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Ing. Alvaro Ríos
R.
Secretario Ejecutivo
de OLADE |
Voluntad política de los países es el primer paso para
tratar de consolidar verdadera integración energética a
nivel subregional y regional. Lo anterior, en
definitiva, se traduciría en mayores inversiones y
proyectos de infraestructura, mas seguridad en el
abastecimiento espantando así las temidas crisis
energéticas y finalmente en transacciones de energía
mucho más eficientes, que mejorarían substancialmente
los costos de energía que son vitales para el
desarrollo.
Para hacer analogía con
la energía y definir voluntad política, es muy
importante ver el avance que los países de
la región Sur Americana han dado en materia de
integración migratoria. Diez años atrás, era
probablemente impensable que un ciudadano Boliviano,
como el que escribe esta presente entrega, portando
únicamente su cedula de identidad, pueda ingresar a
todos los países de Sur América. Hablamos de una simple
cedula de identidad, sin tener que pasar por utilizar
los tediosos y costosos pasaportes y mucho peor, el
tener que recurrir a la obtención de visas para
transitar entre países vecinos. Nos imaginamos que esta
situación migratoria es ya un común entre casi todos los
países de Sur América, y de no ser así, pensamos que se
deberían hacer todos los esfuerzos para que ello ocurra.
Recordemos el tiempo,
el desgaste y los costos asociados que teníamos varios
años atrás cuando debíamos presentarnos a los Consulados
en busca de una visa. Uno o hasta tres días para lograr
el permiso para poder ingresar y deslazarse libremente
en un país vecino. Lo anterior, adicional al tiempo
perdido y los costos asociados que se requiere para
obtener documentos originales necesarios para el visado.
También recordar que se debía adquirir costosos
pasaportes, que muchas veces hasta escaseaban y no
permitían la facilidad en el libre transito de las
personas a través de las fronteras, de los puertos o
aeropuertos.
Lo de tiempos y costos
esta relacionado a la eficiencia y a la economía que se
nos puede dar en materia de transacciones de cualquier
índole, pero esta además la sensación de seguridad e
integración personal que se siente al poder desplazarse
en un país vecino solo portando el documento de
identidad. Este simple ejemplo de integración
migratoria, si lo cuantificaríamos, nos resultaría en
millonarios ahorros a la región, lo que se traduce en
mayor desarrollo y bienestar.
Será posible instar a
las Cancillerías de los países de Sur América para
trabajar en una determinación vinculante para que todos
los ciudadanos podamos circular en los países portando
únicamente una cedula de identidad? Si esto se logra y
se mantiene por un tiempo, no seria lógico y necesario
el pensar en establecer un solo sistema de
identificación regional para todos los ciudadanos de la
América del Sur? No es esto lo que exitosamente ha
logrado
la Comunidad Europea? Mucho tiempo hace que se han dado
cuenta que poniendo obstáculos y barreras al tema
migratorio, solo se consigue frenar el desarrollo.
Cambiemos los
ciudadanos o personas por moléculas de gas o electrones
que requieren fluir casi irrestrictamente y en forma
continua de un país hacia el otro. Veremos, que de la
misma manera que en la temática migratoria, si
facilitamos las transacciones y hacemos fácil el
movimiento de estos productos energéticos, habremos
logrado inmensos ahorros y beneficios para nuestros
pueblos. Eso es integración energética y si es
beneficioso es necesario y si es necesario hay que
hacerlo realidad.
Para avanzar con
integración se requiere la construcción y
materialización de muchos mas proyectos binacionales y
multinacionales de líneas de transmisión eléctrica y
gasoductos. Es paso fundamental entonces el trabajar en
un sistema armónico de reglas y condiciones para el
libre transito de los energéticos, que sin duda se
traducen en mejores costos y eficiencia para los mismos.
A este efecto, desde
OLADE y conjuntamente otros organismo vinculados a la
integración y la energía, se tratara firmemente de
impulsar avances para crear institucionalidad regional y
poder establecer a futuro la firma de una “Carta
Latinoamericana de Energía”. Esto es nada más que el
paraguas o vínculo jurídico institucional que debe irse
puliendo para así lograr el ansiado proceso integrador.
Proceso por cierto tedioso, complicado y de largo plazo,
pero muy necesario.
Paralelamente, también
se debe diseñar la instancia donde podamos debatir las
divergencias y los conflictos que se presenten en el
ámbito energético. Nada más costoso y contrario a la
integración, que no tener una instancia regional para
resolver nuestros problemas. Esto también requiere de
institucionalidad. Una región sin institucionalidad mas
difícilmente se podrá integrar, lo que trasciende en
mayores costos y menos desarrollo.
El proceso migratorio
que hemos explicado y que se ha ido dando, debe hacernos
dar cuenta que debemos tomar las iniciativas en materia
de verdadera de integración energética. Voluntad
política para algo que a luces, se ve como necesario
realizar.
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