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Retomando la planificación energética
Es conocido por todos que las reformas estructurales
impulsadas desde finales de la década de los años
ochenta y durante la década de los años noventa, en la
mayoría de los países de América Latina y el Caribe,
planteaban una serie de medidas para gestar cambios
profundos, principalmente en materia económica.
Los objetivos de las
estas reformas estaban dirigidos en el sector energético
en particular a:
1) Estimular de la competencia y apertura a
inversiones del sector privado;
2) Gestar privatizaciones y/o capitalizaciones
con transferencias de empresas pública;
3) Desintegración vertical para tener segmentos
competitivos;
4) Promover tarifas y precios de mercado, mas
económicas y competitivas;
5) Crear de entes reguladores autónomos e
imparciales que defiendan a los usuarios y también el
interés de las empresas;
6) Estados básicamente normadores;
7) Integración regional fomentada mediante la
actividad privada, con armonización de marcos
regulatorios subregionales impulsada por los gobiernos;
8) Otros
En este entendido y
fruto de la rapidez de estos cambios, las
privatizaciones y la desintegración vertical de mercados
en el sector energético, es que varios países de la
Latinoamérica y el Caribe, descuidaron lo que conocemos
como “Planificación Energética”. Todo lo contrario debía
haber ocurrido y el Estado jamás debía debilitar o
abandonar su rol en la planificación energética, ya que
por esencia, es su responsabilidad final el suministro
seguro de energía a largo plazo, utilizando para ello
los energéticos mas abundantes, económicos y limpios
posibles.
Una confiable y
estudiada planificación energética, solo puede
indicarnos caminos viables y reales para la toma de
decisiones en materia energética. Seamos enfáticos, la
planificación energética nos permite tomar decisiones
correctas en el corto, mediano y especialmente largo
plazo, es decir correctas políticas energéticas. Por eso
es que es frecuente escuchar: “No tenemos una Coherente
Política Energética”. Mas bien, lo que tenemos en varios
de los países son políticas energéticas de corto plazo
basadas en necesidades inmediatas o coyunturales, que
gran daño le hacen a las economías y al desarrollo de
nuestras naciones.
Si la planificación
energética había sido abandonada o debilitada en varios
de los países, dejamos a criterio de los lectores
imaginar lo que ocurría y todavía ocurre a nivel
subregional o regional en los países de Latinoamérica y
el Caribe, que de una manera u otra han generado
interdependencia energética entre ellos. Por lo expuesto
y con la analogía, es que tampoco tenemos unas políticas
energéticas subregionales o regionales basadas en hechos
o caminos viables, reales y sobre todo bien estudiados.
Entremos al análisis de
lo que es la planificación energética. En primer lugar
un país o nación, debe constantemente conocer y analizar
la estructura actual de su matriz energética, balance
energético y tener una base de datos histórica de lo
acontecido. Debe también, constantemente, realizar
estudios para conocer su relación de oferta y demanda en
el corto, mediano y largo plazo, como por ejemplo a 15,
20 o 25 años. Es decir, que debe preparar estudios
prospectivos, lo más objetivos posibles que señalen
escenarios futuros de oferta y demanda y realizar
balances energéticos a futuro. La oferta, por supuesto
que puede ser interna o de fuentes externas.
Con esta información se
debe trazar escenarios o caminos posibles que permitan
generar abastecimiento seguro, confiable, económico y lo
mas amigable posible con el medio ambiente y esto es a
lo que se denomina como planificación energética y que
debería llevarnos a una bien decidida política en
materia energética.
La planificación
energética, debe ser responsabilidad total del Estado,
debe tratar de ser siempre táctica y estratégica, es
decir que debe mirar el corto y largo plazos
respectivamente. El tener planificación energética
táctica o de corto plazo únicamente, como hemos
analizado y como esta ocurriendo en varios países de la
región, nos lleva a decisiones de política energética
que pueden resultar no beneficiosas para las naciones
por una falta de visión hacia el futuro.
En este contexto y en
virtud de que varios países han decido tomar la decisión
de reconstruir sus sistemas de información energética,
conocer en detalle su estructura energética actual y
realizar los estudios de oferta y demanda, es que
también se debate la forma de planificación energética.
Las reformas que se
impulsaron imprimían la planificación indicativa, donde
el Estado debía indicar los caminos a tomar y los
inversionistas podían o no tomar ese camino. Por el otro
lado, está la planificación energética de tipo
obligatoria, donde el escenario trazado debe cumplirse a
cabalidad como es el caso de México o Costa Rica por
ejemplo y que son ejemplos donde no se han dado
privatizaciones o el esquema adoptado es de comprador
único. Se discute también un modelo mixto entre estos
dos tipos de planificación.
Lo importante es que
los países han comprendido que dejar de lado la
construcción de sistemas estadísticos, balances
energéticos y planificación energética no es una buena
idea y como hemos manifestado, muchos países de la
región están tratando de rearmarse y reconformar sus
equipos e instituciones en este sentido.
Lo más interesante e
todo esto es que lo que ocurre a nivel nacional, también
viene ocurriendo a nivel de las subregiones de
Latinoamérica y el Caribe. La reciente Cumbre de
Presidentes de Sur América en Venezuela, establece en
uno de sus articulados: “Trabajar con miras a establecer
una sistematización y evaluación del balance energético
suramericano con el fin de proyectar una matriz
energética regional, identificar opciones de integración
energética, y fomentar proyectos de la Comunidad
Suramericana de Naciones.”
La Organización
Latinoamerica de Energía, viene desde hace varios meses
decididamente apoyando a cumplir este rol a nivel
nacional dentro de los países de Latinoamérica y el
Caribe, pero también creemos que puede hacerlo a nivel
de las subregiones, pues mantiene la única base de datos
de información energética con la información de 26
países de la región y tiene herramientas técnicas que le
permiten poder apoyar la planificación energética a
nivel subregional y regional.
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