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“El B-Sisa ha cumplido su misión fundamental”

La principal autoridad del ente regulador evalúa los aportes del sistema de control a cuatro años de su implementación. La ANH es considerada un modelo en el uso de nuevas tecnologías.

 

Cuatro años del B-Sisa ¿Qué evaluación se puede hacer?
El B-Sisa ya cumplió la misión fundamental para la cual fue creado que era el control informático de los combustibles. Ya nadie puede acumular o contrabandear. Lo que queremos ahora es avanzar, por ejemplo, para apoyar a la aduana en el control de vehículos indocumentados. El B-Sisa ha tenido una tarea fundamental de ordenar el parque automotor, de sincerar las cifras y de ayudar a otras instituciones como la Aduana, la Policía o la Autoridad de Telecomunicaciones y Transporte. Lo que buscamos es que la suma de estos dispositivos, el B-Sisa o el SOAT, ayuden a que nuestras urbes se conviertan en ciudades inteligentes.

¿Cuánto ha beneficiado la implementación del B-Sisa al país?
Si bien no hay cifras de lo ilegal, la estimación al año 2008 era que alrededor de 150 millones de dólares por año se desangraban por la vía del contrabando o del uso ilícito de los combustibles, como la explotación ilegal del oro o la madera, que emplean principalmente diésel.

¿Este salto tecnológico ha sido una constante en la ANH?
La Agencia Nacional de Hidrocarburos tiene en la actualidad un centro de procesamiento de datos que debe ser uno de los mejores dentro de las instituciones del Estado, del mismo nivel que el que tiene el Ministerio de Economía y Finanzas o del Banco Central. Debemos cuidar y mejorar nuestros sistemas. Hemos gastado alrededor de 8 millones de dólares.
Los controles de la ANH redujeron drásticamente el contrabando de combustibles, un factor que distorsionaba la subvención de los hidrocarburos.
La subvención de hidrocarburos ahora debe estar bordeando los 150 millones de dólares, cuando en su momento llegó a 1.000 millones de dólares. El presidente Morales define a la subvención como un cáncer que puede dañar la economía del país. Es por eso que se han tomado recaudos. Antes se compraba GLP, ahora con las plantas separadoras y mejoras en las refinerías ya no lo hacemos, al igual que la gasolina. Definitivamente la disminución del precio del crudo ha ayudado en ese sentido. Hay un conjunto de medidas que va paliando la subvención.

¿Se podría ir subiendo de a poco el precio de los combustibles para definitivamente sincerar los valores?
No se tiene pensado, porque es un tema sensible para la población, pero se está viendo otras áreas como la disminución de la subvención al gas natural para el sector industrial efectuada hace dos meses. De 0,57 centavos de dólar se subió hasta 1 dólar por millar de pie cúbico. Ya se viene pagando desde mediados de septiembre. Ya se habló con los industriales y, obviamente, a nadie le gusta que se le cobre de la noche a la mañana, pero ellos sabían que tenían sus precios sumamente bajos. Esto aplica tanto para privados como estatales.

¿Qué avances se ha tenido en GLP?
En la actualidad estamos con las dos plantas separadoras de líquidos en Río Grande y Gran Chaco, estamos afinando a través de las gerencias de comercio internacional de YPFB, para vender contratos a Paraguay, Uruguay, Perú e incluso Argentina el GLP excedente. Ahora lo bueno, como resumen, podemos decir que ningún boliviano puede quejarse de que le falte GLP, gas natural, ni gasolina, ni diésel como en el pasado.

¿Cómo está el consumo de combustibles en el mercado interno?
Se consume toda la gasolina que produce Bolivia. Hablamos de un promedio diario de 4 millones de litros. En diésel aproximadamente son 5.2 millones. Se vende un poco más de diésel que gasolina en Bolivia por el tema del agro y del transporte. En GLP se venden 120.000 garrafas todos los días.

¿Cuánto ha bajado el consumo de GLP con el ingreso del gas natural?
El GLP siempre tendrá su espacio, porque el tema del gas natural precisa de los ductos, aunque ahora se maneja también el gas natural licuado. Pese a ello, la garrafa siempre tendrá su mercado. Ha habido un desplazamiento tal vez de un 4 ó 5%, pero el sueño que tenemos es que todos los vehículos sean a gas natural. En este momento, de 1,2 millones de vehículos existentes en el parque automotor nacional alrededor de 350.000 vehículos ya se mueven a gas.
De igual forma, en cuanto a instalaciones de redes de gas domiciliario, hablamos de casi 800.000 instalaciones, lo que multiplicado por un promedio de cinco personas por familia, nos habla de un beneficio para 4 millones de bolivianos utilizando el gas natural en sus casas.

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