Combustibles alternativos     

13/02/2006     

 

Ing. Alvaro Ríos R.

Secretario Ejecutivo de OLADE

El petróleo ha sido el combustible del siglo XX y todo apunta a que el gas natural será el combustible del siglo XXI, muy especialmente en los próximos 40 a 50 años. Este último energético, sin duda que es el preferido para hacer funcionar cada vez más eficientes plantas de generación de energía eléctrica de ciclo combinado, que son menos intensivas en capital inicial,  contaminan mucho menos que plantas de carbón o productos pesados derivados del petróleo, tienen mucho de menor tiempo de implementación que las centrales hidráulicas y, finalmente, tienen menor impacto en el medioambiente al momento de ser instaladas.


El gas natural, por lo anteriormente citado y su elevada demanda, esta dejando de ser un producto de uso regional y su tendencia es cada vez más a convertirse en un “commodity”, todo por el avance de la tecnología y los costos del gas natural licuado (LNG por sus siglas en inglés). Las grandes reservas que estaban lejos de los grandes mercados y que requerían cerrarse anteriormente con costosos gasoductos, que difícilmente pueden atravesar océanos y territorios, sin comprometer el medio ambiente, resulta ahora más factible realizarlo por medio del gas natural transportado en forma liquida.


Esta nueva fisonomía del gas natural, sin duda esta haciendo que los precios tiendan acompañar muy de cerca los precios internacionales del petróleo y sus derivados. Por lo tanto, esta dejando de ser un combustible que se puede definir como mas económico en términos netamente energéticos.


Ante la tendencia de precios altos, volátiles, especulativos y cada vez de más corta relación reservas/producción del petróleo y de las características anteriormente indicadas del gas natural, es que desde hace un par de años, se esta debatiendo mucho mas intensamente en el mundo, otras opciones de energía, de menor costo económico, que sean alternativas limpias y también sustentables y que tiendan a reemplazar los productos fósiles que domina el espectro mundial de la energía.


El carbón, con todos sus problemas de contaminación ambiental, es sin duda una alternativa que se esta evaluando, así como la muy impopular energía nuclear, que se esta exponiendo nuevamente en todos los foros como otra alternativa para dar seguridad en el suministro.


Energía solar, eólica, minicentrales hidroeléctricas, biocombustibles como el etanol y el diesel ecológico, son energías conocidas como renovables no convencionales, que están también sobre la mesa del debate para intentar desplazar a los volátiles y más contaminantes combustibles fósiles.


Algunos países Europeos han dado ya pasos fundamentales para el uso de energía eólica y solar con voluntad política, que ha sido seguida de un marco regulatorio que permite inversiones que deben ser recuperadas a largo plazo. Estas energías, si bien son ambientalmente muy permisibles, tienen costos mas elevados que las energías convencionales de los fósiles y requieren de incentivos para su aplicación como depreciaciones aceleradas, excepciones de impuesto, fijación de precios y otros.


El Latinoamérica y el Caribe, la implementación de estas alternativas tecnológicas, se hace mucho más complicada, debido a varias razones que pasan por subsidios establecidos, falta de regulación adecuada, falta de voluntad política, pero sobre todo, por el nivel socioeconómico para implementar tecnologías que muchas veces resultan más costosas.


México, Brasil y Costa Rica son países que están avanzando notablemente en este tipo de fuentes de energías alternativa renovables, con mucha voluntad política y llevando la misma más allá de una solo gestión de gobierno.


Si bien, estos productos ofrecen ventajas en cuanto a que son renovables, también son peculiares en cuanto a su seguridad de abastecimiento, ya que en el caso de la energía eólica, se depende mucho de los vientos y en caso de la energía solar, de los cambios climáticos y por lo tanto su uso no es generalmente de base para la  generación eléctrica.


Los biocombustibles, como ser el etanol y diesel ecológico, que pueden ser fabricados a partir de productos agrícolas de producción masiva, como la caña de azúcar, el maíz, la soya y otros, si bien se han presentado como una alternativa hasta el presente, su uso esta siendo debatido por dos razones fundamentales.


Primero, que los precios se están acomodando a los precios del petróleo y sus derivados y se están convirtiendo en otro commodity para uso energético y por lo tanto el beneficio económico que se esperaba no resulta ser beneficios, a no ser que se fijen los precios, violando equilibrios de mercado. Por otro lado, si su uso se llegara a masificar y se sustituiría en gran parte a los combustibles fósiles, se estaría generando en una alternativa contra la producción alimentaria a favor de la energía, que podría tener serios desbalances en el futuro.


El uso de energías renovables debe continuar debatiéndose e impulsándose, pero su reemplazo debe ser medido y avanzado con mucha cautela. Los países de Latinoamérica y el Caribe, deben evaluar muy cuidadosamente el norte que quieren tomar respecto a estas alternativas antes de cambiar la matriz energética, sin una adecuada planificación.

 

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