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UNASUR y la integración energética
Es muy importante resaltar ciertos aspectos
de la reciente reunión de Presidentes de
Suramérica, tendiente a consolidar UNASUR.
En una coyuntura ideológica, política y
económica bastante complicada y con varios
roces entre los países de Suramérica, seguir
impulsando esta iniciativa, es muestra de
madurez de los gobiernos y voluntad política
integradora, más que necesaria para hacer
frente a otros bloques regionales en el
largo plazo.
Muchos aducirán que lo que se acordó o
avanzo en los acuerdos llegados, son solo
generalidades o banalidades y puede
considerarse un generoso nuevo saludo a la
bandera. Estamos plenamente de acuerdo en
que así es, pero el no intentar tratar de
impulsar y avanzar en un bloque integrador
Suramericano, con visión de largo plazo,
seria mucho mas criticable aun.
En materia energética, pensamos que no es el
momento mas adecuado, propicio ni oportuno
el intentar avanzar e impulsar integración o
política comunes en este importante tema.
Sinceramente, conceptuamos que cada país
anda en un sálvese quien pueda, en busca de
seguridad de abastecimiento energético y
mirando la forma de cómo paliar
individualmente los altos precios de la
energía.
Lo que viene aconteciendo en materia de gas
natural, es una muestra de la desconfianza y
divergencias que existe entre los países,
situación que esta llevando a que se
postergue el desarrollo infraestructura de
transporte de gas, y más bien se opte por el
mundialmente apetecido gas natural licuado (LNG).
Estamos siendo participes de como en todo el
contorno continental de Suramérica, se esta
llenando de plantas de regasificacion y
licuefacción, para recibir gas natural de
ultramar y enviar gas a fuera de la región.
Debe quedar claro que esta situación, no
beneficia económicamente en nada a los
países de Suramérica, y más bien tiene
radiantes de felicidad a constructores
internacionales y astilleros del mundo, para
la dotación de estas plantas y de barcos
metaneros respectivamente. Un gran fiasco
económico a todo nivel en virtud del elevado
costo por la ida y venida del gas en vez de
muchos más bajos costos de transporte por
gasoductos. Así están las cosas y en materia
eléctrica la situación no es muy diferente y
las interconexiones y proyectos eléctricos
son mas bien emergenciales y de
autoabastecimiento, y no acciones regionales
planificadas tendientes a una integración
energética.
Hemos redundado en muchas oportunidades, que
una verdadera integración energética “es el
desarrollo de políticas energéticas comunes,
la unión de mercados energéticos relevantes,
el libre transito de los mismos y el
desarrollo de marcos legales aplicables, tal
cual Suramérica fuera una sola nación, de
manera que se generen las inversiones
optimas, económicas y oportunas”. UNASUR
anda muy apartado de este principio o
concepto y creemos que tratar de proponer
avances en la temática energética resultara
en un boomerang en el corto y mediano plazo.
Hay muchas otras áreas donde políticas
comunes son mucho más fáciles de consensuar,
implementar o impulsar, incluso sobre lo ya
avanzado y que irían allanando el camino
para futura integración económica y
energética en el muy largo plazo. Una de
ellas, es sin duda la integración
migratoria. Diez años atrás, era
probablemente impensable que un ciudadano
boliviano, como el que escribe esta presente
entrega, portando únicamente su cedula de
identidad, pueda ingresar a una gran parte
de los países de Sur América. Lastimosamente
no podemos decir a todos y este es un área
donde se puede avanzar aun más para logar
una fluida y mucho más dinámica movilidad de
los habitantes de la región.
Hablamos de una simple cedula de identidad,
sin tener que pasar por utilizar los
tediosos y costosos pasaportes y mucho peor,
el tener que recurrir a la obtención de
visas para transitar entre países vecinos.
El tiempo, el desgaste y los costos
asociados que se incurren cuando debemos
presentarnos a los Consulados en busca de
una visa son dantescos. Uno o hasta tres
días para lograr el permiso para poder
ingresar y desplazarse a un país vecino no
es deseable. Lo anterior, es adicional al
tiempo perdido y los costos asociados que se
requiere para obtener documentos originales
necesarios para el visado.
Con lo anterior, también se evitarían el
tener que adquirir costosos pasaportes, que
muchas veces hasta escasean en los países de
la región, para poder obtener las visas y
desplazarse a través de las fronteras,
puertos o aeropuertos.
Lo de tiempos y costos esta además
relacionado a la eficiencia y la economía
que se nos puede dar en materia de
transacciones de cualquier índole. Empero,
esta además la sensación de seguridad e
integración personal que se siente al poder
desplazarse en un país vecino solo portando
el documento de identidad. Este simple
ejemplo de integración migratoria, si lo
cuantificaríamos, nos resultaría en
millonarios ahorros a la región, lo que se
traduce en mayor desarrollo, bienestar y
entendimiento.
Será posible instar a las Cancillerías de
los países de Sur América para trabajar en
una determinación vinculante para que todos
los ciudadanos podamos circular en los
países portando únicamente una cedula de
identidad? Si esto se logra y se mantiene
por un tiempo, no seria lógico y necesario
el pensar en establecer un solo sistema de
identificación regional para todos los
ciudadanos de la América del Sur? No es esto
lo que muy exitosamente ha logrado la
Comunidad Europea? Hace mucho que los
europeos se han dado cuenta que poniendo
obstáculos y barreras al tema migratorio,
solo se consigue frenar el desarrollo.
Hay una serie de otras políticas comunes que
podrían tratar de implementarse para allanar
el movimiento económico y el intercambio de
bienes y servicios, como el de facilitar las
conformación de empresas y entes jurídicos
en los distintos países y que son políticas
muy viables.
Felicitamos a los presidentes por seguir
impulsando UNASUR, pero los reflexionamos a
no seguir tratando de impulsar y forzar
integración energética, que consideramos ni
oportuno ni propicio en la coyuntura
económica, política, energética y social de
la región. Hay muchas otras áreas de
integración y acercamiento mucho más
sencillas de implementación como las
anteriormente mencionadas en el área
migratoria.
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