Precios de gas en el Cono Sur     

20/03/2006     

 

Ing. Alvaro Ríos R.

Secretario Ejecutivo de OLADE

Veinte anos atrás, nadie podrían haber imaginado la complicada coyuntura que se esta presentando respecto a los precios del gas natural. Esto no solo en Latinoamérica, sino en el mundo entero. Así, vemos como la problemática se ha extendido a Rusia, los países vecinos y Europa, donde la confrontación por los precios ha llegado a punto de alterar la seguridad de suministro.


En norte América, los precios del Henry Hub han llegado a niveles inimaginables de 14.00 $USMMBTU en los últimos meses el año pasado y donde México, probablemente, toma una de las peores partes, al tener este nodo como marcador de precios para la importación del producto hasta los puntos de consumo al interior del país.


De la misma manera, en el Cono Sur, la problemática de suspensión de exportaciones de gas de Argentina a Chile y la demanda establecida, ha hecho que se baraje un sin fin de posibilidades respecto a nuevos precios regionales o porque no decir precios internacionales del energético, que queramos o no se esta tornado en un commodity.


En el contexto de la teoría económica y por supuesto de oferta y demanda, podemos manifestar que los precios de gas natural, deberían ubicarse dentro de una banda que esta entre el costo marginal de largo plazo de explotar, explorar y transportar el producto mas una razonable utilidad y el costo de oportunidad de los productos energéticos de competencia para el gas natural que se desea reemplazar, incluyendo la competencia de gas con gas por supuesto.


Un poco de historia nos dice  que 20 años atrás, en el Cono Sur solo existía el gasoducto que unía las reservas de Bolivia con la demanda Argentina. Los precios de esta transacción, pasaron por varias etapas, de costos marginales a precios de costo oportunidad y hasta precios políticos de ayuda bilateral que oscilaron entre 1.00 $US/MMBTU hasta algo de mas de 4 $USMMBTU en frontera.


En los últimos 10 años, se ha construido el gasoducto Bolivia Brasil, con una arquitectura de precios asentada en un precio base de costo marginal e indexación a los fuel oils alternativos que se utilizan en la generación térmica, que al presente  esta en algo mas de 4.0 $US/MMBTU en destino.


En este mismo periodo, se han construido también los gasoductos entre Argentina y Chile, con una estructura de precios relacionada al precio del gas que marcaba un precio de oferta y demanda en la Argentina. Esto, por supuesto antes de la debacle económica de Diciembre de 2001 y cuyos precios se mantienen hasta el presente en el orden de los 2.80 a 3.50 $US/MMBTU en destino


Lo cierto es que el Cono Sur, al igual que el resto del planeta, esta debatiendo la necesidad de establecer precios de gas natural que compatibilicen los intereses de productores y consumidores. En esta dinámica, los intentos de importar gas vía LNG de otros confines del planeta, ciertamente confrontaran la dificultad de competir con precios internacionales de otros mercados, que como hemos visto, en el caso de Norte América y Europa están por arriba del los 6.00 a 7.00 $US/MMBTU y en el caso del Henry Hub en picos de hasta 14.00 $US/MMBTU.


Alternativas al gas natural para la generación de energía eléctrica existen en proyectos como el carbón y la energía hidráulica que ciertamente tienen algunas desventajas respecto al tema medioambiental, a los tiempos de implementación y la eficiencia que se logra con los proyectos en las plantas eficientes de ciclo combinado.


Latinoamérica y el Cono Sur en particular, en cualquier prospectiva energética de largo plazo que se analice, deben tratar de apuntalar el desarrollo de sus economías en una eficiente combinación de gas natural y energía hidráulica que es muy abundante en la región. Esto as su vez, permitirá aliviar la demanda de combustibles líquidos, que puede ser exportada a otros confines del planeta y se deja de lado la volatilidad e incertidumbre.


En este contexto de un nuevos precios de energéticos a nivel mundial, los países y las empresas involucradas en la región, deben hacer todos los esfuerzos por tratar de converger en un buscar precios de gas que reflejen el interés de los que producen y demandan.


La integración energética precisamente busca esto, es decir que se encuentre un camino de ida y vuelta de largo plazo, donde no existan perdedores ni ganadores y los energéticos beneficien a los países e involucrados privados en la temática energética.

 

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