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Potencial petrolero venezolano
Un análisis de la composición de la demanda
de energías primarias a nivel mundial al año
2005, muestra que el petróleo convencional
representa aproximadamente entre el 35 y 36%
del total, mientras que el carbón le sigue
muy de cerca con alrededor del 24%, el gas
natural con aproximadamente 21 a 22% y el
restante 19% corresponde a otros tipos de
energías primarias como la hídrica, nuclear,
solar, eólica, térmica, los biocombustibles
y otras energías de menor uso.
Empero, la conciencia que se está generando
sobre el medioambiente para descarbonizar el
planeta, sumado a la geopolítica y
volatilidad de los precios del petróleo,
esta gestando una cuantiosa inversión en
tecnología para desarrollar y poder utilizar
otras fuentes alternativas de energía,
principalmente renovables. De este modo,
enormes esfuerzos están centrados en tratar
de diversificar la matriz energética mundial
y alejarse un poco más de los denominados
combustibles fósiles y muy en especial del
petróleo. Tarea nada sencilla, debido a la
adicción, desarrollo tecnológico y nivel de
infraestructura que existe para la
producción, transporte y distribución de
estos energéticos.
Los escenarios indican que la demanda de
energía se incrementará en aproximadamente
un 50% en las próximas décadas, de 235 MMbep
en el 2006 a 335 MMbep en el 2030. Lo
anterior, en primer lugar, por el incremento
de la población mundial -de 6.5 billones
actuales a 8 billones en el 2030-. También
contribuirá el acelerado crecimiento
económico que se pronostica en los países en
vías de desarrollo, muy particularmente en
China, India y otros países asiáticos, que
demandarán energía adicional a un ritmo
anual cercano al 3.2% y que impulsarán el
crecimiento económico global.
Así mismo, todas las predicciones que se
tienen sobre la demanda de energía, apuntan
a que en el año 2030, los combustibles
fósiles seguirán dominando la estructura de
demanda global de energía primaria. Este
año, se estima que aproximadamente entre el
75 a 80% de la demanda energética mundial
continuará siendo suministrada de fuentes
fósiles que son el petróleo, gas natural y
carbón, mientras, se pronostica que
únicamente, el restante 20 a 25% provenga de
otras fuentes alternativas como la nuclear,
biocombustibles, solar, eólica, etc.
Dentro de este escenario de esfuerzos por
diversificación con desarrollo tecnológico,
de la importancia de los combustibles
fósiles y en especial del petróleo en las
dos a tres próximas décadas, es primordial
poder hacer un repaso de la potencialidad
petrolera de Venezuela, tanto en el contexto
regional como mundial.
Venezuela tiene aproximadamente 80 billones
de barriles de reservas probadas de petróleo
convencional al 2005 y representa el 6.7% de
las reservas totales mundiales. Como se
indica, estas son reservas probadas y
existen todavía las probables (93 billones
de barriles) y posibles (53 billones de
barriles) que sitúan ya a Venezuela como un
proveedor de importancia para la seguridad
de abastecimiento mundial y regional
Si a lo expuesto, añadimos la potencialidad
de lo que se conoce como reservas de
petróleo no convencional, Venezuela puede
ser considerado como poseedor de una de las
reservas más grandes de petróleo a nivel
mundial. El petróleo no convencional incluye
a las denominadas arenas aceitosas (tar
sands) y el petróleo extra pesado (extra-heavy
oil) y que muy fácilmente pueden sobrepasar
las reservas de petróleo convencional
existentes a la fecha.
Las reservas de petróleo no convencional,
representan aproximadamente entre el 60 a
65% de las reservas totales de petróleo,
donde se estima que 1.8 trillones de
barriles están en Venezuela y 1.7 en Canadá,
representando entre los dos el 75% del total
mundial. A la fecha, cerca al 1.2% de la
producción mundial de petróleo proviene de
fuente no convencional. Este petróleo no
convencional, si bien es conocido desde hace
mucho tiempo, no era considerado como
viable, debido principalmente a la
inexistencia de tecnología, los costos
asociados para su explotación y el escenario
de precios.
Venezuela, que tiene grandes reservas de
petróleo no convencional (petróleo extra
pesado), principalmente en la Faja del
Orinoco, tiene la ventaja adicional de que
es un producto mucho más fácil de extraer y
procesar que las reservas de Canadá, y por
lo tanto, tienen un costo menor. Se estima
que la diferencia en costos, con la
tecnología actual, la exploración y
explotación de petróleo extra pesado de las
arenas aceitosas de Canadá comparadas a las
de petróleo extra pesado de Venezuela es
cercano a los 4 a 5 $US/barril. Con el
petróleo a 50 o 60 $US/barril, los costos de
extraer estos productos, que están entre 15
y 20 $US, dejan de ser un obstáculo.
Los estimativos de PDVSA sobre la reservas
totales de petróleo no convencional
extraíble de la Faja del Orinoco son de
aproximadamente 230 a 260 billones de
barriles, es decir el 20% de la reservas
mundiales de petróleo convencional. Si
sumamos la potencialidad petrolera de
Venezuela entre probadas y las no
convencionales, se tiene un cálculo de 310 a
340 billones de barriles, sin contar las
probables y posibles de petróleo
convencional.
Sin duda que el potencial de reservas, el
escenario de demanda mundial considerado,
los nuevos costos de desarrollo del petróleo
no convencional, así como el nuevo escenario
de precios, deben situar a Venezuela como un
gran y seguro abastecedor de largo plazo en
el escenario mundial.
Dantescas inversiones, cuantiosa tecnología
y sobre todo un escenario de diversificación
de mercados constituyen un reto para
Venezuela. La visión de considerar a
Latinoamérica como un mercado para el
petróleo y sus derivados, es un giro con
visión de integración y diversificación de
mercados que esta siendo ya encarado.
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