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Impulsando la hidroelectricidad
Por: Alvaro Ríos Roca
En la década de los años setenta, los
sectores estratégicos de las economías
Latinoamericanas, incluyendo el de la
energía, compartían las siguientes
características: 1) Predominaban las
empresas estatales y por ende las
inversiones resultaban mayormente de
carácter público 2) Integración vertical en
los segmentos de la industria eléctrica y de
los hidrocarburos, 3) Precios y tarifas
estructurados entre lo político y lo
económico 4) Estados normadores, reguladores
y empresarios 5) Integración energética
Subregional impulsada desde los gobiernos y
con inversión publica, 6) Otros.
Las reformas estructurales impulsadas desde
finales de la década de los años ochenta y
durante la década de los años noventa, en la
gran mayoría de los países de América Latina
y el Caribe, planteaban una serie de medidas
para gestar cambios principalmente en lo
relacionado a políticas económicas.
Los objetivos de las reformas estructurales
en materia energética perseguían los
siguientes objetivos: 1) Estimulación de la
competencia y apertura a inversiones del
sector privado 2) Privatizaciones y/o
capitalizaciones con transferencias de
empresas públicas al sector privado, 3)
Desintegración vertical para tener segmentos
competitivos, 4) Tarifas y precios de
mercado, económicas y competitivas, 5)
Creación de entes reguladores autónomos e
imparciales, 6) Estados básicamente
normadores 7) Integración regional fomentada
mediante la actividad privada, con
armonización de marcos regulatorios
subregionales impulsada por los gobiernos 8)
Otros.
En la presente década, los Estados están
nuevamente tomando un mayor protagonismo en
el accionar del sector energético de la
región. Se están fortaleciendo y creando
nuevas empresas estatales de energía. Se ha
retomado la planificación y también se
invita al capital privado a invertir en la
región. Clarísima tendencia en la gran
mayoría de los países: no dejar en manos
privadas y del mercado únicamente el sector
energético y la coexistencia de inversiones
publico y privadas.
Dentro de este nuevo escenario y en función
de la gran demanda de energía que se esta
dando, fruto del fuerte crecimiento global,
es que los Estados están propendiendo a
impulsar nuevamente proyectos
hidroeléctricos. La región cuenta con un
gran potencial y únicamente se ha utilizado
aproximadamente el 25% de este potencial
total. La hidroelectricidad, es además una
fuente renovable y muy económica en su costo
de generación.
Sin embargo, el inversionista mira con mucha
reticencia el invertir en este tipo de
proyectos en la región muy a pesar de los
beneficios anotados anteriormente. Las
razones son varias. Se requiere de
inversiones que tienden a mucho mas a largo
plazo para su recuperación por su costo fijo
alto, en contraposición a los proyectos
térmicos que tienen menor costo fijo y mayor
costo variable. La seguridad jurídica, por
lo tanto juega un papel mucho más gravitante
al momento de apostar capital. Los proyectos
hídricos también se tornan muchas veces
complicados en relación a la fuerte
oposición de grupos medioambientalistas y
sociales.
Las siguientes cifras son prueba contundente
de esta tendencia. De 1980 a 1995 el
crecimiento promedio anual fue de 2.2% para
la termoelectricidad, mientras que para la
hidroelectricidad fue de 5.5%. Anótese que
en este periodo, las decisiones sobre las
inversiones eran guiadas, mayormente,
todavía por los estados a través de empresas
estatales verticalmente integradas y donde
la utilización del gas natural en
particular, no estaba muy desarrollada.
Si analizamos el periodo de 1995 a 2005, los
datos de crecimiento anual en la región para
la hidroelectricidad se reducen a 2.7% y los
de la termoelectricidad se incrementan a
6.5%. Recordar que a partir de 2002 a 2004,
se inicia y producen en América Latina una
mayor apertura a inversión privada y también
se dan una serie de privatizaciones en
varios países y se multiplican los
gasoductos, muy especialmente en el Cono
Sur.
Las emisiones en la región se han
incrementado de 2.19 Ton CO2/hab en 1995 a
2.5% Ton CO2/hab el 2005. Esto es nada más
que una clara evidencia de un mayor
desarrollo térmico
Es muy importante hacer una reflexión en
relación al tema ambiental y social. Se ha
podido evidenciar que se han ejecutado
proyectos hidroeléctricos en el pasado que
no prestaban atención a estos dos
importantes sectores. Sin embargo, también
existen proyectos hídricos ejecutados en la
región que si han incorporado atención a
esos temas y son el ejemplo a seguir. El
sector petrolero, hace solo 20 años atrás
era totalmente irresponsable con estos
importantes sectores y que en el contexto
actual es imposible de obviar.
Para desarrollar proyectos hidroeléctricos,
es fundamental incluir tecnología de
avanzada y cuidado extremo del manejo social
y ambiental, de manera de poner una especie
de freno a ciertas ONG´s, que en algunos
casos solo buscan protagonismo y recursos.
Todas las energías de una u otra manera
contribuyen a modificar o dañar el medio
ambiente.
Resumen. La región tiene gran potencial
hídrico que debe ser impulsado, siempre con
una adecuada protección al medio ambiente y
el entorno social en su desarrollo. La
región también tiene abundantes reservas de
gas natural distribuidas en varios países
que sirven para complementar el desarrollo
hídrico.
Este balance hidro y térmico en la
generación de energía eléctrica, con buena
planificación energética, seguridad jurídica
y regulatoria para las inversiones (publicas
o privadas), con marcos jurídicos
supranacionales, son sin duda base para
obtener grandes beneficios económicos de la
tan nombrada, pero ausente integración
energética en las distintas subregiones.
Paralelamente le damos una manito al planeta
al usar un energético renovable y muy poco
contaminante.
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