Política y energía en Europa     

12/03/2007     

 

Ing. Alvaro Ríos R.

Secretario Ejecutivo de OLADE

La compra del 9.9% del paquete accionario de Endesa por parte de Enel, realizada hace hacia finales del mes de febrero del presente año, después de la intensa batalla de casi de dos años de intento de compra por Eon de Endesa, no hace mas que confirmar la estrecha vinculación entre la política y la energía en Europa. Antes de entrar en análisis del tema, es importante realizar algunas recapitulaciones y puntualizaciones sobre la integración energética Europea, la desregulación de los mercados y finalmente la liberalización de los mismos.


Para entender la problemática que vive Europa, es necesario hacer un poco de memoria y establecer los orígenes de la Carta Energética. Anterior a la firma y establecimiento de este marco jurídico, Europa mantenía intercambios y negocios energéticos, mediante convenios o contratos bilaterales. Esta situación de bilateralidad, es por ejemplo la que se da actualmente en casi toda América Latina y el Caribe.


Al multiplicarse la construcción de infraestructura de gasoductos y líneas eléctricas por la demanda en Europa y la necesidad de vincular a Europa del Este con Europa Central, en un proceso mas dinámico y confiable para seguridad de abastecimiento, en 1990 el Ministro Holandés, Lubbers, durante el consejo Europeo, celebrado en Dublín, en junio de ese año, propuso la Carta Europea de la Energía o Carta Energética.


La Carta Energética, es un compromiso político reconocido en 1991 entre el Este y Oeste de Europa, para la cooperación relativa a la energía, sin obligación legal y que fue firmado por 52 Estados y por las Comunidades Europeas.


Cabe señalar que el debate sobre la propuesta de la Carta Energética para hacerla vinculante o de carácter obligatorio para los países firmantes, duro aproximadamente tres años. En diciembre de 1994, 49 Estados y las Comunidades Europeas, firmaron aceptando la legalidad de lo que hoy se conoce como el Tratado de la Carta de la Energía. Es decir que la Carta de la Energía, fue el primer acto de voluntad política para llegar al Tratado que tiene características vinculantes.


El Tratado de la Carta Energética, es nada más que un conjunto de reglas o marco jurídico que hacen posible el cumplimiento de los enunciados y compromisos asumidos en la Carta Energética. Este Tratado, es siempre perfectible a ser ajustado, en virtud las condiciones de mercado. Se opera y regula mediante acciones de la Secretaria de la Carta Energética, a la que además apoya un Panel de Consejeros, el cual esta formado por representantes del sector público y privado.


La Secretaria de la Carta Energética, radica en Bruselas y tiene por encima al Consejo de Gobierno de la Carta Energética, que es el cuerpo gobernante del proceso, compuesta por los representantes de los Estados Miembros.


Fruto de toda esta normatividad comunitaria, una de los retos y compromisos que asumen los países firmantes es el de desregular y liberalizar los mercados energéticos. Con el primer compromiso ya en marcha donde la competencia hacia los usuarios finales ha sido ya trabajada, se tiene que cumplir con el segundo compromiso, que es el de liberalizar totalmente el mercado para el verano de 2007.


Esta liberalización de los mercados energéticos, tiene como objetivo fundamental el de estimular y fomentar mucho mas, los todavía fragmentados mercados energéticos en Europa e impulsar la competencia, principalmente en aquellos donde todavía se mantiene un dominio por parte de los ex-monopolios.


Empero, los gobiernos nacionales están tratando de jugar sus últimas cartas para no perder el control de un sector considerado todavía muy estratégico. Así, a manera de ejemplo, el año pasado, tan pronto como Enel de Italia hizo intentos por la compra de la francesa Suez Energy, Paris muy rápidamente movió sus fichas y se movilizo para tratar de forzar una fusión entre Gaz de Franje y Suez Energy, de manera de asegurarse que la compañía pudiera quedar en manos francesas, situación que no pudo concretarse.


Hay otros ejemplos menores, pero en la feroz batalla por el control de Endesa por parte del grupo alemán Eon, todo apunta a que el gobierno español no ha favorecido la compra del paquete accionario por esta última. España si ha dado su visto bueno a la compra hostil por parte del grupo español Gas Natural aun a menores precios y no así a la oferta de Eon de Alemania,  durante los casi dos años de tratativas. Con todo el poderío del consorcio alemán, su muy buena liquidez y oferta muy favorable para los accionistas de Endesa, no han podido vencer las decisiones de las autoridades españolas para que se lleve a efecto la transacción, sin contar las acciones que pueda tomar la Comisión Europea a este respecto mas adelante.


La compra del casi 10% de las acciones de Endesa por parte de Enel, después de una reunión sostenida entre los gobiernos de España e Italia, señala muy claramente que los países están dispuestos a dar muy dura batalla para mantener en manos nacionales el control de las empresas estratégicas, principalmente las de energía.


La liberalización de los mercados que discutimos párrafos atrás y que debe completarse en breve, sin duda que abre los apetitos de las empresas para tomar más control de mercado y despierta las salvaguardias de los países para evitar que ello ocurra. La política parece prevalecer sobre la energía, tratando de aflorar los nacionalismos en este estratégico sector de la economía de Europa. Los organismos de la energía de la Comisión Europea tendrán mucho que decir en los próximos meses.

 

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