 |
|
Winston
Estremadoiro |
Me enteré que un amigo argentino, profesional, clase
media alta, apartamento en el estirado Barrio Norte de
la capital porteña, pagaba el equivalente de $10 dólares
por su gas domiciliario. Algo me picó por dentro. Ni
bien llegué a casa, revisé los recibos por consumo de
gas y constaté que en promedio el servicio es arriba del
50% más caro. ¿Cómo es eso? Sin poner las manos al fuego
por la eficiencia de quienes al rescoldo del favor
político se repartieron el negocio del gas domiciliario,
no cuadra que fuera solo su codicia la que determinase
tal desequilibrio. Hay otra razón de fondo.
Tiempo hace que lanzo saetas sobre el precio boludario,
digo solidario, del gas que Bolivia le vende a su vecino
del sur. Acompaña la confirmación de mis peores
sospechas el Libertango de Astor Piazzola, con el
cadencioso descendo de su bandoneón y la grave tristeza
del cello de Yo Yo Ma, que mucho gusto me dará compartir
con quien lo aprecie, innovando la lectura de acuciantes
temas con una apropiada música de fondo.
Postulo que el gas de bolivianos muertos de hambre
subvenciona el buen pasar de atildados bonaerenses; que
nunca tan bien puesto el bolitas, sinónimo del
argentinísimo boludos con que allí se nos tilda, que
cuando mantienen precios de regalo del gas. Es casi
política de Estado, una constante de gobiernos tan
disímiles como los de Sánchez de Lozada, Mesa Gisbert y
Morales Ayma.
No es semblanza derrotista o autoflagelante, pero
empiezo con una invocación a dejar de ilusionarnos con
llegar a ser Suiza con el gas, cuando apenas calificamos
como caricatura de Afganistán en Sudamérica. Para colmo,
con fundamentalistas y talibanes aymara que leen en
coca, en vez de islamistas que reciten el Corán.
Comparen cifras de Argentina y Bolivia: 40 millones de
argentinos (un par de ellos, compatriotas), contrastan
con 9 millones en esta Bolivia vacía. Sugieren que, como
decía Alberdi, gobernar es poblar y que deberíamos
llenarnos de inmigrantes, en vez de que acabar a tiros
entre los 4 gatos collas, cambas y chapacos que somos.
El producto bruto argentino es casi 20 veces el nuestro.
Sus reservas de oro y divisas son casi 16 veces las del
Banco Central de Bolivia. En promedio, cada argentino
tiene casi 5 veces más ingresos que un boliviano.
¿Habrá un estudio de las décadas de provisión de
petróleo boliviano a Argentina? El segundo volumen será
el del gas natural. Sospecho que el denominador común de
ambos es la ingenua negociación de los bolivianos. Parte
del petróleo fue pagado con elefantes blancos como el
ferrocarril Santa Cruz-río Mamoré, del que hoy ya no
quedan ni durmientes ni rieles. Por años bombearon
hidrocarburos al otro lado en Madrejones. Junto con
negociados como los carritos Hanne de la época de García
Meza, son pases matreros donde nos han metido la pierna
bailando la milonga argentina en negocios bilaterales.
Hoy las noticias traen acordes del próximo tango
arrabalero. Bolivia y Argentina han acordado aumentar
los volúmenes de exportación de gas boliviano a partir
de junio 2008. El acuerdo final será firmado por el
presidente Morales y su par argentino Kirchner: "no han
habido temas de obstáculo importantes y sólo faltan
detalles" que se esperan cerrar en la próxima sesión,
puntualizó el vicepresidente García.
Me late que será otra arremetida de pierna argentina y
otra metida de pata boliviana. Porque viene precedido de
gas vendido a menos de un dólar; luego el acuerdo
vigente hasta diciembre, donde el gas boliviano se elevó
a $US 5,00: bastaba averiguar los márgenes de lucro de
empresas energéticas argentinas, para ver que bien se
podía negociar $US 7,50 sin que pestañeen los
argentinos, o sus bombillas eléctricas.
Más aún, cabe preguntarse si los negociadores bolivianos
se percatan que en el acuerdo a firmarse están
desperdiciando la oportunidad histórica de ser nodo
energético del Cono Sur. El show de la 'nacionalización'
y la renuencia a ofrecer seguridad jurídica a las
inversiones extranjeras, han sido tiros en el pié con
que el gobierno de Evo Morales ha saboteado tan
importante coyuntura. Argentina, país más 'confiable',
tomará la batuta en proveer gas desde Tarija a 7
provincias argentinas, a Paraguay, Uruguay y al sur
brasileño. Ya hacen carambola recibiendo gas boliviano a
precio bajo, para revenderlo a Chile a un mayor precio.
Bolivia, bien gracias, proveerá materia prima para que
otros lucren con el transporte y la venta a sus mercados
naturales.
Hoy el plan reelectoral de Néstor Kirchner se basa en
tres nueve: reducir inflación a 9% (está en 12,3%),
reducir desempleo a 9% (está en 11,6%) y mantener una
tasa de crecimiento anual de 9%, que Argentina tiene
desde el año 2003. Del lado boliviano, la aritmética
canalla del crecimiento al 4%, que hoy ufana, significa
que no progresamos. Oculta que vivimos de la limosna
ajena; de las remesas de miles que se van a cualquier
parte a trabajar de lo que sea; de precios altos de
minerales que no pagan regalías; de la cocaína.
El gas a la Argentina, significa decenas de millones por
cada dólar de diferencia entre lo que se negociará y lo
que se debería cobrar por un energético que es vital a
la bonanza económica de nuestro vecino. Sugiero a
nuestros negociadores, que las centenas de millones de
dólares del diferencial de precio entre $US 5.00 y $US
7.50, a lo largo de 20 años, sea compensado en un
programa binacional de desarrollo. Uno en que el
olvidado y heroico sur boliviano, del Chaco, los
Chichas, los Cinti, los Lípez; de Tarija, Potosí y
Charcas, se incorpore al uso masivo de ese energético
limpio. Que esas regiones vecinas a Argentina, pudieran
al menos alcanzar los niveles de calidad de vida de sus
provincias del norte, la parte más pobre de la tierra de
Sarmiento y que tiene un trato especial en la
distribución de su inversión social.
|