciados y compromisos asumidos en la Carta
Energética. Este Tratado, es siempre perfectible a ser
ajustado, en virtud las condiciones de mercado. Se opera
y regula mediante acciones de la Secretaria de la Carta
Energética, a la que además apoya un Panel de
Consejeros, el cual esta formado por representantes del
sector público y privado.
La Secretaria de la
Carta Energética, radica en Bruselas y tiene por encima
al Consejo de Gobierno de la Carta Energética, que es el
cuerpo gobernante del proceso, compuesta por los
representantes de los Estados Miembros.
Fruto de toda esta
normatividad comunitaria, una de los retos y compromisos
que asumen los países firmantes es el de desregular y
liberalizar los mercados energéticos. Con el primer
compromiso ya en marcha donde la competencia hacia los
usuarios finales ha sido ya trabajada, se tiene que
cumplir con el segundo compromiso, que es el de
liberalizar totalmente el mercado para el verano de
2007.
Esta liberalización de
los mercados energéticos, tiene como objetivo
fundamental el de estimular y fomentar mucho mas, los
todavía fragmentados mercados energéticos en Europa e
impulsar la competencia, principalmente en aquellos
donde todavía se mantiene un dominio por parte de los
ex-monopolios.
Empero, los gobiernos
nacionales están tratando de jugar sus últimas cartas
para no perder el control de un sector considerado
todavía muy estratégico. Así, a manera de ejemplo, el
año pasado, tan pronto como Enel de Italia hizo intentos
por la compra de la francesa Suez Energy, Paris muy
rápidamente movió sus fichas y se movilizo para tratar
de forzar una fusión entre Gaz de Franje y Suez Energy,
de manera de asegurarse que la compañía pudiera quedar
en manos francesas, situación que no pudo concretarse.
Hay otros ejemplos
menores, pero en la feroz batalla por el control de
Endesa por parte del grupo alemán Eon, todo apunta a que
el gobierno español no ha favorecido la compra del
paquete accionario por esta última. España si ha dado su
visto bueno a la compra hostil por parte del grupo
español Gas Natural aun a menores precios y no así a la
oferta de Eon de Alemania, durante los casi dos años de
tratativas. Con todo el poderío del consorcio alemán, su
muy buena liquidez y oferta muy favorable para los
accionistas de Endesa, no han podido vencer las
decisiones de las autoridades españolas para que se
lleve a efecto la transacción, sin contar las acciones
que pueda tomar la Comisión Europea a este respecto mas
adelante.
La compra del casi 10%
de las acciones de Endesa por parte de Enel, después de
una reunión sostenida entre los gobiernos de España e
Italia, señala muy claramente que los países están
dispuestos a dar muy dura batalla para mantener en manos
nacionales el control de las empresas estratégicas,
principalmente las de energía.
La liberalización de
los mercados que discutimos párrafos atrás y que debe
completarse en breve, sin duda que abre los apetitos de
las empresas para tomar más control de mercado y
despierta las salvaguardias de los países para evitar
que ello ocurra. La política parece prevalecer sobre la
energía, tratando de aflorar los nacionalismos en este
estratégico sector de la economía de Europa. Los
organismos de la energía de la Comisión Europea tendrán
mucho que decir en los próximos meses.