Desde el 11% en adelante

Santa Cruz es una tierra que se caracteriza por ser autogestionaria. Su desarrollo tiene fecha de inicio relativamente reciente, no más de media centuria, y ha logrado consolidarse como el motor económico nacional con un aporte que bordea el 30% del PIB boliviano.

Sin afán de entrar en el plano netamente histórico, pero con la intención de contextualizar algunos factores detonantes de este desarrollo, es imposible dejar de mencionar las luchas que dieron paso a la consolidación de las regalías petroleras del 11%, las que permitieron a la región recibir una inyección de recursos económicos que abrieron espacio a un nuevo destino. De esta manera, los hidrocarburos aparecen en escena como protagonistas de un avance que cambió el curso de la historia del departamento de Santa Cruz.

Hasta antes de eso, la capital cruceña era simplemente una aldea de no más de 60.000 habitantes que se mantenía en un estado de práctica aislación del resto del país.

Con la construcción de la carretera Cochabamba-Santa Cruz, así como con el desarrollo agroindustrial y el envíon hidrocarburífero proveniente de la generosa tierra de Camiri, el departamento no sólo se articuló con el país, sino que encaró un acelerado crecimiento.

De esta forma, Santa Cruz se consolidó como un nuevo polo de desarrollo que resultó atractivo para la llegada de nuevos migrantes, tanto del interior como del exterior del país.

Si bien el entorno dio un vuelco decisivo en los años 50, no se podría hablar del éxito del modelo de desarrollo cruceño sin reconocer que, sabiamente, el liderazgo público y privado de su momento supo conducir a la región por caminos de diversificación y democratización de servicios, entre otros, lo que ha permitido a Santa Cruz, hasta nuestros días, tener uno de los niveles socioeconómicos más elevados del país.

En el presente, la región refleja un crecimiento económico que supera el 7% anual, lo que también permite que su aporte a la economía nacional siga en ascenso. Parte de esa contribución obedece a las exportaciones de gas. Un 23% del total exportado por Bolivia sale de suelo cruceño, factor que ubica al departamento como el segundo productor de hidrocarburos a nivel nacional.

Con los resultados del pasado y el presente, Santa Cruz llega a un nuevo aniversario con una serie de desafíos por delante. En el plano energético, el reto es seguir descubriendo nuevas reservas hidrocarburíferas para contribuir al desarrollo nacional y mantenerse vigente como un importante productor.

Hasta que eso ocurra, resulta valioso destacar el innegable y generoso aporte de esta tierra a la economía boliviana en su conjunto. Su dinámica y vertiginoso crecimiento han sido destacados por propios y extraños y se ha convertido en uno de los pilares en los que Bolivia ha sustentado buena parte de su desarrollo en las últimas décadas.

Hoy toca sumarse a las celebraciones, haciendo votos para que Santa Cruz continúe siendo un motor económico. Que su ejemplo y dinámica también puedan ser imitados por otros departamentos del país para que Bolivia consolide una base económica y social fuerte, diversa y en franco progreso, como todos queremos.

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