Argentina en el ABC de burradas del gas

winston@supernet.com.bo 

Octubre 2006     

 

Winston Estremadoiro

Me enteré que un amigo argentino, profesional, clase media alta, apartamento en el estirado Barrio Norte de la capital porteña, pagaba el equivalente de $10 dólares por su gas domiciliario. Algo me picó por dentro. Ni bien llegué a casa, revisé los recibos por consumo de gas y constaté que en promedio el servicio es arriba del 50% más caro. ¿Cómo es eso? Sin poner las manos al fuego por la eficiencia de quienes al rescoldo del favor político se repartieron el negocio del gas domiciliario, no cuadra que fuera solo su codicia la que determinase tal desequilibrio. Hay otra razón de fondo.


Tiempo hace que lanzo saetas sobre el precio boludario, digo solidario, del gas que Bolivia le vende a su vecino del sur. Acompaña la confirmación de mis peores sospechas el Libertango de Astor Piazzola, con el cadencioso descendo de su bandoneón y la grave tristeza del cello de Yo Yo Ma, que mucho gusto me dará compartir con quien lo aprecie, innovando la lectura de acuciantes temas con una apropiada música de fondo.


Postulo que el gas de bolivianos muertos de hambre subvenciona el buen pasar de atildados bonaerenses; que nunca tan bien puesto el bolitas, sinónimo del argentinísimo boludos con que allí se nos tilda, que cuando mantienen precios de regalo del gas. Es casi política de Estado, una constante de gobiernos tan disímiles como los de Sánchez de Lozada, Mesa Gisbert y Morales Ayma.


No es semblanza derrotista o autoflagelante, pero empiezo con una invocación a dejar de ilusionarnos con llegar a ser Suiza con el gas, cuando apenas calificamos como caricatura de Afganistán en Sudamérica. Para colmo, con fundamentalistas y talibanes aymara que leen en coca, en vez de islamistas que reciten el Corán. Comparen cifras de Argentina y Bolivia: 40 millones de argentinos (un par de ellos, compatriotas), contrastan con 9 millones en esta Bolivia vacía. Sugieren que, como decía Alberdi, gobernar es poblar y que deberíamos llenarnos de inmigrantes, en vez de que acabar a tiros entre los 4 gatos collas, cambas y chapacos que somos. El producto bruto argentino es casi 20 veces el nuestro. Sus reservas de oro y divisas son casi 16 veces las del Banco Central de Bolivia. En promedio, cada argentino tiene casi 5 veces más ingresos que un boliviano.


¿Habrá un estudio de las décadas de provisión de petróleo boliviano a Argentina? El segundo volumen será el del gas natural. Sospecho que el denominador común de ambos es la ingenua negociación de los bolivianos. Parte del petróleo fue pagado con elefantes blancos como el ferrocarril Santa Cruz-río Mamoré, del que hoy ya no quedan ni durmientes ni rieles. Por años bombearon hidrocarburos al otro lado en Madrejones. Junto con negociados como los carritos Hanne de la época de García Meza, son pases matreros donde nos han metido la pierna bailando la milonga argentina en negocios bilaterales.


Hoy las noticias traen acordes del próximo tango arrabalero. Bolivia y Argentina han acordado aumentar los volúmenes de exportación de gas boliviano a partir de junio 2008. El acuerdo final será firmado por el presidente Morales y su par argentino Kirchner: "no han habido temas de obstáculo importantes y sólo faltan detalles" que se esperan cerrar en la próxima sesión, puntualizó el vicepresidente García.


Me late que será otra arremetida de pierna argentina y otra metida de pata boliviana. Porque viene precedido de gas vendido a menos de un dólar; luego el acuerdo vigente hasta diciembre, donde el gas boliviano se elevó a $US 5,00: bastaba averiguar los márgenes de lucro de empresas energéticas argentinas, para ver que bien se podía negociar $US 7,50 sin que pestañeen los argentinos, o sus bombillas eléctricas.


Más aún, cabe preguntarse si los negociadores bolivianos se percatan que en el acuerdo a firmarse están desperdiciando la oportunidad histórica de ser nodo energético del Cono Sur. El show de la 'nacionalización' y la renuencia a ofrecer seguridad jurídica a las inversiones extranjeras, han sido tiros en el pié con que el gobierno de Evo Morales ha saboteado tan importante coyuntura. Argentina, país más 'confiable', tomará la batuta en proveer gas desde Tarija a 7 provincias argentinas, a Paraguay, Uruguay y al sur brasileño. Ya hacen carambola recibiendo gas boliviano a precio bajo, para revenderlo a Chile a un mayor precio. Bolivia, bien gracias, proveerá materia prima para que otros lucren con el transporte y la venta a sus mercados naturales.


Hoy el plan reelectoral de Néstor Kirchner se basa en tres nueve: reducir inflación a 9% (está en 12,3%), reducir desempleo a 9% (está en 11,6%) y mantener una tasa de crecimiento anual de 9%, que Argentina tiene desde el año 2003. Del lado boliviano, la aritmética canalla del crecimiento al 4%, que hoy ufana, significa que no progresamos. Oculta que vivimos de la limosna ajena; de las remesas de miles que se van a cualquier parte a trabajar de lo que sea; de precios altos de minerales que no pagan regalías; de la cocaína.


El gas a la Argentina, significa decenas de millones por cada dólar de diferencia entre lo que se negociará y lo que se debería cobrar por un energético que es vital a la bonanza económica de nuestro vecino. Sugiero a nuestros negociadores, que las centenas de millones de dólares del diferencial de precio entre $US 5.00 y $US 7.50, a lo largo de 20 años, sea compensado en un programa binacional de desarrollo. Uno en que el olvidado y heroico sur boliviano, del Chaco, los Chichas, los Cinti, los Lípez; de Tarija, Potosí y Charcas, se incorpore al uso masivo de ese energético limpio. Que esas regiones vecinas a Argentina, pudieran al menos alcanzar los niveles de calidad de vida de sus provincias del norte, la parte más pobre de la tierra de Sarmiento y que tiene un trato especial en la distribución de su inversión social.
   

 

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