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Con la implementación de la Presa se disminuiría la vulnerabilidad del corredor bioceánico, protegiendo mejor el puente de Puerto Pailsa. |
Israel Salvatierra
El Proyecto Múltiple Río Grande Rositas, a
través de su componente de generación
hidroeléctrica, tendría la capacidad de
generar ganancias para el Estado boliviano
de 80 millones de dólares al año, sólo por
el ahorro del Gas Natural que debería
quemarse en una termoeléctrica que tuviese
la capacidad de 3.000 Giga Watts/hora al
año, dijo el coordinador del Proyecto de la
Gobernación de Santa Cruz, Jorge Velarde.
“Por la cantidad de gas que se liberaría, el
Estado percibiría alrededor de 1.600
millones de dólares en 20 años, que ahora no
los percibe porque vende a las
termoeléctricas a 1.2 dólares el millón de
BTU pudiendo exportarlos a cinco o siete
dólares el millón de BTU, el proyecto se
pagaría sólo en este periodo de tiempo”,
especificó Velarde.
Aclaró que actualmente los datos obtenidos
mediante los estudios de factibilidad
realizados por la Cooperativa Rural de
Electrificación (CRE), la Gobernación
Cruceña y la Empresa Nacional de
Electricidad (ENDE), efectuados con la
intención de actualizar los resultados de un
estudio previo hecho el año 1977, están en
etapa de validación interinstitucional para
definir nuevos parámetros.
Según Velarde, cumplir con lo previsto en el
Plan Nacional de Electrificación del
Gobierno Nacional, es un desafío que
requerirá apurar los pasos para conseguir,
entre otras cosas una inversión estimada de
$us 790 Millones para la construcción de la
presa, sala de máquinas y turbinas, a esto
se tendrá que agregar los costos de líneas
de transmisión y del componente de riego.
“Si el Gobierno nacional ha programado el
Proyecto para el 2018 y si pensamos que la
construcción dura seis años, el inicio de la
ejecución debería ser máximo el 2013, o sea
de aquí a 30 meses, entonces deberíamos
correr en esta época para llegar a la meta”,
indicó Velarde.
Añadió que el trabajo es muy extenso
todavía, por que se debe realizar el diseño
final, búsqueda de financiamiento, definir
la modalidad bajo la cual se ejecutará la
obra, entre otros aspectos que según Velarde
preocupan al sector y que exigen acciones
inmediatas.
Respecto al interés del Gobierno por llevar
adelante el proyecto, el funcionario de la
Gobernación cruceña indicó que no es sólo el
tema de crear nuevas fuentes de generación
eléctrica lo que llama la atención de las
autoridades gubernamentales.
“Ellos consideran el Proyecto importante, no
por que Santa Cruz lo pida si no por que el
país lo necesita, eso es importante, no es
porque decimos ‘queremos que se haga aquí’,
el país lo necesita, no solamente por el
tema de generación de energía, si no por el
tema del impacto social que este generaría”,
dijo.
Asimismo, agregó que: “estamos hablando de
crear un programa de riego de 200 mil
hectáreas con el proyecto, imaginemos 200
mil hectáreas en una zona como es el Chaco
boliviano, que es despoblada, pobre, pero
con tierras fértiles, hasta se podría hacer
un polo de desarrollo en esa parte del
territorio boliviano”.
MÁS QUE UNA HIDROELÉCTRICA
Especificó que los componentes básicos del
proyecto Rositas son generación eléctrica,
además de la obtención de agua potable y
programa de riego y control de inundaciones.
Según datos proporcionados por Velarde, las
pérdidas producidas por inundaciones y
sequías recurrentes alcanzan otros 100
millones de dólares anuales aproximadamente;
finalmente, recordó que al controlar las
inundaciones también se estaría reduciendo
la vulnerabilidad del corredor bioceánico al
prever daños al puente de Puerto Pailas.
ANTECEDENTES DEL PROYECTOO
Oscar Zárate, funcionario de ENDE, explicó
que el Proyecto Múltiple Rositas, está
pendiente desde 1972, cuando la Empresa
Nacional de Electricidad efectuó el estudio
de prefactibilidad del desarrollo
hidroeléctrico del Río Grande, este estudio
identificó nueve aprovechamientos
hidroeléctricos, donde este proyecto resultó
ser el penúltimo identificado.
El año 1987 se hace el estudio de
factibilidad del proyecto Rositas, donde
además del componente hidroeléctrico se
contemplan otros aspectos como el agua para
riego, impulso a la agroindustria y otras
actividades. Por diversas razones los
estudios se paralizaron a partir de 1982 y
se reimpulsan en noviembre del 2008, gracias
a la entonces prefectura de Santa Cruz y CRE.
OTROS PROYECTOS
Zárate recordó que el Gobierno boliviano
tiene planificado incrementar la capacidad
instalada durante los próximos 10 años, para
equilibrar la proporción de la matriz
energética que alimenta la generación de
electricidad y que ahora está distribuida en
razón de 51 por ciento de energía producida
por termoeléctricas (GAS) y 49 por ciento
que se genera con centrales hidroeléctricas.
Para esto se prevé la ejecución de varios
proyectos hidroeléctricos.
Entre los proyectos mencionó Misicuni, que
tiene antecedentes desde hace 40 años y cuya
implementación prevé un monto estimado de
inversión de 122 Millones de dólares; Río
Madera, que actualmente está en etapa del
estudio de prefactibilidad y cuyo costo está
aun por definir, pero se sabe que podría
generar alrededor de 3.000 MW.
En la lista de proyectos también figura el
proyecto Cachuela Esperanza que será una
central hidroeléctrica cuyo costo ascenderá
a $us 2.000 Millones inversión que servirá
para generar 990 MW; la hidroeléctrica San
José cuya inversión aun está por definir y
podría tener una capacidad de 126.9 MW.
También están los proyectos de
Adicional a estos están los proyectos de
Miguillas, que constará de tres centrales
hidroeléctricas, con un total de potencia
instalada de 250 MW. El Angosto del Bala es
otro proyecto mega, que tiene una
potencialidad de 1600 MW.
Finalmente están los proyectos de menor
envergadura como La Punta Itenez, Santa Ana,
y Tahuamanu.