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El gasoducto que protege el hogar del jaguar

Los 15 kilómetros de camino de tierra que unen el campamento Tucavaca, del Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap), con la estación de medición y compresión Chiquitos, del Gasoducto Bolivia-Brasil (Gasbol), es uno de los paseos preferidos del jaguar, en el Parque Nacional y Área de Manejo Integral Kaa-Iya del Gran Chaco.
El paseo no fuera extraordinario si no se tratara del derecho de vía del Gasbol, donde a pocos metros pasan a diario 31 millones de metros cúbicos (MMmcd) de gas natural por un ducto de 32 pulgadas de diámetro, enterrado a 1,80 metros de profundidad. El gasoducto atraviesa unos 170 kilómetros de las 3,5 millones de hectáreas que tiene el Parque Kaa-Iya, el más grande de Bolivia y de Sudamérica.
Esta vasta región ha sido considerada santuario del jaguar (Panthera onca), una de las especies más amenazadas y en peligro de extinción en el mundo, pero que en esta reserva natural goza de una férrea protección, gracias al Programa de Protección del Jaguar, articulado por la empresa operadora del gasoducto, Gas TransBoliviano (GTB), subsidiaria de YPFB; el Sernap y las organizaciones indígenas Chiquitana, Guaraní y Ayorea.
Miguel Ángel Rojas, gerente de Seguridad, Salud, Ambiente y Social de YPFB Corporación, ponderó que este programa ha sido considerado uno de los más importantes a escala latinoamericana por los resultados que se han obtenido en los últimos 15 años.
El principal indicador -citó- son las estadísticas que desde 2010 demuestran un crecimiento de la población del felino, registradas por las 80 trampas-cámaras colocadas a lo largo de los 557 kilómetros que tiene el gasoducto en territorio boliviano. “El jaguar es, en la pirámide alimenticia natural, el depredador más importante, y el hecho de que se haya incrementado (su número), significa que todos los animales que están debajo de la pirámide también se han desarrollado favorablemente”, destacó.
Según Rojas, el principal indicador surge de la cantidad de veces que pasa un animal por las trampas-cámaras y es captado en fotografías. “Los biólogos hacen extrapolaciones para tratar de determinar la población (de jaguares), eso es más difícil, pero el indicador objetivo es la cantidad de imágenes; existe un incremento neto de 150%”, señaló, a tiempo de mencionar que existen registros de otras especies, pero se hace mayor énfasis con el jaguar por estar a la cabeza de la cadena trófica.
Actualmente el campamento Tucavaca, a 80 kilómetros al sur de San José de Chiquitos, es considerado el núcleo del Parque Kaa-Iya, donde permanentemente asisten administradores y guardaparques de otras regiones de Bolivia y del mundo, para tomar experiencias y estudios sobre las especies forestales y animales existentes en este bosque seco chaqueño.

 

El éxito del modelo se debe a la inclusión del originario

 

Rodrigo Quintana, sub gerente Socio Ambiental de Gas TransBoliviano, subrayó que el Programa de Protección del Jaguar es un programa emblemático para la conservación del medio ambiente y una obligación muy importante por parte de la empresa, en cumplimiento de leyes bolivianas. “El proyecto data del año 97 al 2000 con la construcción del gasoducto. Este modelo ha ido evolucionando: al principio el trabajo era netamente de mitigación de los impactos ocasionados, pero luego se vio la importancia de tener un programa de conservación sobre la base de algunas recomendaciones de la autoridad ambiental competente”, sostuvo.
De acuerdo con Quintana, en el modelo de gestión se establecen varios puntos de control a lo largo del derecho de vía del gasoducto y se considera que el mejor elemento para hacer este control es el vecino del lugar, es decir el originario.
“A través de un modelo de negocios inclusivos los incorporamos como parte de la cadena de valor del negocio, para prestar el servicio de control y vigilancia y, obviamente, con un impacto muy positivo para las organizaciones, ya que ellas nos prestan el servicio en los términos que la industria petrolera los requiere”, apuntó.
Por su parte, Juan Carlos Zapana, director del Parque Kaa-Iya, indicó que actualmente son 22 personas, en nueve puntos diferentes, las que tienen las funciones de guardaparques. En cuanto a los atractivos, se han registrado aproximadamente 800 especies de animales y más de 250 vegetales.
“Es la única reserva en el Chaco seco, porque también existe en Argentina y Paraguay, pero el caso boliviano es el mejor cuidado del mundo. Algunas instituciones internacionales están haciendo un análisis y para 2017 esperamos que el Parque Kaa-Iya sea declarado la reserva mundial de los jaguares y de los pumas”, señaló.
Al mismo tiempo, destacó que en el Kaa-Iya hace 14 años que no se registran incendios forestales.

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