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Crisis en Catar: el Golfo Estalla

Por: Andres Tovar

Catar es el productor más grande del gas natural licuado del mundo. En el país funcionan 11 fábricas, que producen más de 80 millones de toneladas de gas anualmente. Sin embargo, el conflicto diplomático contra Catar ha generado mucha preocupación por la posible suspensión de suministros del gas al mercado europeo.

El 5 de junio Arabia Saudita, Egipto, EAU y Baréin cortaron lazos diplomáticos con Catar por considerar que ese país proporciona ayuda y financiación a organizaciones terroristas. Posteriormente, Yemen, Libia, Maldivas, Mauricio, Mauritania y Comoras se unieron a esta medida, mientras que Yibuti redujo su representación diplomática en territorio catarí. Al boicoteo de Catar también se han unido otros países africanos. El 10 de junio las autoridades de Níger anunciaron que habían retirado a su embajador en Doha en solidaridad con los países árabes.

Asimismo, Chad y Senegal también anunciaron la retirada de sus representantes diplomáticos en Catar, mientras que Gabón ha criticado las políticas de este país del Golfo Pérsico.

A pocas horas de anunciarse la medida diplomática, el vicepresidente de la junta directiva del gigante gasístico ruso Gazprom, Alexandr Medvédev, no descartó que la tensión entre las monarquías del Golfo pudiera afectar a las exportaciones de gas natural licuado. “No sé si sucederá o no. Cuando el mercado tiembla por una u otra razón, es más interesante para los especuladores, que ganan con las fluctuaciones”, dijo. Así, en el peor de los escenarios, la interrupción de suministros de gas catarí podría convertirse en realidad, ya que una parte significativa de las exportaciones pasan a través de Egipto, que se unió a los países que rompieron relaciones diplomáticas con Doha.

Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos también podrían prohibir que buques cataríes usaran sus aguas para exportar su gas al mercado global. Los consumidores principales del gas natural licuado catarí –Japón, China, Corea del Sur e India, así como diversos países europeos– ya han expresado su preocupación por el posible cese de abastecimiento y esperan que Egipto garantice el acceso de los tanqueros cataríes al canal de Suez.

No es petróleo, es gas

Mientras que los mercados petroleros “parecen impermeables al riesgo geopolítico” que supone la crisis diplomática con Catar, el combustible a analizar “no es el petróleo, sino el gas”, afirmó recientementeBloomberg, que advierte de que si esta disputa no se resuelve rápidamente, “puede significar un verano caluroso en el Golfo”.

Catar es uno de los productores de petróleo más pequeños de la OPEP, con 618.000 barriles por día, pero su poder real proviene de ser el mayor exportador de gas natural licuado del mundo, y cualquier intento de detener las exportaciones de Catar desembocaría en “una importante crisis” que provocaría “una seria respuesta” de los principales compradores de gas natural licuado:

Japón, Corea del Sur, China y la India. Y el escenario puede ser aún más complicado. Si la crisis continúa aumentando, “la represalia más seria” por parte de Catar sería cortar las exportaciones de gas natural a los Emiratos Árabes Unidos a través del oleoducto Dolphin. Este proyecto, que

agrupa a las compañías Total (24,5%), Occidental (24,5%) y la empresa de inversiones estratégicas de Abu Dabi Mubadala (51%), suministra más de 2.000 millones de pies cúbicos (56.600 millones de litros) al día, más de una cuarta parte del consumo del país, así como unos 160.000 barriles diarios de gas natural condensado y gas natural licuado. Además, alrededor de 200 millones de pies cúbicos diarios (5.663 millones) transitan de los Emiratos Árabes Unidos a Omán, que aún no forma parte del embargo.

Mientras tanto, señala el artículo, con temperaturas en el Golfo que ya están superando los 40 grados, el consumo de energía para aparatos de aire acondicionado “se acerca a su pico”. Ante esta erspectiva, los Emiratos Árabes Unidos tienen “opciones inmediatas relativamente limitadas” para reemplazar el gas del Dolphin, y probablemente tendrían que adoptar una serie de soluciones de emergencia, incluyendo impulsar temporalmente la producción de gas en Abu Dhabi, racionar suministros a las industrias y quemar grandes cantidades de diésel caro como combustible sustituto en sus plantas de energía.

Una tabla de salvación  

Del otro lado, el hecho de cortar los suministros, aunque sea brevemente para negociar una forma de salida de la crisis, sería una medida muy arriesgada también para Catar, pues dañaría su reputación como proveedor fiable, advierte la publicación. Así, en Tokio este incidente podría reavivar las preocupaciones de la decáda de 1970 por su excesiva dependencia de los exportadores de petróleo y gas de Oriente Medio. Lo mismo ocurre con China, que ha decidido diversificar sus fuentes de combustible.

El titular de Finanzas de Catar, Ali Shareef Al Emadi, ha advertido a los países que participan en el bloqueo económico a su país del posible daño que ellos mismos podrían sufrir debido a la crisis diplomática. En una entrevista con CNBC, el ministro recalcó la resistencia de su país contra cualquier perturbación económica potencial.

“Mucha gente cree que somos los únicos perdedores en esta situación. Si vamos a perder un dólar, ellos también perderán un dólar”, aseguró Al Emadi, en referencia a los países miembro del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo (CCEAG). Asimismo, el ministro catarí subrayó que esta situación conlleva “mala suerte” para la gente porque causa inconvenientes a las familias que viven en los países implicados, que se han visto “afectadas” por la crisis y,  osteriormente, “a otras familias en el mundo”.

A lo que el funcionario se refiere es a los suministros de gas natural catarí que Doha exporta desde 1997 que mantienen caldeados los hogares británicos en invierno, que responden a la demanda de los mercados asiáticos e incluso alimentan la red eléctrica de los Emiratos Árabes Unidos, uno de los principales países que ha cortado lazos con esta nación rica en energía. Pese a la crisis diplomática, los suministros de Catar a naciones extranjeras no se han visto interrumpidos, mientras que los mercados de gas natural aún no han respondido al aislamiento del país árabe y continúan manteniendo precios estables. Sin embargo, según señala la agencia, si la crisis se agrava,

Catar puede recurrir a un arma económica potencial, de tal forma que los países que dependen de sus suministros de gas podrían hallarse ante la necesidad de ponerse al lado de este país árabe.

“Si las exportaciones de gas de Catar fueran bloqueadas, países como Reino Unido, Japón, Corea del Sur y China tendrían una crisis energética y tendrían que esforzarse para obtener su energía en otros lugares”, declaró Kristian Coates Ulrichsen, investigador de Baker Institute de Texas (EEUU), especializado en Catar. “Para cualquier país pequeño, particularmente para un pequeño país en el Golfo rodeado por potencias mucho más grandes y potencialmente expansivas, mantener alianzas internacionales es una herramienta clave de su seguridad externa”, señaló Ulrichsen, agregando que “eso puede ser lo que los cataríes están aprovechando ahora”.

(Energia16)

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