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Gas natural en el cono sur
Por: Alvaro Ríos Roca
El gas natural continuara siendo un
energético en creciente demanda en las
próximas tres a cuatro décadas. Entre sus
ventajas esta su menor grado de
contaminación durante su combustión, su alta
eficiencia en las plantas de ciclo combinado
y en fabricas industriales, así como la
versatilidad de su uso en comercios,
domicilios y vehículos Su gran desventaja,
está asociada a su dificultad en su
transporte y almacenamiento, que inciden
drásticamente en el costo, y por lo tanto,
normalmente requiere de contratos de muy
largo plazo y severas penalidades en los
incumplimientos.
La reciente subida (y picos) en los precios
del gas natural (4 $US/MMBTU solo 4 años
atrás vs. 7 a 8 o mas $US/MMBTU recientes),
que en cierta manera han acompañado a los
volátiles precios del petróleo, están
forjando que la demanda a nivel mundial
disminuya y no sea la que se tenia prevista
hace 4 o 5 años. La demanda de gas natural
para generación eléctrica, que era el sector
de mayor crecimiento, esta siendo
transferida a energía hidráulica, energía
nuclear y principalmente a proyectos de
carbón. En China, por ejemplo, cada semana
en promedio, se instala una nueva planta a
carbón, con todo el efecto que esto tiene
sobre la contaminación, los gases de efecto
invernadero y el calentamiento global.
América Latina y el Caribe (y en particular
el Cono Sur), es una región que ha apostado
fuertemente al gas natural. El 31.4% de su
matriz primaria al 2006 es en base a este
combustible, comparado al 10.8% para la
región de Asia y Pacifico o de 21.0% en
África, países también considerados en vías
de desarrollo.
La región cuenta con significativas reservas
de gas en relación a su consumo o
producción. Al 2006 la relación reservas -
producción y reservas - consumo es de
aproximadamente 39 años, compensada por las
fuertes exportaciones de Trinidad y Tobago y
las importaciones de México (via LNG y de
Estados Unidos)
Un análisis de la situación del gas natural
en el Cono Sur, que involucra a Chile,
Brasil, Argentina, Bolivia, Uruguay,
Paraguay y Perú, resalta una muy patética
situación en relación a las reservas,
producción, demanda y falta de entendimiento
para desarrollar marcos jurídicos y gestar
confianza e inversiones.
Muy a pesar de las reservas probadas
existentes y la potencialidad de nuevas
reservas en Bolivia, la producción se ha
estancado en aproximadamente 41 a 42 MMMCD.
La demanda de su mercado interno esta en el
orden de los 7 MMMCD, los compromisos
actuales con Brasil, de 30 MMMCD para el GSA
y de 2 MMMCD para Cuiaba y finalmente 7.7
MMMCD para la Argentina. Es decir, un
déficit actual de producción de aproximada 4
a 5 MMMCD. Si a esto le sumamos que las
restricciones de Argentina a Chile son casi
por la totalidad de las exportaciones
previstas, vemos que el Cono Sur esta con un
déficit actual próximo a los 16 a 18 MMMCD.
Sin duda que falta de entendimiento,
adecuada planificación y de inversiones
oportunas son la causa de esta coyuntura.
Inversiones adicionales marginales en
explotación es todo lo que se necesita el
corto plazo.
No en vano, Brasil ha tenido que recurrir de
emergencia a contratar dos plantas flotantes
de regasificacion para traer LNG de fuera de
la región, muy probablemente a precios mucho
mas elevados. La primera con capacidad
cercana a los 12 MMMCD que entrara en
operación el 2008 y la segunda de 8 MMMCD en
el 2009. Estos volúmenes estaban
planificados anteriormente para ser
suministrados desde Bolivia.
De igual manera, en Chile se está
construyendo una planta regasificadora en
Quinteros para recibir LNG (2009/2010) y se
esta muy seriamente considerando otra en el
norte, también probablemente a precios mucho
mas elevados que los que se podrían obtener
regionalmente. Situación que también parece
algo incongruente debido a que los vecinos
países, de alguna u otra manera son
potenciales suministradores en el corto,
mediano y largo plazo. En Perú, en Pampa
Melchorita, se esta construyendo una planta
de licuefacción para exportación de LNG a
ultramar.
De la misma manera, se estudian dos
regasificadoras en Bahía Blanca, Argentina y
otra en Uruguay. Todo esto en vista de la
potencial demanda que existe para el gas
natural en casi todos los países del Cono
Sur.
En relación a esta demanda futura y las
reservas potenciales, se ha evaluado dos
escenarios. Se ha tomando como base la
demanda al año 2005 de 172 MMMCD y reservas
probadas de 2,055 BMM para los países
considerados. Un escenario de bajo
crecimiento con las siguientes tasas de
crecimiento anuales: 3.5% Argentina, 8.0%
Bolivia, 6.0% Brasil, 2.5% Chile, 7.5%
Paraguay, 11.0% Uruguay y Perú. Las reservas
probadas serian suficientes únicamente hasta
el 2025. Si consideramos el 50% de las
reservas probables y posibles como
adicionales, existen reservas suficientes
hasta el año 2030.
Si consideramos un escenario de mas elevadas
tasas de crecimiento de 5% Argentina, 10%
Bolivia, 7.5% Brasil, 3.5% Chile, 9.0%
Paraguay y 13.0% Uruguay y Perú, las
reservas probadas solo son suficientes hasta
el año 2022 y con el 50% de las reservas
probables y posibles hasta el año 2027.
Definitivamente la producción y las reservas
en el Cono Sur no están acompañando a la
demanda y los países demandantes están
buscando seguridad de abastecimiento con el
LNG de ultramar. Falta de entendimiento
político, barreras históricas, desconfianza
e inseguridad jurídica están haciendo que
las inversiones públicas y privadas no se
den para abastecer oportunamente una demanda
insatisfecha en una región que tiene
potencial de descubrir nuevas reservas,
desarrollar infraestructura y ser
autosuficiente.
No olvidemos que cuesta 2 a 3 $US/MMBTU
traer (importar) el gas via LNG de fuera de
la región y 2 a 3 $US/MMBTU sacarlo
(exportarlo) de la región a otras partes del
planeta, Mientras que un transporte
subregional vía gasoducto o LNG (por la
distancia) esta en el orden de 1 a 2 $US/MMBTU.
Un diferencial neto de 3 $US/MMBTU en el
transporte que se van a los astilleros del
Japón.
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