Donde manda capitán…

Está claro que la caída del precio internacional del petróleo tiene un peso geopolítico que reafirma a Arabia Saudita como un influyente jugador.

 

Arabia Saudita no ostenta las reservas petroleras más grandes del mundo. De hecho, Venezuela tiene más reservas petroleras que ningún otro país en el planeta. Sin embargo, Arabia Saudita ha demostrado que, con la última caída de precios internacionales, es el Estado que pisa fuerte en el ámbito petrolero global.

Como cabeza de la OPEP, Arabia Saudita ha conseguido que el precio internacional del barril descienda un 25% en menos de cinco meses, hasta promediar los $us 80, y así poner en apuros tanto a posibles competidores externos como a algunos de los que pertenecen a su mismo cartel, entre ellos Venezuela.

Cual maestro del ajedrez, Arabia Saudita aprovechó una coyuntura económica que le ha permitido hacer una jugada excepcional. Con China frenando su expansión económica, Europa luchando por sacudirse de una pesada recesión y Estados Unidos alcanzando su soberanía energética después de 30 años de incómoda dependencia; los árabes fueron capaces de poner en jaque a muchos actores de la industria manteniendo sus niveles de producción a pesar de una contracción de la demanda y de una sobreoferta de hidrocarburos.

¿Arabia Saudita pierde dinero con esta jugada? La respuesta es sí, definitivamente, porque sacrifica sus ingresos provenientes de las exportaciones de corto plazo. Sin embargo, al parecer, su espalda financiera es muy ancha, ya que no tendría reparos en efectuar sacrificios por uno o dos años (más si se toma en cuenta que producir petróleo apenas le cuesta entre $us 4 a 6 el barril), con tal de recuperar cuotas de mercado, sobre todo en Asia.

De este modo, lo que en el fondo está consiguiendo el reino del Medio Oriente es sacar de competencia a varios otros productores que, en la actual coyuntura de precios, no tienen chance de hacer rentables sus operaciones petroleras.
Desde Estados Unidos, pasando por Rusia, Brasil, México y Venezuela, por citar algunos, han sentido en mayor o menor medida el impacto de la medida impulsada por los árabes.
Por otra parte, esta jugada ha puesto un freno a la ola expansiva de los hidrocarburos no convencionales, con lo que Arabia consolida su posición dominante como proveedor de petróleo convencional y posterga por varios años más los posibles desarrollos de shale oil y shale gas en países como Argentina, que a pesar de tener un volumen de reservas importantes -los terceros del mundo, a decir de la AIE- ahora le costará más cumplir el propósito de autoabastecerse y exportar combustibles de origen fósil.

Asimismo, un petróleo más barato, genera que las mismas compañías petroleras internacionales (IOC, por sus siglas en inglés) tengan que iniciar una etapa de reevaluación de inversiones.

En el corto y mediano plazo esto implicará una priorización de proyectos futuros que, de seguro, dejará a varios de ellos en lista de espera, con lo que también se afectará a los países interesados en explorar y desarrollar reservas hidrocarburíferas. En definitiva, la jugada de los árabes ha demostrado que siguen siendo los que capitanean el barco de la industria petrolera mundial. Y donde manda capitán…

 

noticia anterior

Technoservices tiene grandes marcas para el sector petrolero

siguiente noticia

OPEP Organización de Países Exportadores de Petróleo


Fatal error: Call to a member function have_posts() on a non-object in /home/energypress2015/public_html/wp-content/themes/sprout/inc/template-tags.php on line 472