EQUIDAD SOCIAL La meta es una cobertura del 100% en el SIN en 2025

El tercer componente, Equidad Social, es el punto de equilibrio para los otros dos del Trilema Energético, Impacto Ambiental y Seguridad Energética, porque incide de forma directa en la accesibilidad y asequibilidad a través de la población.

Por una parte, se mide a qué fuentes de energía accede la población y esta variable sirve para determinar el grado de pobreza que hay en un país. Por otra parte al hacer referencia sobre la asequibilidad, se habla sobre el ingreso global per cápita en una nación.

Para el 2025, Bolivia tiene como desafío lograr una cobertura de energía eléctrica del 100% con la inclusión de los nueve departamentos en el Sistema interconectado Nacional (SIN) y abarcar a todas las zonas urbanas y rurales con la instalación de gas domiciliario. Según el gerente de Estrategias de la Cámara Boliviana de Energía e Hidrocarburos, Yussef Akly, la Equidad Social y los otros dos componentes “calzan perfectamente con los desafíos que tiene Bolivia en su desarrollo energético, por los retos social y ambiental que implica”.

El ideal para todos los actores involucrados en este tema es que todos accedan a los servicios básicos de energía en Bolivia. Por lo que de las tres variables del Trilema, la Equidad Social, sin ser menos que las otras, es la que determina los parámetros para medir el nivel de pobreza de una nación.

Uno de los conceptos que se manejan en el sector es el referido al Costo de Generación Marginal que consiste en determinar la posibilidad económica de accesibilidad que tiene la población para contar con los servicios de electricidad.

En el caso de Bolivia se ha planteado que el acceso a los servicios básicos es parte de un derecho humano que tienen todos sus habitantes, aspecto que es un mandato de la Constitución Política del Estado (CPE). De esa manera se pretende reducir la brecha del Costo de Generación Marginal, con una mayor cobertura de los servicios energéticos.

El Plan de Universalización Bolivia con Energía 2010-2015, documento estratégico del sector eléctrico nacional, elaborado desde el Viceministerio de Electricidad y Energías Alternativas, reconoce la importancia de la provisión de energía eléctrica para el desarrollo de las regiones mediante la ejecución de infraestructura pública.

Las diferentes instancias de gobierno tienen el desafío de llegar con el servicio de energía eléctrica a todas las comunidades del país hasta el 2025. La incidencia del acceso a la energía sobre el desarrollo de las regiones es el principal argumento para expandir redes hacia comunidades dispersas, poco asequibles y de baja rentabilidad en los proyectos.

Con la finalidad de apuntalar la electrificación en zonas rurales se ejecutaron iniciativas como el Plan Bolivia de Electrificación Rural (Plaber), Programa Multisectorial de Infraestructura Rural y el proyecto Infraestructura Descentralizada para la Transformación Rural (IDTR), entre 2002 y 2005. De haberse cumplido todas las metas establecidas en dichos programas, la cobertura en el área rural se habría incrementado del 24,5 % en 2002 al 45 % en 2005, sin embargo, solo se alcanzó una cobertura del 33,1 % en el área rural.

Las últimas cifras oficiales que dan cuenta del avance de la cobertura nacional del servicio eléctrico fueron las compartidas por el ministro de Hidrocarburos y Energía, Juan José Sosa, en diciembre de 2012. Los datos proporcionados por esta autoridad indicaban que la cobertura de energía eléctrica ha subido hasta el 71 %.

Según la explicación oficial, el mayor de los problemas que impiden la expansión de la red eléctrica está centrado en el costo de la tecnología que impide contar con la ejecución de nuevos proyectos.

Miguel Fernández, un experto en materia energética indicaba que el abastecimiento de energía en las zonas rurales es más que complicado. La principal fuente de energía de estas zonas dispersas y alejadas del país es la biomasa, que cubre el 80 % de su demanda; sin embargo, en otras zonas la cifra incluso llega al 97 %.
Precisando un poco más el tema, Fernández indicaba que el consumo de energía en la zona rural promedia los 25KW/mes por familia y la mediana alcanza 32 kW/mes por familia, esta cantidad de energía era consumida por el núcleo familiar en iluminación y algunas horas de radio o televisión.

Indica que la falta de acceso a la energía es casi un sinónimo de extrema pobreza. Para respaldar esa afirmación recuerda que, según el criterio de medición de la pobreza en Bolivia, basado en las Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI), se observa que de la población total de extrema pobreza en el país el 90,17 % está conformado por hogares rurales sin acceso a la energía eléctrica.

Los expertos coinciden que para llegar a una mayor cobertura se deben plantear otro tipo de proyectos que implica inversiones adicionales. Electrificación implica mayor desarrollo caminero y avance en las telecomunicaciones.


GLP por gas natural
En busca del cambio de la matriz

Una de mayores apuestas del Gobierno y la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos es lograr el acceso gradual al gas natural para reducir el consumo del gas licuado de petróleo (GLP). Para ello se tiene un plan estratégico que implica lograr abastecer a las zonas rurales del país con miras al 2025 logrando llegar a más del 60% de la población.

Actualmente en zonas alejadas que se proveen con GLP tropiezan con el problema de abastecimiento y la demanda ha generado que el costo de una garrafa ascienda a más del doble bordeando los Bs 50. El costo del consumo de una familia que accede gas natural no pasa los Bs 20.

En la actualidad se está invirtiendo en la instalación de Estaciones Satelitales de regasificación en 26 pueblos que accederán a la red de gas domiciliario. Paralelamente se está realizando el tendido de la red primaria, secundaria e instalaciones internas.

Otra apuesta es el gas natural proveniente de la Planta de Separación de Líquidos Río Grande de Santa Cruz. La planta procesará 13 millones de pies cúbicos diarios (MMpcd) de gas natural y producirá 210 toneladas métricas día (TMD) de gas natural licuado.

Autor: Herbert Herrera G.
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