Dudas sobre el shale argentino

El fantasma del default ha regresado a territorio argentino. Un episodio que a principios de la década pasada, exactamente en 2001, tuvo a mal traer a más de un gobernante del vecino del sur que, ante la imposibilidad de dar solución a la cuestión, dejaba el cargo para que otro tome la posta.

Han pasado los años y nuevamente se ciernen temores sobre el futuro económico argentino. Al punto que los vecinos de la región comenzaron a prestar mayor atención a los recientes acontecimientos que, literalmente, dejarían al país en una incapacidad de seguir honrando sus compromisos financieros. Julio será un mes clave para el desenlace de este tema.

Esta situación ha resultado incómoda. La semana pasada presentábamos un reportaje en el cual evaluábamos los riesgos que esto podría implicar para Bolivia y su exportación de gas a Argentina.
Sin embargo, más allá de despejar las dudas en tal sentido, hay que entender que la situación se complica para el mismo sector energético argentino.

En un momento en el que ha sido constante la discusión sobre las potencialidades que Argentina posee en materia de hidrocarburos no convencionales, ahora surgen interrogantes sobre el futuro de proyectos estratégicos como el desarrollo de los yacimientos ubicados en Vaca Muerta, en la provincia de Neuquén.

Rememorando, Vaca Muerta podría ser el mayor reservorio de hidrocarburos no convencionales de esta parte del planeta. Ubicado entre los tres principales del mundo, según las estimaciones de la Agencia Internacional de Energía, permitiría a la nación argentina lograr su soberanía energética y estimular la exportación.

De hecho, una de las premisas que impulsaron la estatización de los activos de Repsol, que pasaron a manos de YPF, fue precisamente tener control sobre la riqueza que posee el subsuelo de la cuenca Neuquina, entre otras.

Sin embargo, el desarrollo del shale gas tropieza con las limitaciones tecnológicas y, principalmente, de inversión. En un momento en el que la economía argentina clama por millones de dólares para impulsar operaciones estratégicas como la de Vaca Muerta, lo que menos conviene es que caiga en una cesación de pagos, porque emitiría una señal negativa para todos quienes prestan atención al desarrollo de los shales en dicha zona. Ya se habla de que la calificación de riesgo de Argentina disminuiría y, con ello, su grado de inversión.

Sin lugar a dudas que no será fácil para el gobierno de Cristina Fernández tener que negociar nuevos plazos y modalidades para el cumplimiento de sus obligaciones financieras con los organismos internacionales.

De todos modos, es una tarea ineludible de cuyo éxito o fracaso también puede depender el avance o retroceso en cuanto a los planes energéticos que ahora quiere encarar Argentina.

Los shales en el vecino país se hallan en una etapa de aprendizaje. Una mayor inyección de capitales podría acelerar los procesos para que lo no convencionales sean una realidad en el menor tiempo posible. Habrá que ver qué ocurre en las siguientes semanas con el default y sus efectos.

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