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Argentina y Chile aceleran la integración energética en la región

Argentina consolida su propuesta integradora a partir de la flamante designación de Alejandro Sruoga como presidente de la Comisión de Integración Energética Regional, CIER ,y de la firma por parte del Ministerio de Energía de un nuevo acuerdo binacional de intercambio de gas natural y electricidad con Chile.

Dos noticias de los últimos días revalidan el rol de liderazgo que está destinado a desempeñar Argentina a la hora de ampliar y generalizar la colaboración energética en toda la región. Por un lado, la elección del secretario de Energía Eléctrica de la Nación (Argentina), Alejandro Sruoga, para presidir la Comisión de Integración Energética Regional (CIER) durante los próximos dos años. Por otro, la revalidación del XXVIII Protocolo Adicional al Acuerdo de Complementación Económica con Chile.

La primera decisión se tomó, de modo unánime, durante la 53° reunión del Comité Central de la CIER, en el marco del V Congreso CIER de la Energía que acaba de desarrollarse en la ciudad colombiana de Medellín. La llegada de Sruoga a la presidencia de la entidad se da tras 15 años sin que un argentino ocupe dicho cargo. De acuerdo con el funcionario, es momento de estrechar lazos y garantizar un suministro de energía confiable y seguro para todos, más allá de las fronteras geográficas. “Un eje central de mi gestión para el próximo bienio consistirá, justamente, en tumbar las barreras políticas, regulatorias o de protección de industrias en pos de promover los beneficios económicos de la integración energética”, prometió.

En cuanto a la segunda novedad, el ministro de Energía y Minería de la Nación, Juan José Aranguren, comunicó que junto con su par chileno, Andrés Rebolledo, selló un convenio de colaboración binacional con foco en la energía. La rúbrica, que se llevó a cabo durante el XLVII Encuentro de Ministros de la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE) celebrado en Buenos Aires, apunta a establecer las condiciones para las operaciones de intercambio de gas natural y electricidad entre los dos países. Su objetivo principal es contribuir de manera eficiente a satisfacer la demanda interna de energía en la Argentina y Chile a partir de los términos del referido Protocolo, que data de 1991. El convenio estipula que las operaciones complementen los sistemas de abastecimiento de uno y otro mercado ante restricciones en la capacidad de transporte, carencias temporales o estacionales de recursos, y eventuales situaciones de emergencia o de calamidad pública que produzcan una falta temporal de suministro.

Ayuda mutua

En palabras de Aranguren, el acuerdo con Chile favorece la ayuda mutua y fortalece los vínculos bilaterales. “En el largo plazo, también posibilitará la generación de condiciones para intercambios comerciales de mutuo beneficio, a la par de impulsar el desarrollo de la industria en ambos lados de la Cordillera de los Andes”, señaló.

En la misma sintonía, Rebolledo calificó el convenio como “un paso importante” para que la Argentina y Chile vuelvan a conectarse. “Nuestras naciones son energéticamente complementarias”, resaltó.

Vale aclarar que las operaciones de intercambio previstas en el Protocolo podrán realizarse siempre que no se afecte la seguridad de suministro energético del mercado de procedencia, respetando la prioridad de abastecimiento de su demanda interna. Asimismo, los envíos deberán estar sujetos a la autorización previa que fije la legislación de cada Estado, con un plazo de hasta 12 meses contados desde la fecha de la autorización para que se efectúe la devolución de la energía entregada.

(Revista Energía – con información de El Inversor)

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