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Presidente, una mirada al Perú
Usted Sr. Presidente, está probablemente de
acuerdo, en que Bolivia y Perú son dos
países que comparten muchas cosas. El lago
Titicaca, gran mestizaje, una fuerte
presencia de ciudadanos de origen Quechua y
también Aymara, amplios valles y exuberantes
selvas, altas montañas, arequipeños que son
medio cochabambinos y medio cruceños, y
muchas otras. Es decir, que exceptuando el
tan anhelado acceso soberano al mar de
nuestro país y otros matices menores,
Bolivia tiene más similitudes con Perú que
con Suiza, Argentina o Brasil.
Perú y Bolivia han tenido índices sociales,
económicos y de desarrollo bastante
similares, debido a que se han compartido
ciclos políticos, sociales y económicos a
través de los últimos doscientos años.
Empero, estas similitudes se están
comenzando a distanciar notablemente en la
última década.
Usted Sr. Presidente, habrá podido darse
cuenta que los conflictos sociales recientes
en Bolivia son infinitamente muy superiores
en número al de nuestro vecino país.
Incluso, habrá notado, que en los últimos
dos años, se escuchan más conflictos
sociales en Chile que en Perú.
¿Sabe por qué Sr. Presidente? No sólo porque
los índices macroeconómicos, como el
crecimiento del PIB de los últimos cinco a
seis años (6 a 9% aprovechando el dinamismo
de la economía mundial) y otros nos lo
señalan muy claramente, sino porque en Perú,
el pueblo, incluyendo los denominados
movimientos sociales, sienten en sus
bolsillos que algo está pasando.
Mientras nosotros hace más de media década
andamos económicamente desconcertados y
políticamente confrontados, el Perú ha
entrado en una franca etapa de desarrollo y
de mejores días para gran parte de sus
ciudadanos. El pueblo peruano, poco a poco
se ha dado cuenta que no se genera riqueza,
desarrollo, ni bienestar protestando y
haciendo política en las calles y en los
medios de comunicación. Que falta mucho por
avanzar es cierto, pero se lo puedo
asegurar, están en el camino correcto.
Los peruanos sienten que cada día están algo
mejor y que hay cada vez mayor y mejor
empleo que viene de la mano de un gran
dinamismo económico, fruto de la gran
cantidad de inversión privada que está
llegando a ese país. No es cuento Sr.
Presidente, pregúntele a su Embajador.
Usted Sr. Presidente, no se si ha tenido
oportunidad de darse cuenta o le han
proporcionado información sus Embajadores,
que en los supermercados y tiendas del
mundo, cada vez se comercializan más
cantidades de productos como la quinua, las
alcachofas, los pimientos, los espárragos,
la páprika, los textiles, los taninos, el
pisco, químicos, plásticos, harinas de
pescado y una gama de otros productos con
valor agregado.
Su Embajador en Perú, Sr. Presidente, me
imagino, le habrá informado que las calles
de Lima y de gran parte del vecino país,
están atestadas de turistas que dejan
enormes cantidades de empleo y recursos al
pueblo peruano.
En los energéticos, que es el tema que más
conozco, Sr. Presidente, no se han utilizado
los subsidios para fomentar este dinamismo.
Los peruanos pagan precios internacionales
del petróleo. La gasolina y el diesel están
a más de $US 1 el litro mientras que acá
están a $US 0.50 por litro. Similar cosa
ocurre para los otros energéticos, donde
nuestros subsidios se van a los que más
tienen y a enriquecer a algunos con el
contrabando.
En Perú Sr. Presidente, la masificación del
uso del gas de Camisea avanza dinámicamente
en la conversión de industrias, comercios y
vehículos (más de 30 estaciones y 25,000
vehículos en sólo dos años) y todo de la
mano de un dinámico y regulado sector
privado.
Petroperu, su empresa estatal, está siendo
fortalecida empresarialmente y alejada de
manejos políticos. En breve iniciará una
gran modernización de la refinería de
Talara. Sus organismos de gestión de
inversiones y regulación, Perupetro y
Osinergmin respectivamente, están siendo
fortalecidos y la institucionalidad se
siente cada día más.
Nosotros Sr. Presidente, nos dimos el lujo
de frenar el proyecto de exportación de gas
natural a México y Estados Unidos y fuimos
impulsores de que el LNG llegue al Cono Sur.
En el Perú, la exportación empezará en menos
de dos años. Cerca a 60 nuevos contratos en
exploración y explotación con masiva
inversión privada resultarán en nuevos
descubrimientos, que alimentaran el mercado
interno, y le aseguro Sr. Presidente, que
más temprano que tarde, el gas llegará al
norte de Chile y Argentina a muy buenos
precios, generando regalías e impuestos.
Mientras en el vecino Argentina, muchos
hablan de no renovar o renovar parcialmente
el contrato de gas con Bolivia.
La petroquímica y la tan ansiada
industrialización de los hidrocarburos en el
vecino país avanzan muy rápidamente Sr.
Presidente y se harán de la mano de estable
legislación y con inversiones mayormente del
sector privado.
Puedo seguir abundando Sr. Presidente, pero
el espacio siempre resulta limitado. Quiero
concluir manifestándole con todo respeto,
que sólo he tratado ser reflexivo. A nuestro
lado tenemos una muestra fehaciente de lo
que debemos hacer y creo firmemente que
estamos equivocando el camino y la historia
habrá de juzgarnos.
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