Brasil busca fabricar vehículos a GNV y etanol en Bolivia

El objetivo del proyecto es divulgar los usos de estos combustibles como fuentes de energía limpia y eficientes.

Es una propuesta ambiciosa pero factible de ser una realidad. El Instituto Surear de Brasil puso su mirada en Bolivia para montar, a mediano plazo, una fábrica de vehículos que utilice como combustible gas natural vehicular (GNV) y alcohol industrial, también conocido como etanol, reveló el secretario ejecutivo del centro de investigación con sede en Brasilia, Fabrizio Cedraz Gazpar.
El investigador académico mencionó dos condiciones inmejorables que tiene el país para esbozar el proyecto: “una eficiente infraestructura de suministro de GNV que logró montar el Estado como ningún otro país en Sudamérica”, pero fundamentalmente “un combustible de calidad inigualable” por las características del gas natural boliviano.
Frente a esta realidad, la planta que podría revolucionar la industria automotriz no sólo en América Latina, sino en el mundo, a decir de Cedraz, tendría como sede la ciudad de El Alto de La Paz. La altura a la que se encuentra esta ciudad, aproximadamente a 3.500 metros sobre el nivel del mar, “serviría como centro de pruebas para conocer el nivel de rendimiento de las unidades que la fábrica podría llegar a producir”, señala Cedraz.
La ciudad de La Paz, por su topografía, es una capital caprichosa, pues tiene zonas geográficas empinadas, razón por la cual el GNV es un combustible resistido por los propietarios de vehículos, sobre todo del transporte público.
Al respecto, Cedraz reconoce que en algún momento el motor de rodado a GNV puede llegar a perder potencia, pero aclaró que en el caso del prototipo que está promoviendo Brasil no sólo utiliza gas, sino también etanol.
“Aquí está la diferencia. El alcohol mezclado con el GNV convierte al combustible en un factor decisivo para que el motor pueda recuperar potencia”, asegura el investigador.
Para Cedraz, precisamente se trata de informar a los usuarios del GNV en Bolivia, Perú y Chile, que el gas natural combinado con el etanol es un combustible no sólo amigable con el medio ambiente, sino poderoso para cualquier máquina.
Bajo el denominativo de “Travesía Bioceánica Etanol-Gas Natural Vehicular (E-GNV)” en Bolivia, Cedraz llegó al país para divulgar el uso de combustibles como fuente de energía limpia.
Como parte de la Travesía Bioceánica E-GNV, el equipo del Instituto Surear estuvo en Brasilia el pasado 23 de enero de 2015, donde presentó el proyecto al Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil.
En la oportunidad, el proyecto fue expuesto a invitados y representantes de las embajadas de Bolivia, Perú y Venezuela, además de instituciones públicas, empresas y entidades interesadas, informó la Embajada del Brasil en La Paz.

Integración Latinoamericana
La Embajada de Brasil informó que el pasado 20 de enero inició en Brasil la Travesía Bioceánica E-GNV. El recorrido es una iniciativa pionera que utiliza un vehículo abastecido exclusivamente con etanol y gas natural vehicular para hacer el recorrido entre Brasil y Chile, pasando por Bolivia y una breve incursión al Perú, señaló la legación diplomática.
El objetivo del proyecto es divulgar los usos de esos combustibles como fuentes de energía limpia, ambientalmente responsables y eficientes, capaces de generar desarrollo económico y social, promover la integración de los países sudamericanos y la internacionalización de la cadena de biocombustibles, apuntó la embajada brasileña.
Los desafíos que tiene el instituto brasileño tienen que ver con hacer realidad “un sistema de distribución regional, proponiendo la creación de Corredores Alternativos de Integración para Sudamérica y de Centros de Conversión Autorizados, para exportación de vehículos habilitados para uso de GNV con garantía de las montadoras”, dijo Cedraz.

Rodado con kit de 5ta generación
Para mostrar con el ejemplo lo que predica y pretende masificar no sólo en su país, sino en América Latina, comenzó el recorrido en un vehículo Marca Ford catalogado bajo el código Ka Hatch 2014/2015. El vehículo lleva la marca de la Travesía Bioceánica E-GNV y de las empresas que la apoyan.
El rodado de última generación está provisto de tres tanques para GNV con capacidad para llevar hasta 24,5 m3 de gas natural y consta de un motor de 1.000 caballos de fuerza.
La novedad del vehículo es que además funciona con etanol, para lo cual tiene un dispositivo de quinta generación que convierte al móvil en una máquina con plena autonomía y capaz de usar el combustible líquido, si así lo requiere la máquina en su momento.
El kit de gas de 5ta generación es único en el Brasil, mientras que en Bolivia actualmente se usan Kits de 2da y 3ra generación.

 

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