Cuestión de estado

Para redondear conceptos sobre el IV Congreso Internacional YPFB Gas & Petróleo hay que empezar por el final. En 45 minutos, el discurso de clausura del vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Álvaro García Linera, estableció los parámetros sobre los cuales se regirá el sector hidrocarburífero de aquí en más.

En lo coyuntural, queda claro que la Ley de Hidrocarburos no está en la agenda de aprobación legislativa para este año, aunque es probable que los incentivos para la exploración tengan luz verde. “Ese tema está en ajuste y va a ir”, manifestó.

Sumado a ello, para García Linera, la Ley de Empresas Públicas, la Ley de Inversiones y el ante proyecto de Ley de la Consulta Previa dan las condiciones necesarias que posibilitan atraer inversiones al país, generar una transición hacia procesos de industrialización y, así, abrir horizontes de largo alcance. “Se busca que sea un ciclo de larga duración. Hay que acelerar la exploración. Hay que garantizar horizontes de por lo menos 30 años”, indicó.

En ese contexto, el mandatario dijo que la época de “las sorpresas” -entiéndase nacionalizaciones- ha dado paso a una nueva etapa en la que los capitales privados pueden invertir con reglas del juego dadas y “subsidiadas a la lógica del control y del cálculo estatal”. De esta forma, el vicepresidente ubica al sector hidrocarburífero como motor de un modelo económico cuyo eje son las empresas estatales, las que deben ser rentables, eficientes y capaces de articularse a la globalización.

Integración regional
Para el vicepresidente, el modelo en curso bien puede replicarse a nivel continental, por lo que alentó la formación de una arquitectura institucional entre las petroleras latinoamericanas para influir en la economía mundial.

En ese marco, el presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Carlos Villegas, indicó que en conversaciones con el presidente de YPF de Argentina, Miguel Galuccio, uno de los principales oradores del evento, se abrió la posibilidad de organizar un congreso que agrupe a todas las empresas estatales a nivel latinoamericano, espacio en el que se informe e identifique puntos de complementariedad entre las empresas públicas del sector.

““La iniciativa surge tras la reflexión sobre el potencial en materia energética que tiene nuestra región, somos una zona sin conflictos. Latinoamérica es un continente con historias comunes, con lazos de integración tanto económicamente como culturales”, dijo Galuccio.

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