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Políticas para los más afectados
Los países de Centro América y el Caribe son
los más afectados por los elevados precios
del petróleo y de todos los energéticos en
general. Los países de estas dos subregiones
demandan mucho más energía de la que
producen (con excepción de Trinidad y Tobago
por supuesto) y por lo tanto son seriamente
perturbados en su balanza comercial. Varios
de los países productores y exportadores de
energía de Latinoamérica y el Caribe, de
alguna manera tratan de subsanar esta
coyuntura de precios con subsidios.
Subsidios, con los cuales no estamos de
acuerdo a no ser que sean focalizados, y que
en el largo plazo implican generalmente
desabastecimientos o crisis energéticas.
Mucho se habla de que es imprescindible
diversificar la matriz energética para
combatir seriamente los altos precios del
petróleo. Teoría no muy valedera en vista
que el petróleo es un referente de precios
para los demás energéticos en diferentes
proporcionalidades. Así distinguimos como el
carbón, el gas natural, y otros energéticos,
incluyendo los biocombustibles (a los que
muy fuertemente apuestan varios países de
Centro América y el Caribe), son muy buenos
acompañantes de los impredecibles y
oscilantes precios del petróleo,
independientemente de sus costos de
producción.
Resumiendo, es muy poco lo que se puede
hacer para forzar precios más bajos de
energía en estos países en el corto a
mediano plazo. La apuesta de un cambio en la
matriz energética es por lo tanto una medida
de largo plazo, que traerá dos beneficios:
Mayor seguridad de abastecimiento y menor
dependencia al petróleo y sus derivados, que
muy bien puede reflejarse en mayor
competitividad y mejores precios en el largo
plazo.
Nadie duda que Centro América, debido a su
potencial, deba apostar muy fuertemente a
los proyectos hidroeléctricos. Existe una
muy amplia oposición ambiental y social, y
a la cual hay que vencer con el argumento de
que los proyectos son necesarios y que van a
ser ejecutados con tecnología y
responsabilidad social y ambiental.
Se debe arriesgar a importar gas natural
para complementar a los proyectos
hidroeléctricos. Preferentemente de los
vecinos países del sur, aunque bajo las
diferencias políticas que hoy existen entre
Colombia y Venezuela, este escenario es más
que complicado en el corto a mediano plazo y
la opción LNG parece mucho más asequible.
Inclusión e integración del gas natural en
esta subregión es un paso más que necesario.
El proyecto de integración eléctrica,
denominado SIEPAC, en el cual los
Centroamericanos avanzan lentamente, pero
avanzan, (que debería servir de paradigma a
los países suramericanos), debe apoyarse
firmemente en la hidroelectricidad y el gas
natural en el largo plazo.
El Caribe debe apostar y competir
fuertemente por el gas natural,
particularmente el LNG, tal cual lo esta
haciendo por ejemplo Republica Dominicana.
Empeñarse en optar por proveedores que se
encuentren cerca como Trinidad y Tobago, que
por la distancia puede ser de beneficio
mutuo para un suministro continuo y de largo
plazo. Será que los países Caribeños pueden
dar pasos de integración en este segmento de
la energía?
Gas Natural a 8 o 10 $US/MMBTU será siempre
mejor que diesel a 14 0 16 $US/MMBTU o
contaminante e ineficiente fuel oil a 8 o 9
$US/MMBTU para la generación térmica.
Consideramos que el gas natural siempre
tendrá mejor precio que el petróleo y sus
derivados y es más limpio y eficiente en su
combustión y es complemento ideal para la
hidroelectricidad. Eso si requiere de mas
estabilidad jurídica y compromiso. El
petróleo ha subido de 12 $US el barril a
casi 100 $US el barril en 7 años (8 veces),
mientras que el gas natural (LNG) ha subido
de 3.5 $US/MMBTU a 7 a 8 $US/MMBTU (2 veces)
en el mismo lapso de tiempo.
La apuesta a los biocombustibles en
Centroamérica y el Caribe, primordialmente
con la caña de azúcar para la producción de
etanol es otra alternativa que corresponde
impulsar, más por el lado del empleo, la
balanza comercial y el fortalecimiento del
aparato productivo y agrícola que por
mejores precios de energía, tal cual
manifestado anteriormente. El fomento de el
uso de estos productos renovables en el
mercado interno en competencia con los
derivados de petróleo, son una alternativa
de competencia y complemento en el segmento
transporte.
Existe cabida, para una gran refinería (o
tal vez dos) en Centro América. Proyectos
claves para esta región en materia de
inversiones y generación de empleos (no de
precios). La producción no solo abastecería
la demanda de esta subregión, sino también a
Suramérica y México que son altamente
deficitarios en diesel oil y Estados Unidos,
que lo es en gasolina, y con el NAFTA, se
tiene una ventaja muy competitiva. Los
países Centro-americanos están rivalizando
insulsamente por estas refinerías y
apoyándose en proyectos mucho más políticos
que reales, como son las refinerías del
Proyecto de Integración Mesoamericana (PIEM)
propuesto por México, y las refinerías que
plantea Venezuela, que hasta la fecha solo
han quedado en el discurso.
Nos parece mucho mas practico que se deje a
los inversionistas (públicos o privados)
seleccionar el mejor lugar para la(s)
refinería(s) y lanzar una licitación abierta
conjunta entre todos los países
Centroamericanos, sin necesidad de ponerse
la piedra en el zapato. Podrán los países de
esta subregión tomar otro paso fundamental
en esta dirección y dar otra lección de
integración energética a los países que
yacemos más al sur?
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