ENERGY PRESSGAS Y PETRÓLEO

Contrato con Brasil: entran los privados

Luego de la finalización del Contrato de Compra-Venta de gas natural entre YPFB y Petrobras, en 2019, podría existir un tiempo de “conciliación” de cuentas -como anunció recientemente el presidente de YPFB, Guillermo Achá- para compensar los volúmenes máximos no tomados por el país vecino (make-up gas) durante la vigencia del acuerdo GSA. Según Achá, ese tiempo podría tomar unos dos años más.
A partir de entonces, podría escribirse una nueva historia en la historia gasífera boliviana, ya que, como se viene anunciado en Brasil y Bolivia, la empresa privada brasileña ingresará al mercado a tomar volúmenes de gas de acuerdo a sus necesidades, ya sea para generación eléctrica, consumo industrial o distribución domiciliaria.
Para Álvaro Ríos, director de la consultora energética Gas Energy, esta tendencia ya se está dando en mercados como los de Argentina, Paraguay y Perú y, en el caso de Brasil, la tendencia es creciente a raíz de la masiva venta de activos de Petrobras.
“La nueva dinámica de la región ya no es una integración tan política, sino es una integración mas económica, más comercial, más de negocios. Petrobras va negociar con productores nacionales, con (proveedores) GNL y con Bolivia. De la misma manera los productores privados van a venir a buscar gas de Bolivia, van a buscar GNL y producción propia de Brasil y van a negociar lo mejor que puedan en aspecto de precio, de tiempo, de take or pay, de delivery or pay, de make-up gas, todas las cláusulas que tiene el gas”, señaló.
Para el analista en energías, Francesco Zaratti, las actuales reservas certificadas son un misterio, pero seguramente no califican para plantear un contrato “en firme” de 20 años, ni existe el interés de Petrobras en explorar nuevas áreas; las relaciones políticas con Brasil han sido innecesaria e irresponsablemente tensionadas por parte del Gobierno boliviano y seguimos atrasados en la conformación de un equipo negociador a la altura del desafío.
“En todo caso, ese asunto del make-up gas no es tan relevante como la renovación en firme del contrato. La noticia que llegó desde Brasil y fue confirmada por el vicepresidente, según la cual el Gobierno de ese país estaría dispuesto a comprar el 50% del volumen actual (15 MMmcd) a partir del año 2020, no es tan negativa si se interpreta que el otro 50% deberá negociarse directamente con los distribuidores y los Estados fronterizos que, definitivamente, necesitan el gas boliviano”, expresó.

LAS NEGOCIACIONES
La presidente de la Cámara Boliviana de Hidrocarburos y Energía (CBHE), Claudia Cronenbold, consideró que la demanda total que va a requerir Brasil puede ser la misma o incluso mayor, dependiendo de las negociaciones, pero lo que va a cambiar es la forma en que se negociarán esos volúmenes.
“En estos momentos ese escenario se está viendo. Lo que vemos es una oportunidad grande para negociar diferentes condiciones y mejorar nuestro precio promedio, pero también incrementa el grado de complejidad del proceso de negociación porque van a ser varios actores, ya no solo uno como lo es hasta ahora”, dijo.
El analista Mauricio Medinaceli, por su parte, dijo que si bien las relaciones diplomáticas son importantes, un nuevo proyecto de compra y venta de gas entre ambos países debería estar acotado y delineado por la parte técnica. “La fórmula actual funcionó en ambos contextos de precios (altos y bajos) en este sentido, vale la pena no desechar dicha fórmula para el futuro”, sostuvo.
Álvaro Ríos, sin embargo, cree que la política es un tema muy aparte. “Lo que sí creo es que, para Brasil, pagar 2 dólares el millón de BTU de gas a una alternativa que existe, no es de vida o muerte. Para Bolivia, que no haya o que bajen las ventas, es de vida o muerte. Lo segundo, es que Brasil necesita el gas boliviano, pero no podemos ir a negociar sin reservas, hay que certificar esas reservas”, añadió.

 

Para el Gobierno es  una nueva oportunidad

Para el ministro de Hidrocarburos y Energía, Luis Alberto Sánchez, “la idea de abrir el mercado” ya es un hecho. “Entonces yo tengo la oportunidad de vender mi gas, de hacer una subasta, de llegar a acuerdos con empresas distribuidoras importantes para vender a mejores precios, esa es la realidad”, planteó.
Según la autoridad, el ministro de Minas y Energía de Brasil, Fernando Bezerra Coelho Filho, tiene previsto una visita a Bolivia en las próximas semanas, lo que se presenta como la mejor oportunidad para iniciar la consolidación del país no sólo como vendedor, sino como distribuidor. “Lo mejor que le puede pasar a Bolivia es que al abrir el mercado (de Brasil) nosotros podamos tener una negociación directa con las distribuidoras”, subrayó.
Luis Alberto Sánchez puntualizó que ya se tienen reuniones adelantadas con autoridades del gobierno y empresarios brasileños, a los que se les ha presentado la oferta boliviana, los planes de exploración y las inversiones, “pero jamás nos han puesto como condición las reservas”, aseveró.
Respecto a la privatización de activos de Petrobras, que podría comprometer al Gasoducto Bolivia-Brasil, Sánchez manifestó que Bolivia tiene una parte accionaria “y además se podría participar en la compra de algunos bienes de transporte u otros en el lado brasileño, que nos favorezcan a la comercialización”, apuntó.
De acuerdo con datos del Ministerio de Hidrocarburos y Energía, actualmente se producen 31 MMmcd de gas natural y para el año 2022 se producirán 74 MMmcd.
De los 11 trillones de pies cúbicos (TCF) de reservas de gas certificadas, se podrían contar con 17. “En base a esas proyecciones tenemos un escenario de oferta – demanda entre el año 2016-2030 (…). En función a eso negociaremos los mejores precios. Yo soy super optimista que los precios de los nuevos contratos a partir de hoy van a ser muchísimo mejores”, concluyó.

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